Economía 25/04/2021

El de Seat de 1993, el peor ERE de la historia

La modernización llevó a un expediente que dejó a 9.000 trabajadores sin trabajo

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Más de 30.000 personas se manifestaron en Barcelona contra los despidos de Seat en noviembre de 1993

La reducción de plantillas que ahora plana sobre la banca fue para la industria el pan de cada día durante los años 80 y 90. Seat, la primera empresa industrial de Catalunya, no fue la excepción. La empresa de automoción tenía en 1980 unos 32.000 empleados, más del doble de los que tiene ahora. La renuncia de Fiado a quedarse con la primera empresa de automóviles de España y la llegada de Volkswagen para comprar Seat tuvieron un importante coste económico, pero también laboral.

Entre 1980 y 1985, Seat ya fue reduciendo su plantilla, en gran parte con prejubilaciones y bajas incentivadas. Después, cuando Volkswagen tomó el control total, la puesta en marcha de la nueva fábrica de Martorell en 1993 y el fin de la producción en la Zona franca lo llevaron a ajustar todavía más la plantilla. Seat tenía poco más de 24.000 trabajadores y la nueva dirección de Volkswagen planteó el despido de 9.000 empleados.

“No había más remedio”, reconoce al ARA un directivo de la época, que pone en valor cómo se hizo el ajustamiento, no en función de la antigüedad ni del sueldo de los empleados que tenían que irse, sino en función de los lugares de trabajo que ocupaban. El despido masivo llevó a huelgas, manifestaciones y la inyección de fondos públicos. En 1994 se acordaba que el Estado aportaría 33.000 millones de pesetas, la Generalitat 8.000 millones y Volkswagen invertiría 206.000 millones de pesetas. Pero el coste público fue muy superior. El Estado ya había saneado la empresa cuando Volkswagen tomó el control. Se calcula que la inyección total del Estado fue de unos 400.000 millones de pesetas, si se cuentan recapitalizaciones previas y el coste para el erario de las prejubilaciones y el paro para los empleados que dejaron la empresa.

Modernización

En 1981 Fiado abandonó y Seat quedó en manos del Estado a través del INI. Juan Miguel Antoñanzas, entonces presidente de Seat, lo recuerda así: “De un día al otro nos quedamos sin socio, sin productos futuros y sin mercado de exportación”. Pero consiguió encontrar un socio: Volkswagen, que en 1986 ya tenía el 100%. Todo el mundo era consciente que sobraba plantilla. Seat había quedado obsoleta. Un dato lo revela: la producción por hora era un 32% inferior a la de Volkswagen. Para hacer 1.500 coches al día había 24.000 empleados, ahora se hacen 2.200 coches diarios con 15.000 trabajadores.

“Seat pasó de ser una planta donde se montaban los coches prácticamente a mano a tener la planta más moderna de la Europa del momento en Martorell”, explica un exempleado. Manuel Gallardo, miembro de la UGT y presidente del comité de empresa de 1983 a 1998, lideró las protestas contra los despidos, pero también negoció para modernizar las relaciones laborales –introdujo los contratos de relevo– y llevó la voz de los trabajadores de Seat a los órganos europeos de trabajadores del grupo.

Más de 20 años después, Matías Carnero (UGT), el actual presidente del comité, se ha convertido en el primer representante de Seat en el consejo de supervisión de Volkswagen.

Las cifras de la reestructuración
  • 2.400 Millones de euros Son los recursos públicos que se destinaron a Seat en los 80 y 90, unos 400.000 millones de las antiguas pesetas
  • 15.000 Empleados Seat tiene ahora unos 15.000 empleados, cuando en 1993 eran 24.000 y al principio de los 80 superaban los 32.000
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