Periscopio global

Gusto y patriotismo alimentario: las armas de Francia en la guerra contra la fresa de Huelva

Por primera vez, el 50% de esta fruta roja que consumen los franceses ha sido cultivada en el país

Un puñado de fresas
14/05/2026
3 min

ParísLa fresa española, mayoritariamente producida en Huelva, inunda los supermercados franceses desde hace décadas. Su precio es claramente más bajo que las variantes francesas. Pero poco a poco, la fresa producida en Francia ha ido ganando terreno. Según el sector, por primera vez, el 50% de esta fruta que se consume en Francia ha sido cultivada en el país. El resto se importa, sobre todo, desde España. "No ha sido de golpe. A lo largo de 15 años hemos ganado un 10% de terreno a la fresa española. No ha sido un cambio repentino", explica Emeline Vanespen, directora de la principal asociación gala de productores de fresas (AOPn Fraises et Framboises de France).

Francia declaró la guerra a la fresa española hace más de 30 años, cuando las imágenes de productores franceses vaciando camiones cargados con fresas españolas en las carreteras francesas dio la vuelta al mundo. Era el 1994. Desde entonces, se han producido otros incidentes puntuales, pero los agricultores franceses han optado por métodos menos violentos.

Competir con la fresa del sur siempre ha sido difícil. En cuestión de precio, la de Huelva es imbatible: mientras esta se vende a un precio de entre 4 y 6 euros el kilo, la francesa puede costar 12 euros el kilo. La estrategia francesa para limitar las importaciones de frutos rojos procedentes de España ha sido producir variedades más aromáticas y más dulces –como la gariguette, la mara des bois o la ciflorette– orientadas a los consumidores que buscan producto local de calidad aunque sea más caro.

La fresa francesa, salvada

“Es la variedad gariguette la que ha salvado la producción de fresas en Francia. Sin ella, hoy el mercado sería 100% español y creo que ya no habría fresas de aquí, habríamos cerrado”, asegura Pascal Beteille, productor francés, en declaraciones a TF1. La fresa francesa, cultivada mayoritariamente en el departamento de Òlt y Garona (Nueva Aquitania), puede costar hasta tres veces más el kilo que las importadas de Huelva.

"Las variedades francesas son más sabrosas y más frágiles, no se pueden exportar. Tienen más sabor. Creo que si no hubiéramos propuesto una diferenciación entre la fresa francesa y la española, el consumidor siempre acabaría comprando la menos cara", afirma Emeline Vanespen. "Si el precio es más elevado, hay que justificarlo con un valor añadido. En este caso, el sabor", añade la responsable de la AOPn Fraises et Framboises de France.

Patriotismo alimentario

El discurso del gusto se ha convertido en una herramienta de márketing e incluso en una forma de patriotismo alimentario. Coincidiendo con el inicio de la temporada de fresas, televisiones y radios francesas se han lanzado a promover la fresa nacional. En la radio privada RTL, un colaborador proponía en directo –vestido con una camisa con dibujos de fresas– una cata de la fruta al presentador y a otro invitado, con una variedad francesa y una española. "La diferencia de gusto es impresionante", aseguraba él mismo.

En la televisión pública France 2, el periodista Axel de Tarlé, también llevaba al plató fresas de la variedad gariguette y mientras el resto de presentadores comían, él aseguraba que la francesa "está a punto de suplantar a la española, que es incomible". Horas después, el tuit del programa con el vídeo de este momento lo retuiteaba la ministra de Agricultura francesa, Annie Genevard, con la frase: "Un paso más hacia la fresa soberana".

Revancha

En otra emisión, en este caso de la televisión privada BFMTV, la colaboradora Cécile Duflot, exministra ecologista, hacía un alegato a favor de la fresa francesa y aseguraba sin pudor que las de Huelva no tienen sabor. La presentadora le daba paso hablando de la "revancha de la fresa francesa". Duflot recordaba la "guerra terrible" entre los productores franceses y españoles de 1994 y acababa asegurando que la fresa francesa "ha ganado la guerra" a la española.

"Se ha demostrado que es mejor comer estas fresas (las gallegas) que no las grandes y sin sabor (españolas)", afirmaba. La exministra no ocultaba que su discurso era puro patriotismo alimentario: "Podemos votar con una papeleta, pero también se puede votar comprando una bandeja de fresas producidas en Francia", aseguraba.

Las palabras de Duflot recuerdan las de la también exministra Ségolène Royal, que en una ocasión cargó contra los tomates españoles –otro de los productos que Francia importa en grandes cantidades– y casi provocó un incidente diplomático.

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