Cada casa, un mundo

La casa que mira viejas vaquerías

Son Bardissa. BUC Arquitectura (Campos)

Vista del exterior de la casa
08/05/2026
3 min

Annalisa Massaro

En medio del paisaje agrícola de Campos, allí donde el Migjorn de Mallorca aún conserva algunas huellas de una arquitectura rural cada vez más escasa, se alza –o más bien se insinúa– Son Bardissa. El proyecto, de BUC Arquitectura, un estudio ubicado en el mismo municipio de Campos, parte de una idea tan clara como básica: recuperar la esencia de las antiguas vaquerías, aquellas construcciones humildes, alargadas y funcionales que definían el territorio.

Vista exterior del lateral de la casa

En Son Bardissa se entra como se entraba en aquellos establecimientos agrícolas y ganaderos, con un espacio central rodeado de construcciones, unas para el ganado, las otras para los aperos, una para la cosecha, más almacenes... Aquí, como si fuera la lechería, la vivienda propiamente dicha se concibe como una única pieza longitudinal, de planta baja y cubierta a dos aguas, que reinterpreta esta tipología tradicional. Pero lejos de replicarla de manera literal, la actualiza con un lenguaje contemporáneo que mantiene intacto su espíritu: la sencillez, la racionalidad y una relación directa con el lugar. Es una manera de poner en valor aquello que era anónimo sin hacerlo llamativo.

Una zona común de la casa
Detalles de la casa

A pesar de sus dimensiones –el volumen principal alcanza los 450 metros cuadrados, a los que se añaden diversos cuerpos anexos para usos complementarios–, la casa consigue el objetivo ambicioso de integrarse en el paisaje hasta casi desaparecer. Su implantación, transversal al pendiente natural del terreno, minimiza el impacto visual y permite generar un acceso posterior excavado, mientras que los diferentes niveles se adaptan con naturalidad a la topografía.

Vista de parte del exterior de la casa

Arquitectura austera

Esta voluntad de discreción se refuerza con una arquitectura austera en los materiales y también en las formas. Ladrillo cerámico, revestimientos de cal y pavimentos continuos de hormigón pulido definen una atmósfera contenida, donde el lujo se encuentra precisamente en la simplicidad y en el espacio. Solo un elemento irrumpe con una cierta solemnidad: la gran bóveda de marés que cubre la cocina-comedor, una pieza que conecta con la tradición constructiva local y deviene el corazón de la casa.

Vista de la cocina de la casa
Zona de comedor de la casa

La composición parte de un módulo inspirado en el destre, antigua unidad de medida mallorquina, reinterpretado aquí en una secuencia de ocho piezas que, con ligeros desplazamientos, generan patios, soportales y espacios intermedios. El resultado es una arquitectura que respira, donde desde la entrada la mirada atraviesa la casa hasta los patios y el paisaje exterior. La transparencia es clave: interior y exterior se relacionan constantemente.

Espacio exterior de la casa

Además, este volumen alargado permite también una organización clara y eficiente de los usos. Por un lado, las zonas de día y los espacios colectivos; por otro, los dormitorios. Todo en una sola planta, reivindicando la comodidad de una manera de vivir sin escaleras, aunque esto implique renunciar a grandes vistas. En Son Bardissa, la mirada es horizontal, como lo era en las construcciones agrarias en las que se inspira.

Vista hacia el interior de una de las habitaciones de la casa
Vista de una zona de lavabo de la casa

En el exterior, la intervención es igualmente respetuosa. La vegetación es de secano, adaptada al lugar, y el terreno se recupera sin artificios. No hay voluntad de imponerse, sino de acompañar el paisaje existente.

Son Bardissa es una casa contemporánea que rehúye la espectacularidad para reivindicar otra idea de lujo: la del espacio generoso, la materia honesta y la continuidad con la memoria del lugar. Una arquitectura que, en lugar de destacar, prefiere fundirse con su entorno.

Planos de la casa
Con ecos agrícolas

En la interpretación contemporánea de la antigua medida constructiva que era un destre en Mallorca, el equipo de BUCha generado para Son Bardissa una composición de ocho módulos que, con un juego sencillo de desplazamientos, hacia adelante, hacia atrás y hacia el lado, obtiene todos los espacios de una casa que se quería generosa en amplitud. A la vivienda longitudinal se accede a través de un patio central que está rodeado de construcciones complementarias.

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