Comercio

La empresa catalana que pone la mesa al Papa y a los 'vips' de Rosalía

Dasler cumple 65 años como referente en el alquiler de mobiliario para eventos en Barcelona

Dasler
3 min

BarcelonaEn el año 1961, un grupo de vecinos del Eixample buscaba mesas y sillas para representar su obra de teatro amateur. En la calle Muntaner, en una Barcelona aún en construcción, un ambicioso e inquieto empresario, Jaume Soler, vio la oportunidad y se lanzó a la aventura. ¿Por qué no ofrecer un servicio para facilitar material para eventos puntuales? Lo que hace 65 años comenzó como un proyecto en el barrio ha ido creciendo hasta magnitudes entonces quizás impensables. Tres generaciones después, aquella empresa que se llamaba Dasler se ha convertido en referente en el alquiler de mobiliario y ha llegado a poner mesas para eventos como la boda de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, las visitas a la capital catalana de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI y la zona vip del último concierto de Rosalía.

El actual director general de la empresa, Jaume Renedo, recuerda el talante incansable de su abuelo. "Era una persona insaciable; siempre decía que quería vivir 300 años porque tenía que hacer mil cosas", rememora desde las oficinas centrales en la misma calle Muntaner, donde de pequeño celebraba sus fiestas de cumpleaños y jugaba con los manteles antes de llevarlos a la lavandería.

A pesar de los recuerdos borrosos de la infancia y algunas historias que se han perdido por el camino, Renedo conoce bien la trayectoria de la empresa. Durante la década de los 60, Dasler fue creciendo de forma orgánica, ganándose la confianza de más clientes en Barcelona y alrededores y abriendo almacenes en la calle Córcega. Ya en los 70 y a principios de los 80, las reuniones institucionales durante el franquismo y la Transición llevaron el negocio a una nueva dimensión. "Los eventos pasaron a ser multitudinarios, más que ahora, con banquetes de hasta 8.000 personas", señala el empresario.

El director general de Dasler, Jaume Renedo.
Oficinas de Dasler.

Pero el gran punto de inflexión llegó en la década de los 90, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Barcelona y la incorporación previa en el año 1986 de Josefina Soler a la dirección, madre de Jaume Renedo. La capital catalana se abría al mundo para crecer, y Dasler creció con ella. "Fue un punto de inflexión muy bestia", recuerda Renedo, que define la ciudad como un entorno que "siempre se mueve". "Había una gran alegría económica", continúa, un ambiente que supuso la consolidación definitiva del negocio.

Desde entonces, el trabajo bien hecho ha marcado la trayectoria de Dasler. "Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar", dice un cartel que está colgado en una de las paredes de sus oficinas centrales. "Al final somos una empresa de servicios que tenemos un producto y lo alquilamos. No tiene ninguna gracia, ya lo decía mi abuelo. Lo que hay que hacer es que las cosas lleguen a la hora, bien y en las cantidades adecuadas", sostiene Renedo.

Negocio e innovación

Los grandes eventos han marcado la trayectoria de Dasler, pero los actos en formato más reducido todavía representan una parte relevante de los ingresos. Ferias a principios de año, bodas entre Semana Santa y el verano y celebraciones de Navidad y cenas de empresas para cerrar el ejercicio son una parte de ello. También inauguraciones de galerías o rodajes audiovisuales. Según datos facilitados por la misma empresa, Dasler suma entre 5.500 y 7.000 eventos cada año, con una facturación de entre 2,5 y 3 millones de euros y una plantilla de 26 trabajadores directos.

La evolución del negocio ha seguido una tendencia al alza, aunque la compañía también ha tenido sus altibajos. Después de una crisis financiera que desinfló la euforia y las ganas de celebrar, la crisis de la covid-19 dejó muy tocado el proyecto. "Fue muy duro, porque cerramos durante nueve meses. Además, no recibimos ayudas, porque no nos consideraban ni del sector de la hostelería ni del comercio", recuerda Renedo.

"Pero rendirse no es la esencia de la empresa", añade el empresario, que justo durante la pandemia cogió las riendas de la compañía y aprovechó la parada para remodelar instalaciones y optimizar los almacenes de los que dispone en L'Hospitalet, actualmente de más de 7.000 metros cuadrados. En los últimos años, el grupo ha empezado a apostar por la creación de mobiliario propio, reaprovechando materiales o bien adquiriendo nueva materia prima. "No solo nos permite reducir el impacto medioambiental y tener un producto más exclusivo, sino también adaptado a nuestras necesidades: que sea fácil de plegar, con un peso justo, que encaje en el vehículo. Con esto evitas doblar el número de vehículos e incrementar el precio del transporte", explica.

Independientemente de las nuevas tendencias, desde Dasler miran el futuro con optimismo, convencidos de que su larga trayectoria continuará avalando su trabajo. "Vivimos en una sociedad donde la celebración es una de nuestras bases, y eso siempre es bueno", resume.

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