Crecer mejor, prioridad nacional
BarcelonaEl crecimiento de la economía catalana y española es indudable. Y las estimaciones futuras, a pesar de una desaceleración, confirman que seguiremos siendo los campeones del alza del PIB. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, no se privó de recordarlo durante su intervención en la reunión anual del Círculo de Economía en Barcelona, donde sorprendió al auditorio anunciando los trámites para presentar unos presupuestos del Estado para 2027, que suenan más a programa electoral que a posibilidad real.
La presidenta del Círculo, Teresa Garcia-Milà, admitió el dinamismo económico, pero apuntó una cuestión que preocupa: crecemos más en volumen que en calidad. Es el problema de la baja productividad, alertado recientemente por el Informe FénixMientras aumenta la población en riesgo de pobrezaHoy, a pesar del crecimiento indudable del PIB en los últimos años, la redistribución de la riqueza no mejora y la renta per cápita se encuentra estancada. El día solo tiene 24 horas, no se le pueden añadir más y, por tanto, la solución es producir y generar más con más inversión en innovación y formación, entre otras cosas. Se trata de trabajar menos horas y de generar más. Si hace más de cien años se necesitaban más de 1.800 horas de trabajo solo para poder comprar la alimentación básica, hoy se necesitan muchas menos de la mitad. Se trata de avanzar por esta vía.
Pero hoy los beneficios del crecimiento están cada vez más concentrados en la parte alta de la sociedad. Mientras aumenta la población en riesgo de pobreza, el año pasado, por ejemplo, se ganaron 13.100 millonarios en España, y ya son más de 259.000. Y un elemento esencial, la vivienda, tiene unos precios, tanto de alquiler como de compra, imposibles de pagar para la mayoría y que son fuente, por tanto, de desigualdad. El riesgo es constituir una sociedad en la que solo haya ricos y pobres, sin nadie en medio, que, al final, es la gente que sostiene una buena parte del estado del bienestar.
No estamos todavía en un punto de no retorno. Hacen falta actuaciones políticas, que no de partido, y ejecutar de verdad el lema del gobierno de Salvador Illa: el crecimiento inclusivo. Esto significa consensos en cuestiones como la vivienda. Sé que suena a quimera dada la situación política de polarización y judicialización, como dijo Garcia-Milà, pero no hay muchas más soluciones. Está en manos de los políticos. Y esto sí que es una verdadera prioridad nacional.