El aeropuerto de El Prat mejorará la pista más cercana al mar a la espera de ampliarla
Aena invertirá unos 100 millones de euros en cambiar el pavimento y habilitar nuevas entradas
El Prat de LlobregatMientras no sale adelante el proyecto de ampliación del aeropuerto de El Prat, Aena está ejecutando pequeñas actuaciones en la infraestructura para poder utilizarla mejor. En la pista más cercana al mar (la tercera), el gestor aeroportuario está definiendo las obras que deberá realizar para aprovecharla de una forma más eficiente, como una nueva pavimentación y nuevas entradas para los aviones. Un paquete de trabajos que supondrá una inversión de unos 100 millones de euros y que se espera que comience el invierno del 2027 o del 2028, en función de lo rápido que se solucionen todos los trámites de aprobación.
La nueva pavimentación de la pista es una obra de mantenimiento obligada, que hay que realizar cada 20 o 25 años, tal y como señala el jefe de operaciones del aeropuerto de Barcelona, Jaume Bauza. La estructura actual se hizo hace unos 20 años y toca renovarla, independientemente de si después se acaba consiguiendo realizar el alargamiento de la pista, una de las cuestiones que más rechazo social ha provocado por la afectación que tendrá en la laguna de la Ricarda.
Habrá que sacar todo el pavimento y volver a ponerlo, una obra compleja que hace años que no se ve en el aeropuerto. Supondrá el cierre de la pista durante cerca de dos meses y tendrá un claro impacto en el funcionamiento de la infraestructura, que deberá pasar a operar sólo con la primera pista y transversal. Con todo ello, quedará pendiente aumentar la inclinación de la pista cercana al mar, medida que está sujeta a su alargamiento y que fue acordada por Aena con el puerto de Barcelona para hacer compatible la actividad de las terminales de contenedores y sus grúas con los aviones del aeropuerto.
Con el cambio de pavimento, se aprovechará para instalar tecnología led en las balizas que dan señales a los aviones antes de despegar, no sólo porque son más eficientes que las luces halógenas actuales sino también porque se ven mejor. Aparte, se aprovechará para rediseñar la cabecera de la pista para conseguir que los aviones salgan antes. Por ahora, sólo hay tres puntos de parada para los aviones antes de entrar en la pista para el despegue. Unos espacios que se reducen a sólo uno cuando existen condiciones de baja visibilidad, como episodios de niebla, lo que ralentiza el tráfico aeroportuario, ya a máxima capacidad en las horas punta.
Para evitar estos cuellos de botella, el gestor aeroportuario duplicará estos puntos de parada, hasta seis, lo que hará más ágil la operativa, tanto cuando haya malas condiciones de visibilidad como cuando no. Por otro lado, hará un nuevo carril de rodaje de entrada. Éste es el camino que hacen los aviones para acceder a la pista, y se construirá uno nuevo paralelo al que hay ahora mismo. En este caso, también servirá para tener una alternativa para aquellos casos en los que un avión se queda parado en el carril por problemas técnicos y frena la cola de aviones que viene detrás.
Toda esta reconfiguración también servirá para construir una nueva plataforma de estacionamiento de aeronaves. Ubicada cerca de la pista cruzada, tendrá capacidad para seis aviones grandes, como los utilizados para los vuelos intercontinentales. Estará destinada a aquellos aviones que deben quedarse en el aeropuerto un tiempo, tanto por cuestiones de mantenimiento como por cambios en la oferta de las aerolíneas, como está ocurriendo ahora con los aviones de Qatar inmovilizados en El Prat por la guerra en Irán. Aparte, se habilitará para realizar operaciones de deshielo en aquellas pocas ocasiones que lo necesitan los aviones en Barcelona.
Hacer más rápida la pista transversal
El conjunto de las actuaciones se alargarán durante dos años y medio, aunque la principal afectación será el cierre de la pista cercana al mar durante casi dos meses, que se realizará prioritariamente en los meses de invierno. Dada la dependencia que se tendrá de la pista transversal durante este periodo, Aena tiene previsto tener terminada la construcción de una nueva salida rápida, que reducirá el tiempo de rodaje que realizan los aviones una vez aterrizan. Una pequeña reforma que tendrá un coste de 3,1 millones de euros y que se prevé que comience este mismo noviembre.
Actualmente, el aeropuerto opera con las dos pistas paralelas durante el día, con mayor capacidad, pero, por la noche, cuando la actividad disminuye, opta por la pista transversal para las llegadas para minimizar el ruido sobre poblaciones vecinas como Gavà y Castelldefels, siempre que el tiempo y el viento lo permitan. Es en ese momento cuando se produce un largo trayecto una vez se ha tocado el suelo. Los aviones aterrizan y comienzan a dar una vuelta lenta hasta llegar a la terminal, lo que a menudo aumenta aún más la espera de los pasajeros con un autobús que alarga el trayecto y no con las deseadas salidas porfinger.
Con las obras por el cambio de pavimento en la pista de la orilla del mar, esta nueva salida también hará más ágiles los aterrizajes durante el día cuando haya que cerrar la pista –se acortará el trayecto que realizarán los aviones–, y también permitirá a las aerolíneas gastar menos combustible. La nueva salida estará ubicada justo después del punto en el que la pista transversal pasa por la pista larga. Así se evitará tener que dirigir el avión casi hasta el final de la pista transversal como ocurre ahora, situado mucho más lejos de la T1 y donde, además, los pilotos deben realizar giros más bruscos que obligan a reducir aún más la velocidad y tardar más. Concretamente, la nueva salida reducirá en unos 1.000 metros el recorrido que realizarán los aviones y permitirá reducir el tiempo de rodaje en un minuto y medio.