Cuando ir a la escuela es una aventura peligrosa
Caminar horas para ir a clase es la realidad de muchos niños andinos. Este reportaje visual muestra cómo la geografía y la falta de infraestructuras dificultan el acceso a la educación en zonas de Panamá
BarcelonaUn trayecto de alta montaña como gesto rutinario para ir a la escuela. En las comunidades indígenas aisladas, el derecho a la educación se mide en kilómetros de barro, ríos sin pasos seguros y caminos de orografía peligrosa. Mientras tanto, las aulas resisten en la precariedad, sostenidas por maestros que multiplican recursos donde la inversión pública llega tarde o a medias y familias convencidas de que llevar a los hijos a la escuela es un derecho y una obligación. Cada día es una epopeya, reflejo de una brecha estructural: la distancia física entre las zonas remotas y las oportunidades. ¿Qué opciones reales tiene la infancia cuando el primer obstáculo es el mismo entorno? Este fotoensayo se fija en la determinación de las familias y la lentitud de las soluciones que pone en riesgo a los niños de la comarca Ngäbe-Buglé, al oeste de Panamá, cerca de la frontera con Costa Rica.