Política monetaria

El BCE mantiene los tipos a la espera de la guerra en Irán

El organismo bancario evita mover ficha y deja el precio del dinero al 2,25%

Christine Lagarde, presidenta del BCE, este jueves en la sede del organismo en Frankfurt.
23/07/2026 - 17:09 h.
3 min

BruselasLa reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha sido de transición. Después de subir los tipos de interés en unos 0,25 puntos porcentuales el mes pasado, Fráncfort ha evitado mover ficha a la espera de la evolución en Oriente Próximo y este jueves los ha mantenido en el 2,25%.

El organismo bancario no ha querido dar un paso en falso y ha primado el hecho de que, a pesar de la reanudación de los ataques a Irán, la tendencia inflacionista que provocó el mismo conflicto en un inicio va a la baja, en parte gracias a la tregua —temporal e inestable— entre la administración de Donald Trump y el régimen de los ayatolás. La presidenta de la entidad, Christine Lagarde, ha defendido la decisión en rueda de prensa, en la que ha afirmado que es la mejor opción para tener margen para "navegar la incertidumbre provocada por el conflicto".

La dirigente francesa ha evitado avanzar qué decisión tomará el consejo de gobierno del BCE en la próxima reunión, el 10 de septiembre, y se ha limitado a decir que "dependerá de los datos" macroeconómicos del momento, que pueden variar según la evolución de la guerra iniciada por Donald Trump en Oriente Próximo. De hecho, en septiembre próximo, Fráncfort tiene previsto publicar la actualización de las previsiones de aumento de precios y de crecimiento económico, dos factores claves a la hora de marcar el precio del dinero.

Incertidumbre elevada

A pesar de la decisión de este jueves, Lagarde también ha avisado de que la "incertidumbre continúa siendo elevada", sobre todo en lo que respecta a los "precios volátiles" de la energía, y ha apuntado que "el impacto inflacionista de la perturbación energética todavía no se ha materializado plenamente". Por este motivo, la presidenta del BCE avisa de que el organismo financiero continuará "vigilando de cerca la intensidad y la duración" de la guerra en Oriente Próximo, y las consecuencias que se puedan derivar en materia económica en la eurozona, especialmente "las dos próximas semanas".

En este sentido, Lagarde ha explicado que, a pesar de que los gobernadores de los bancos centrales de la eurozona han tomado la decisión de este jueves por unanimidad, algunos de ellos "se han preguntado si se debería haber considerado la subida" de los tipos de interés. Finalmente, sin embargo, la presidenta del BCE ha asegurado que ha habido consenso para "esperar" y "estar muy atentos durante las dos próximas semanas a la evolución" de la guerra y a los datos macroeconómicos, de los que dispondrá el BCE en septiembre.

Sea como sea, la tasa de aumento de precios de la eurozona está retrocediendo poco a poco otra vez hacia el objetivo del 2% marcado por el Banco Central Europeo (BCE). Eurostat, la agencia estadística comunitaria, apunta que en junio bajó hasta el 2,8%, cuatro décimas menos que en mayo. También se rompió la tendencia inflacionista en cuanto a la subyacente –el índice que excluye productos con precios más volátiles, como la energía o los alimentos–, que pasó del 2,6% en mayo al 2,4% de junio. Aun así, Lagarde ha alertado de que el BCE prevé que la tasa se mantenga "muy por encima" del objetivo del 2%.

Cabe recordar que subir el precio del dinero es la herramienta principal que tiene el BCE para aplacar la inflación, pero provoca una ralentización de la actividad económica. Un aumento de los tipos de interés encarece el coste para los bancos de pedir dinero y, a la vez, las entidades bancarias lo repercuten en un encarecimiento de los préstamos que dan a sus clientes. Y, naturalmente, si los créditos son más caros, a las familias y a las empresas les resulta más difícil pedir préstamos a los bancos para consumir o invertir, con lo cual cae la demanda y se reduce el ritmo de la economía.

Un crecimiento "modesto"

La guerra en el Próximo Oriente no solo afecta negativamente la inflación, sino también la actividad económica de los países de la moneda única. En el último encuentro, el BCE empeoró las perspectivas de crecimiento del producto interior bruto (PIB, el indicador que mide la actividad económica) de la eurozona y lo mantienen en una situación casi anémica: este año, al 0,8%; en 2027, al 1,2%, y en 2028, al 1,5%.

Ahora bien, la dirigente francesa ha apuntado que el "modesto" crecimiento económico ha sido ligeramente mejor de lo previsto durante el segundo trimestre de este año, sobre todo gracias al "robusto" sector servicios. También ha destacado las inversiones en inteligencia artificial y en el rearme europeo, y la "fortaleza" del mercado de trabajo y la creación de nuevos puestos de trabajo. El paro en los países de la zona euro continúa bajo mínimos y este junio se volvió a situar al 6,2%.

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