Lufthansa elimina 20.000 vuelos por el cierre de su filial de radio corto
La medida permitirá a la aerolínea alemana ahorrar 40.000 toneladas de combustible
BarcelonaLa aerolínea alemana Lufthansa ha informado que el cierre de su aerolínea de corto alcance Lufthansa CityLine reducirá la capacidad del grupo en un 1% y supone la eliminación de 20.000 vuelos, lo que equivale a unas 40.000 toneladas métricas de combustible de aviación, un producto que ha duplicado el precio desde el estallido de la guerra en el golfo Pérsico.
los temores en Europa de una posible escasez de querosenoLa planificación de rutas para los próximos meses se está revisando teniendo en cuenta la reducción de capacidad y se publicará a finales de abril o principios de mayo, según la aerolínea. Esto incluye optimizaciones de la oferta de corto recorrido para toda la temporada de verano. La compañía espera que el suministro de combustible se mantenga estable para los meses de verano, a pesar de los temores en Europa de una posible escasez de queroseno para aviones si el conflicto entre Irán y Estados Unidos persiste en el tiempo. Lufthansa está aplicando una serie de medidas, entre las que se incluyen la adquisición física de combustible y la cobertura de precios.
Cierre de CityLine
La compañía anunció la semana pasada el cierre de CityLine dentro de un paquete medido para paliar los efectos del incremento del precio del queroseno, y el sábado retiró los 27 aviones con los que operaba la filial. El grupo alemán ha explicado que estos aviones, del modelo Canadair CRJ, ya se acercan al final de su vida útil técnica y tienen unos costes operativos bastante elevados. Los empleados de Lufthansa CityLine han recibido alternativas para continuar su carrera dentro del grupo.
Este paquete inicial prevé una reducción del programa de vuelos en rutas de corta, media y larga distancia, así como medidas para la modernización anticipada de la flota. En una segunda fase, retirará seis aviones de largo radio para finales de verano. Por ello, los cuatro Airbus A340-600 restantes abandonarán la flota en octubre, y así pondrán fin para siempre a la era de este tipo de avión en Lufthansa. Además, dos Boeing 747-400, cuya despedida definitiva está prevista para el invierno próximo, se quedarán en tierra a partir de octubre.
La tercera fase de este paquete de medidas, durante la temporada de invierno que viene, reducirá la capacidad de la marca principal de Lufthansa como parte de la consolidación prevista del tránsito de corta y media distancia en los seis hubs del grupo, lo que supondrá dejar de operar con cinco aviones. El grupo defiende estas medidas alegando que "generan un efecto de ahorro desproporcionado en los costes de combustible", ya que se están retirando con antelación aviones antiguos y poco eficientes y, al mismo tiempo, se reduce la parte no cubierta de las necesidades de queroseno.
Según informó la semana pasada, de momento, la multinacional germánica tiene cubiertas las necesidades de combustible en un 80%, muy por encima de la media del sector, pero el resto se ha de adquirir a precios de mercado. El objetivo de estas medidas es reducir este porcentaje hasta el 10%.