Hace unos días asistí a la asamblea anual de FemCAT, una fundación que agrupa a unos 150 empresarios catalanes. Éste era año de cambio de presidencia (el nombramiento es para dos años). Disfruté de los discursos del presidente saliente, Oriol Guixà, y del entrante, Tatxo Benet, elegido en la misma asamblea. Consciente de que este enero FemCAT ha cumplido 21 años de vida, dedico este artículo a transmitir qué es y qué hace. Hago notar que la fundación no mide su éxito por el número de miembros. Aún así, su huella económica no es menor: las empresas que lideran a sus miembros facturan –en todo el mundo– el equivalente al 10% del PIB catalán.
FemCAT pertenece a la categoría de entidades que crean opinión e impulsan proyectos. Su foco es Cataluña. Desde la perspectiva del catalanismo histórico quieren contribuir –con pasión, dedicación e inteligencia– a convertirlo en un referente de calidad en el mundo. En la vertiente económica quieren una Cataluña competitiva, próspera y abierta al mundo. Ven a las empresas, especialmente a las que saben dotarse de talento, como el motor de la economía. Pero también saben que vivimos en economías mixtas en las que el progreso pide la colaboración y la confianza mutua entre la esfera pública y la privada. En lo social, su ideal es el de una Cataluña incluyendo donde, por ejemplo, la lengua catalana sea factor de integración social.
FemCAT sabe que la Cataluña que ambiciona debe hacerse, y que para hacerla hay que aprender del mundo, o, mejor dicho, de los mejores del mundo. Este talante les ha llevado a una de sus actividades más características: viajes de estudio a lugares que en algún aspecto importante se han distinguido como líderes y que son, pues, posibles referentes para Cataluña. De Europa han ido a Finlandia, Baviera, Dinamarca, Estonia y Suiza. Para el futuro me permito una sugerencia: Flandes, un modelo muy exitoso de desarrollo industrial a partir de la valorización del conocimiento de sus universidades. Del resto del mundo han ido a Hong Kong (y Shanghai), a Tel-Aviv, a Boston, a Silicon Valley, y, el año pasado, a Corea del Sur con una delegación que, además de una treintena empresarios, incluyó a cuatro rectores universitarios. De todos han aprendido, y lo que han aprendido no se lo han quedado en casa. Lo han difundido en reuniones de miembros, organizando foros públicos, en artículos de opinión, en informes o en entrevistas con autoridades responsables.
Un pilar de la actividad de FemCAT deriva de su convicción –contrastada en las experiencias internacionales– de que un buen futuro para Cataluña pide disponer de un sistema educativo de excelencia en todos sus niveles. Como muestra, menciono una actividad extensiva –el programa Escuela y Empresa, que desde hace 15 años organiza cientos de sesiones en las escuelas impartidas por empresarios voluntarios– y una intensiva –la participación en el patronato de BEST (Barcelona Education in Science and Technology), institución que promueve la formación universitaria de alta calidad en ámbitos.
Pero hay mucho más. Para que se haga una idea de la anchura de la actividad promotora de FemCAT me permito hacer un listado de instituciones en las que participa en su gobierno. Por experiencia os puedo decir que cuando FemCAT participa lo hace en serio. Pone el cuello. En investigación e innovación, BIST (investigación de frontera) y BETA (centro tecnológico vinculado a la Universidad de Vic-Central de Catalunya). En educación, BEST y BSE (Barcelona School of Economics). En cohesión social, Respon.cat (responsabilidad social empresarial). En cultura y empresa, Accent Obert (gestora del dominio .cat) y Vincle (fomento del uso del catalán). En proyección internacional, Cataluña Internacional (diplomacia pública) y Catesco (presencia internacional de la lengua y cultura catalanas).
Finalmente, cabe remarcar que FemCAT, en veintiún años, se ha convertido en un actor importante en la articulación del Grupo de Impulso Económico de Cataluña (GIC-8) formado, además de FemCAT, por Pimec, la Cámara, la Feria, el RACC, el Colegio de Econom'. Esta semana el GIC-8, con Foment y otras entidades, se ha pronunciado de forma constructiva sobre la propuesta de nueva financiación autonómica. Es lo que esperaría de FemCAT. Larga vida.