Rusia "revisará" su postura negociadora alegando un supuesto ataque de Ucrania a una residencia de Putin

Zelenski niega el ataque y dice que es un pretexto de Moscú para atacar edificios gubernamentales

Vladimir Putin, reunido este lunes en Moscú con el jefe del ejército
29/12/2025
4 min

BarcelonaRusia acusa a Ucrania de intentar atacar una residencia de Putin y dice que "revisará" su postura en las negociaciones de paz, sin abandonarlas. Según dijo el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, Kiiv habría descargado 91 drones este lunes por la noche contra la casa del presidente en la región de Nóvgorod, un ataque que habría detenido su defensa antiaérea. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha negado el ataque, que califica de "mentira" del Kremlin, y ha advertido de que es un pretexto para atacar edificios gubernamentales ucranianos. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiha, calificó la estrategia del Kremlin de "manipulación" y habló de "la habitual táctica rusa: acusar al otro de lo que tú mismo haces o estás preparando". Todo ello enfrió las expectativas que generó el domingo la visita de Zelenski a Florida para entrevistarse con Donald Trump, cuando ambos aseguraron que la paz está "más cerca que nunca".

Según ha informado el Kremlin, Putin ha hablado por teléfono con Donald Trump para informarle del presunto ataque y del cambio de su posicionamiento, aunque ha dejado claro, según su asesor político Yuri Uixakov, que Rusia todavía quiere trabajar con Estados Unidos para encontrar una salida a la guerra. Mientras, Moscú amenazó con que habrá represalias ("Estas acciones imprudentes no quedarán sin respuesta", advirtió Lavrov) y dice que ya ha seleccionado los objetivos ucranianos.

La posición del Kremlin contrasta con el optimismo que manifestaba Zelenski al salir de la reunión con Donald Trump el domingo. "Hemos discutido todos los aspectos del marco de paz y hemos logrado resultados significativos", decía. El presidente ucraniano aseguró este lunes que el plan incluye garantías de seguridad de Estados Unidos para su país durante 15 años, aunque él lo había pedido para medio siglo.

No está claro aún cómo se concretarían estos compromisos, pero el líder ucraniano lleva tiempo reclamando garantías de seguridad "similares al artículo 5" por parte de Europa y Estados Unidos, en referencia a la carta de la OTAN, según la cual un ataque contra un estado miembro debe considerarse un ataque contra todos. Zelenski ha afirmado que ambos dirigentes han coincidido en que "las garantías de seguridad son clave para conseguir una paz duradera". "Ucrania está lista para la paz", ha subrayado a X, y ha afirmado que "algunos documentos ya se han cerrado o se están ultimando".

Sin embargo, después de más de tres horas reunidos, ambos salieron sin anunciar ni concretar ningún acuerdo importante. Trump advirtió de la posibilidad de que no se concrete un acuerdo. "En unas semanas lo sabremos", dijo, y reconoció que sigue habiendo un par de asuntos "muy espinosos". Las negociaciones entre Kiiv y Washington están varadas en dos puntos: el estatuto de la central nuclear de Zaporíjia, ahora bajo control ruso, y sobre todo, la concesión de territorio ucraniano en la región oriental del Donbás.

Las empresas militares caen en bolsa

El optimismo de la mañana después de la reunión entre Putin y Zelenski se ha traducido en fuertes caídas en bolsa de las principales empresas militares europeas en el momento de la apertura de los mercados. Los avances hacia una potencial resolución del conflicto en Ucrania lastraban los valores de empresas como el de la alemana Rheinmetall (-3,37%), la italiana Leonardo (-4,7%), la francesa Thales (-1,57%) o la británica BAE Systems (-1,87%). La española Indra llegaba a descender hasta un 1,89%. Aún así, al cierre de las bolsas las caídas se habían moderado. Rheinmetall cerraba con una pérdida del 1,36%; Leonardo del 1,96%, Thales del 0,66%, BAE Systems del 0,26% e Indra del 0,25%.

A pesar de los descensos registrados, los valores del sector de defensa en Europa acumulan un récord de ganancias en 2025 y, a punto de cerrar el ejercicio, Rheinmetall acumula una subida de alrededor del 150%, mientras que Indra sube un 170%, Leonardo más de un 80% y Thales un 60%, un aumento anual impulsado por la nueva política europea de rearme.

La paz, todavía lejos

El Kremlin no tiene ningún interés en abandonar las negociaciones, pero no hay ningún indicio de que esté dispuesto a firmar la paz mientras la situación en el frente le siga siendo favorable y al mismo tiempo pueda mantener el control interno. Trump ha dicho que el acuerdo de paz está hecho "en un 95 por ciento", pero justamente el 5 por ciento que falta es la clave de vuelta: que Putin esté dispuesto a un acuerdo. De nuevo el presidente estadounidense lanza un titular que no se sostiene viendo la realidad sobre el terreno, como ha ocurrido desde que en noviembre presentó su plan de paz, concebido para responder a las principales demandas del Kremlin. Pero el Kremlin no cede: el acuerdo no está hecho, como tampoco hubo la anunciada tregua de Navidad, ni la del Día de Acción de Gracias. Lo que se está preparando, alerta Kiiv, es el bombardeo de las instituciones ucranianas, objetivo de la "guerra relámpago" que Putin lanzó, sin éxito, hace casi cuatro años, para colocar a un gobierno afín.

Trump no puso fin a la guerra de Ucrania "en 24 horas", como prometió en campaña electoral, y en cada ronda negociadora, pese a todo el bombo y platillo, la realidad es tozuda: el objetivo de Moscú es tutelar el futuro político y militar de Ucrania. Y en el otro bando, los ucranianos están heridos y agotados, se enfrentan a un invierno más difícil que el anterior, saben que juegan con el árbitro comprado, pero tampoco están dispuestos a una rendición incondicional. Y mientras ninguno de estos dos factores de la ecuación cambie, sobre el terreno va a continuar la guerra.

Esto hace del baile de gesticulaciones diplomáticas una rueda de hámster: Ucrania intenta que sus aliados europeos fuercen a Trump a mantener su apoyo en la guerra ya ofrecerle unas ambiguas garantías de seguridad (habiendo dejado caer el objetivo de la entrada formal en la OTAN), pero el Kremlin de su órbita. Y todo el mundo sabe que ni Estados Unidos ni la UE están dispuestos a entrar en guerra contra Rusia por Ucrania. El dilema para Zelenski es, en realidad, éste: o acepta la capitulación o se la juega a continuar la guerra intentando contener a las tropas rusas en las trincheras y soportando los ataques de drones hasta que cambie el clima político y económico en Rusia.

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