Cuentas públicas

El FMI pide políticas "temporales" para proteger a los ciudadanos "vulnerables" de los efectos de la guerra en Irán

El organismo avisa que el elevado endeudamiento público en muchos países limita el margen de maniobra de los gobiernos

Logotipo del FMI en su sede de Washington.
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BarcelonaEl Fondo Monetario Internacional (FMI) pide a los gobiernos que apliquen políticas "temporales" para proteger sus economías del shock energético provocado por la guerra en Irán, con especial énfasis en proteger las capas de la población más "vulnerables", según el informe Fiscal Monitor de este abril que publica semestralmente el organismo económico. En el estudio, el FMI alerta que algunos países —como muchos de los miembros de la Unión Europea, China o los Estados Unidos, entre otros— tienen un margen de maniobra limitado para llevar adelante políticas públicas de apoyo a la economía, debido a los niveles elevados de deuda pública que han ido acumulando los últimos años y los bajos niveles de crecimiento.

"El riesgo creciente de shocks sostenidos de los precios de las materias primas fruto de las tensiones geopolíticas refuerza los argumentos a favor de permitir que los precios de la energía domésticos se ajusten donde sea factible", indica el documento del FMI, abriendo la puerta así a medidas como las aprobadas el mes pasado por el gobierno español para limitar los efectos del incremento del coste del petróleo y el gas natural. A pesar de ello, el organismo internacional matiza que estas políticas de apoyo se deben llevar a cabo siempre que sean "necesarias" y "haya espacio fiscal", es decir, que las cuentas públicas lo puedan soportar.

Además, deja claro que se debe tratar de medidas "temporales, bien orientadas y estrechamente acotadas" que se canalicen a través de sistemas que ya estén en funcionamiento, como subsidios públicos o impuestos ya existentes. El objetivo principal de estas medidas, según el FMI, debe ser ayudar "a los hogares vulnerables" y, en los sectores que lo pidan, a aquellas empresas "viables" que tengan un elevado consumo de energía. El informe desaconseja, pues, aprobar "medidas amplias que sean costosas financieramente, distorsionadoras y difíciles de retirar" una vez entren en vigor.

En este sentido, el ejecutivo de Pedro Sánchez fue uno de los primeros en el mundo en aprobar medidas fiscales para paliar los efectos del encarecimiento de la energía. El pasado 20 de marzo, el gobierno aprobó con un decreto una rebaja del IVA y otros impuestos especiales a los carburantes, el recibo de la luz y el gas natural, una medida amplia que afecta al conjunto de ciudadanos, además de descuentos mayores con el bono social energético que favorecen sobre todo a las familias con rentas más bajas. Las medidas también incluyen ayudas a transportistas, agricultores, ganaderos y otros colectivos profesionales en la compra de combustibles.

De hecho, a pesar de ser uno de los países que reaccionó antes al shock energético causado por la guerra en Oriente Medio, el informe no menciona las medidas aprobadas por el gobierno español. En el caso de España, la única mención del informe es anunciar que prevé que la deuda de las administraciones públicas españolas caiga entre 10 y 14 puntos porcentuales sobre el producto interior bruto (PIB, el indicador que mide el tamaño de una economía) desde ahora hasta 2031 gracias a "dinámicas favorables en el crecimiento de intereses", además de elogiar las reformas para digitalizar la administración pública en el Estado, ya que permiten reducir el gasto público sin costes políticos ni sociales.

Altos niveles de endeudamiento en todo el mundo

Como en otros estudios recientes, el FMI ha alertado de los altos niveles de deuda pública que acumulan algunos de los principales países del mundo. Aunque se habla a menudo de las economías más industrializadas, como los países de la UE, Japón o EE. UU. como ejemplos de estados endeudados, el FMI también menciona a China y otras economías emergentes.

A pesar de ello, el FMI parece haber aprendido las lecciones de la crisis financiera del 2008, cuando fue una de las instituciones que más apostó por políticas de austeridad ámplias. En esta ocasión, a pesar de alertar de los elevados déficits y del endeudamiento de muchos países, pide a los gobiernos que apliquen medidas con más cuidado. Según el informe, "racionalizar el gasto corriente" —incluyendo "subsidios industriales y medidas de apoyo al comercio exterior", transferencias a los ciudadanos y gasto en salarios de funcionarios— ofrece "un camino más duradero" hacia el saneamiento de las finanzas públicas que no "recortes uniformes" en todas las partidas de los presupuestos públicos. Además, también pide un esfuerzo para mantener la inversión pública, que fue uno de los elementos más castigados por las políticas de contención del gasto de hace más de una década.

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