El BCE quiere dar un respiro a los hipotecados a la espera de la guerra en Irán
Los gobernadores de los bancos centrales de la eurozona abogan por mantener los tipos de interés al 2,25%
BruselasLa inestable tregua temporal entre los Estados Unidos y el Irán ha frenado la tendencia inflacionista que provocó el conflicto en un inicio. La tasa de aumento de precios de la eurozona se está acercando al objetivo del 2% marcado por el Banco Central Europeo (BCE) y en junio bajó hasta el 2,8%, según los datos de Eurostat. Por este motivo, a pesar de que la reanudación de los ataques en Oriente Próximo puede devolver la inflación a una senda creciente, el organismo bancario quiere permanecer a la espera de la evolución de la guerra antes de dar un paso en falso y se prevé que este jueves mantendrá los tipos al 2,25%.
En la última reunión del Consejo de Gobierno del BCE, el 11 de junio, se acordó incrementar el precio del dinero en 0,25 puntos porcentuales después de casi tres años sin subirlo. Sin embargo, la guerra iniciada por la administración de Donald Trump en Oriente Medio provocó un incremento de los precios en los países de la zona euro y en mayo alcanzó el 3,2% en comparación con el mismo mes del año anterior. En junio ya se rompió la tendencia inflacionista, también en cuanto a la subyacente —el índice que excluye productos con precios más volátiles, como la energía o los alimentos—, que pasó del 2,6% en mayo al 2,4% de junio.
Esta reducción de la tasa de inflación es la que lleva al mercado, a los analistas y a todos los gobernadores de los bancos centrales de la eurozona a abogar de manera unánime por mantener los tipos de interés al 2,25%. Una decisión que supone un respiro para los hipotecados, ya que el precio del dinero marcado por el BCE impacta directamente en el Euríbor, la referencia principal para las hipotecas de interés variable.
A pesar de ello, la geopolítica manda y el futuro del conflicto en Oriente Medio será determinante para las próximas decisiones del Consejo de Gobierno del BCE sobre los tipos de interés. De hecho, hay gobernadores de bancos centrales de la eurozona que abren la puerta a la posibilidad de volver a incrementar el precio del dinero en septiembre que viene y la misma presidenta del organismo monetario, Christine Lagarde, no descarta ninguna opción. Además, en el próximo encuentro del Consejo de Gobierno del BCE, el 10 de septiembre, la entidad ya contará con las previsiones actualizadas sobre inflación y crecimiento económico, que son los dos factores más determinantes para Frankfurt a la hora de marcar el precio del dinero.
Hay que recordar que subir el precio del dinero es la herramienta principal que tiene el BCE para aplacar la inflación, pero provoca una ralentización de la actividad económica. Un aumento de los tipos de interés encarece el coste para los bancos de pedir dinero y, a la vez, las entidades bancarias lo repercuten en un encarecimiento de los préstamos que dan a sus clientes. Y, naturalmente, si los créditos son más caros, las familias y las empresas tienen más difícil pedir préstamos a los bancos para consumir o invertir, con lo que cae la demanda y se reduce el ritmo de la economía.
Crecimiento lento
La guerra en el Próximo Oriente, sin embargo, no solo afecta negativamente a la inflación, sino también a la actividad económica de los países de la moneda única. En el último encuentro, el BCE empeoró las perspectivas de crecimiento del producto interior bruto (PIB, el indicador que mide la actividad económica) de la eurozona y lo mantienen en una situación casi anémica: este año, al 0,8%; en 2027, al 1,2%, y en 2028, al 1,5%. Unas tasas bajas que alejan a los gobernadores de los bancos centrales de los países de la zona euro de incrementar el precio del dinero y prefieren esperar a mover ficha hasta, como mínimo, septiembre que viene, sobre todo a la espera de cómo evoluciona el conflicto en el golfo Pérsico.