Cataluña construye la mitad de los pisos que necesita
Solo una de cada cinco viviendas de nueva construcción es de protección oficial
Cataluña tenía en el año 2008 7,29 millones de habitantes. En 2025, 8,21 millones. En el caso de España, en 2008 había 46,1 millones de habitantes y el primer trimestre de este año eran 49,8 millones. Un incremento de población que ha coincidido, precisamente, con un gran descenso de la construcción de viviendas. Para hacerse una idea, el año 2008 se terminaron en Cataluña 71.000 viviendas. Pero estalló la burbuja inmobiliaria, los bancos cerraron el grifo del crédito y la construcción cayó a mínimos. A pesar de un cierto pequeño repunte en los últimos años, en 2025 se terminaron en Cataluña poco más de 6.500 viviendas nuevas. Las cifras en el conjunto del Estado son proporcionales. Del gran boom de antes de la burbuja, también se cayó a mínimos y en los últimos años ha habido una cierta recuperación, pero insuficiente.
De hecho, todos los expertos están de acuerdo en que la actual crisis de la vivienda tiene un componente de ley básica de la economía: la demanda es muy alta y la oferta escasa, lo que hace aumentar los precios. Según los cálculos del sector, para ir bien en Cataluña se deberían construir unos 25.000 pisos al año y en España unas 100.000 viviendas. La realidad es que el año pasado en España se terminaron poco más de 88.000 pisos. En Cataluña la proporción es peor, porque si se deberían hacer 25.000 viviendas al año, el año pasado salieron al mercado poco más de 16.500.
Haría falta, pues, agilizar la construcción de nuevas viviendas. "Estamos preparados para hacerlo", decía esta semana el presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) y también presidente de APCE Cataluña, Xavier Vilajoana. A su parecer, la principal dificultad es la falta de suelo donde construir y la poca agilidad en el planeamiento urbanístico. Por eso, sus principales reivindicaciones pasan por una reforma de la ley del suelo que permita que, cuando hay un obstáculo subsanable, no se tenga que volver al inicio del proceso, porque eso ralentiza mucho todo el proceso. Junto con esta reforma de la ley del suelo, Vilajoana también reclamaba una agilización de los procedimientos administrativos. De hecho, en el sector se considera habitual que desde que se inicia el proceso de un planeamiento hasta que se termina una promoción de viviendas, si se tiene que transformar el suelo, pase un ciclo inmobiliario entero como mínimo.
Y si las cifras de construcción no son suficientes para la demanda existente, cuando se habla de vivienda protegida, ya sea de promotores públicos o privados, la construcción de vivienda es mucho menor. En Cataluña se detecta un repunte en la construcción de VPO los dos últimos años, pero de las 16.562 viviendas terminadas el año pasado, solo 1.778 eran viviendas VPO de promoción pública y 1.739 de VPO de promoción privada. Es decir, entre promoción pública y privada poco más del 21% de las viviendas estaban protegidas. La Generalitat ha puesto en marcha el Plan 50.000 y el Plan 214.000 para dotarse de vivienda pública a medio y largo plazo. Pero construir vivienda requiere un periodo largo y, dentro de estos planes, también ha adquirido inmuebles, algunos procedentes de bancos, la Sareb (el banco malo) o fondos inmobiliarios, otros de particulares, que han ejercido el denominado derecho de tanteo y retracto. De hecho, por este sistema ya ha conseguido casi 5.000 viviendas.
Comprar no es la solución
Los expertos, sin embargo, apuestan por la construcción. No están en contra de comprar pisos para pasarlos a VPO, pero consideran que esto no ayuda a crear un nuevo parque de vivienda. "Comprar es el sistema más rápido y eficiente" para tener vivienda protegida, considera Carme Trilla, presidenta de Hàbitat 3. Para Òscar Gorgues, gerente de la Cámara de la Propiedad Urbana de Barcelona, "no hay ninguna otra solución que hacer nuevas viviendas para los nuevos hogares". Aun así, Gorgues también señala que hay muchas viviendas –un 60% aproximadamente en Barcelona– donde viven una o dos personas y habría que, por tanto, densificar más.
"Comprar pisos [por parte de la administración] está bien, pero lo que falta es nueva vivienda", explica el director general de Amat Immobiliaris, Guifré Homedes, que cuantifica en 100.000 los pisos que habría que hacer en Cataluña y en 800.000 los que hacen falta en el conjunto del Estado. Pero como construir nueva vivienda lleva tiempo, Homedes cree que también se debería apostar por el cambio de usos para convertir en viviendas construcciones que ahora son oficinas o comercios.