Infraestructures
Economía 14/08/2022

Un año con accesos provisionales en la AP-7: “Dan pena”

La patronal Asetrans reclama que se reformen las entradas y salidas y que se solucionen las carencias de la vía

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Imagen del acceso a la AP-7 de Maçanet de la Selva con los conos naranjas y verdes

La Jonquera/Maçanet de la SelvaSe acumulan los deberes pendientes en la autopista AP-7. Faltan quince días para el primer aniversario de la liberación de los peajes y, además de solucionar los problemas de colas y retenciones , también falta finalizar los accesos a la vía: las entradas y salidas todavía conservan las soluciones provisionales que se adoptaron cuando se desmantelaron las casetas de coger y pagar el ticket. “Hace un año que los presentamos un estudio con todas las carencias que tenían los accesos. Nos prometieron que harían las obras, pero ya hace un año y tenemos el de marras : sólo prometidas”, lamenta el vicepresidente de la patronal del transporte Asetrans, Eduard Ayach, que reclama inversiones urgentes y "reals".

Si se analizan las diez entradas y salidas de la AP-7 que separan las poblaciones de La Jonquera y Maçanet de la Selva, es difícil describirlas sin aburrir el lector con un relato repetitivo: la estampa que ofrecen es más o menos la misma. En medio de una calzada ancha y mayoritariamente desaprovechada, aparecen una o dos hileras de conos de plástico naranja que delimitan los carriles y separan de los vehículos que van en dirección contraria. El asfalto es ahora un lío de líneas amarillas teóricamente provisionales, pero que ya se están borrando, mezcladas con las antiguas rayas blancas y con algunos tramos de los viejos carriles verdes y azules del Vía-T. 

Por eso es más práctico y ameno buscar las diferencias entre los diez enlaces. Por ejemplo, en Maçanet de la Selva tienen unos conos verdes anclados al asfalto, y esto hace que siempre se mantengan a su lugar. En cambio, en otros como el de Girona Norte solo tienen de color naranja, algunos de los cuales sin el pie negro o tumbados, y en un par se notaba que un vehículo los había pasado por encima. 

En el lateral de todos los accesos están los antiguos edificios de oficinas. A pesar de estar vacíos, algunos todavía conservan parte del mobiliario, como sillas, mesas y estanterías. En el de Figueres Sur hay dos sacos llenas de arena afuera y en el de Girona Oeste hay dos New Jersey en la puerta para evitar los intrusos. Además, en salidas como la de L'Escala tienen marquesinas que servían de aparcamiento para el personal pero que ahora son un cúmulo de suciedad esparcida por el viento al pie de las paredes.

Imagen del desnivel que hay a la calzada de la entrada de la Jonquera a la AP-7.

En otros, como el de La Jonquera, han reformado parte del carril de entrada a la autopista, de forma que ha quedado un desnivel de unos 40 centímetros respecto al resto de la calzada, y lo han delimitado con una línea de conos naranjas para evitar que los coches tropiecen. Y los dos enlaces a la Nacional-II (el de Vilademuls y el de Fornells de la Selva) ofrecen hasta cuatro tonalidades de asfalto diferentes por la cantidad de tramos que están estropeados.

“Dan mucha pena, los han dejado a medias. Pero es lo de siempre: una cuestión de dinero, y esto no es una prioridad para ellos”, reprocha un conductor de VTC, Joan Martí, que justo ha hecho parada en una de las áreas de servicio que hay saliendo por Figueres Norte. A su lado, Martí Bordellol llena el depósito de su camión y coincide. “Es una vergüenza que todavía estén así. Mira que han tenido años para planificarlo, pero como siempre van tarde y mal”, reprocha el camionero. 

Un año de promesas

El agosto del año pasado, antes de la liberación de los peajes, la Cambra de Comerç de Girona y la Diputación de Girona –con el apoyo de Asetrans– presentaron un estudio que analizaba las carencias de la autopista y las propuestas de actuaciones que había que hacer una vez se eliminara el sistema de pago. Entre otras, evidenciaba la necesidad de reformar todos los enlaces porque presentaban “deficiencias notables”. “Hay accesos donde cuando entras o sales ya hay cola, porque estaban pensados por un volumen de tráfico y ahora es superior”, critica el vicepresidente de la patronal del transporte, que pone un ejemplo: la salida de Girona Sud. “Cada día hay colas y colapso, y no se ha solucionado ni hay previsión de hacerlo. Hacen falta salidas nuevas que no hagan de tapón y que se adapten a las condiciones de hoy”, recalca.

De hecho, en el análisis que presentaron se proponían hasta cinco nuevos enlaces, además de completar el acceso 1 de La Jonquera, donde también se detallaban zonas colapsadas. “Es el primer verano con la AP-7 totalmente liberada y estamos viendo lo que ya previmos: colas más largas y accesos con dificultades para entrar y salir. Necesitamos soluciones y necesitamos que se ejecuten lo antes posible, pero de momento solo tenemos promesas”, insiste el representante de la patronal.

En algunos peajes como el de Girona Sud, a la imagen, se empiezan a borrar las líneas amarillas provisionales.
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