El talento invisible que las empresas aún no ven
Dos programas de Eurofirms Foundation trabajan para romper barreras laborales con formación tecnológica y para visibilizar discapacidades que muchas mujeres continúan ocultando
GironaCuando Noemí Selfín se vio con fuerzas para volver al mercado laboral después de 16 años alejada del trabajo, tenía claro que debía reinventarse. Con 52 años, una discapacidad derivada de un cáncer agresivo y una trayectoria laboral interrumpida durante más de una década por el tratamiento, intuía que su currículum difícilmente competiría en igualdad de condiciones. “Tantos años fuera del mercado laboral hacían que mi perfil fuera poco atractivo. Había que reciclarme”, explica. Durante la pandemia empezó a orientarse hacia perfiles tecnológicos y se inscribió en uno de los bootcamps –curso de entrenamiento intensivo– tecnológicos impulsados por Eurofirms Foundation.
La formación, intensiva y en línea, duraba cuatro meses. Selfín acababa su jornada laboral a las cinco de la tarde y se conectaba cada día a clase de seis a diez menos cuarto de la noche. “El bootcamp es muy completo y lo recomiendo muchísimo”, dice. Hoy trabaja como consultora en Salesforce. Pero más allá de la formación tecnológica, el proceso también le ha servido para cambiar la relación con su discapacidad: “Recuerdo que en el SOC la persona que me ayudó a hacer el currículum me dijo que ocultara mi discapacidad. Y no lo dije. Te hace sentir que, además de la edad y de ser mujer, tienes otro hándicap”.
Su caso conecta con un problema creciente dentro del mercado laboral. El sector tecnológico lleva años alertando de las dificultades para encontrar profesionales cualificados, especialmente en ámbitos como la ciberseguridad, el desarrollo web o los perfiles digitales especializados. Los bootcamps impulsados por Eurofirms Foundation intentan dar respuesta a esta doble realidad: la falta de talento TIC y las dificultades de acceso al mercado laboral de las personas con discapacidad, especialmente las mujeres. Durante el 2025, la fundación impulsó 12 promociones tecnológicas con más de 400 personas formadas y un índice de inserción laboral del 75%.
Según la ley estatal, las empresas de más de 50 trabajadores están obligadas a reservar al menos un 2% de la plantilla para personas con discapacidad reconocida. Aun así, según estimaciones sindicales, cerca del 43% de las empresas catalanas incumplen esta cuota o las medidas alternativas previstas por la normativa. La tasa de ocupación de la población con discapacidad de 16 a 64 años se incrementó en 2025, poco más de dos puntos porcentuales hasta el 32,8%, y la tendencia va al alza. Aun así, continúa siendo bastante inferior a la de la población sin discapacidad, que cerró el año pasado con un 74,1%.
Romper el miedo al estigma
Pero hay otra realidad aún más difícil de cuantificar: la discapacidad invisible. Profesionales que no comunican su situación por miedo al estigma o a perder oportunidades laborales. “Ahora, a raíz de haber hecho el bootcamp, me parece que cuanto más fuerte es tu currículum, menos importante es tu discapacidad”, explica Selfin. Aun así, reconoce que el peso psicológico aún está ahí: “Donde estoy trabajando veo que mucha gente pide la baja cada semana. Y yo soy como un soldado: justamente para que no se diga por mi discapacidad. Estás un poco marcada”.
Es precisamente aquí donde entran en juego iniciativas como el programa Iguales de Eurofirms Foundation, orientado a ayudar a empresas y trabajadores a hacer aflorar discapacidades invisibles dentro de las organizaciones. “En toda organización puede existir discapacidad oculta”, defienden desde la fundación. El objetivo no solo es facilitar nuevas contrataciones, sino también crear entornos donde los profesionales no sientan la necesidad de esconderse. Es el camino que han empezado a incorporar grandes compañías tecnológicas de la mano del programa Iguales.
Desde NTT Data, Javier Rodríguez Molowny, socio y embajador del área de diversidad, equidad e inclusión, asegura que el reto implica “reforzar un entorno en el que las personas se sientan seguras para mostrarse tal como son”. Según explica, muchas de las barreras actuales “son invisibles” y tienen más que ver con la cultura corporativa que con adaptaciones físicas. Desde Accenture, también admiten que están trabajando para alcanzar la cuota legal del 2% de personas con discapacidad en todas las empresas del grupo. David Palomar, responsable de talento y selección, defiende políticas de “autodeclaración” y entornos “barrier-free” para favorecer que los trabajadores comuniquen situaciones vinculadas a discapacidad o neurodiversidad.
Este debate centró buena parte de la tercera edición de La Bravíssima 2026, el encuentro impulsado por Eurofirms Foundation que se ha celebrado este viernes en S’Agaró, que reunió a más de 275 representantes del mundo empresarial, social e institucional. La recaudación del evento se destinará a los programas de formación tecnológica para mujeres con discapacidad. “Cuando ponemos el foco en las capacidades, las limitaciones dejan de marcar el camino”, afirmó Maria Jordà, directora de Eurofirms Foundation, durante el encuentro.
Selfín coincide que el tiempo es un factor clave en este proceso. “Los miedos son difíciles de ver: creo que con el tiempo desaparecerán de mi mente. Ahora estoy en el camino de tener más seguridad. Si no hay oportunidad, siempre estarás pensando y el miedo no se irá”, concluye.