Institucions europees
Economia 10/12/2020

Un parche para satisfacer a Hungría y Polonia

Los Veintisiete encuentran una salida legal que allana el desbloqueo de los fondos antipandemia

Júlia Manresa Nogueras
5 min
Imatge de l’edifici seu del parlament europeu a Brussel·les.

BruselasMillones de ciudadanos europeos hace meses que han visto recortadas sus libertades, y muchos también sus fuentes de ingresos. Y les esperan unas fiestas de Navidad con pocas expectativas de que traigan la esperanza renovada que a menudo significan. En este contexto, las autoridades europeas, la Unión Europea, en su acepción más magnánima, no podían permitirse el lujo de enviar a la ciudadanía de vacaciones de Navidad sin haber hecho el trabajo, aunque esto implique concesiones. Después de una propuesta de Alemania, ayer Hungría y Polonia se movieron para levantar el veto que mantienen desde hace semanas sobre los fondos europeos antipandemia y el presupuesto comunitario hasta el 2027 -1,8 billones de euros-, que se tiene que reconducir a la reconstrucción de una economía europea profundamente maltrecha por los efectos de la pandemia. El motivo del veto: la negativa de estos dos países a vincular el reparto de los fondos al cumplimiento del estado de derecho.

La propuesta de la presidencia alemana es un parche. Consiste en una declaración de los Veintisiete países de la Unión Europea que aclara cómo y cuándo se puede aplicar el mecanismo de vinculación de los fondos europeos al estado de derecho ya pactado por la Eurocámara y los estados y que Hungría y Polonia rechazan. En los matices están las trampas. El texto reafirma que las concesiones de fondos europeos están vinculadas a principios democráticos, pero introduce la posibilidad de parar este cumplimiento: existe el compromiso de la Comisión Europea de no ponerlo en marcha si algún país lo recurre ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Esto es lo que previsiblemente harán Hungría y Polonia, cosa que podría alargarse más de un año (el tiempo que, casualmente, Orbán tiene de aquí a las próximas elecciones).

De este modo todas las partes pueden cantar victoria. El texto legal del mecanismo no se toca pero se retrasa su aplicación en la práctica y por la puerta trasera. Fuentes parlamentarias critican la operación porque la consideran una manera encubierta de incumplir el acuerdo y un “precedente peligroso”, pero admiten que es el mal menor teniendo en cuenta las circunstancias. Hay que recordar, además, que la mayoría de países europeos habían amenazado a Hungría y Polonia con aplicar un mecanismo que los dejara solo a ellos sin fondos. Pero la amenaza ha quedado en nada.

El texto se entregó ayer a los embajadores europeos y estará sobre la mesa de los jefes de estado y de gobierno hoy en la cumbre que tiene que cerrar un 2020 que, en palabras de una fuente diplomática, ha sido “horroroso”.

Que Hungría y Polonia se contenten así no es garantía del acuerdo, pero lo allana porque, según tres fuentes diplomáticas, ha sido recibido con buenos ojos por los representantes de los gobiernos, incluyendo los Países Bajos y estados nórdicos como Dinamarca, particularmente exigentes con el mecanismo del estado de derecho por su ortodoxia presupuestaria, que los empuja a buscar siempre más garantías de que los fondos (a los cuales contribuyen sustancialmente) se gastan con acierto. “Nadie dijo que estaba de acuerdo, pero muchas voces dijeron que es una propuesta decente sobre la cual se puede trabajar y esto es positivo”, afirmaba una voz diplomática del bloque menos favorable a hacer concesiones a Viktor Orbán.

Así pues, los Veintisiete aprobarán previsiblemente hoy esta declaración anexa que permitirá que los engranajes del Consejo Europeo desbloqueen definitivamente la puesta en marcha de los fondos antipandemia y del presupuesto europeo. Todavía hará falta una ratificación en los Parlamentos nacionales, pero una vez levantado el veto húngaro y polaco, este trámite también hace bajada.

Todo ello significa que el plan de recuperación que incluye 750.000 millones de euros entre créditos y transferencias conseguidos a través de la emisión de deuda de la Comisión Europea para las economías más afectadas por el coronavirus verá la luz junto con el presupuesto europeo de 1,1 billones de euros a gastar hasta el 2027. No llegarán el 1 de enero, como se había previsto el verano pasado, porque tantas trabas han complicado todavía más una burocracia europea lenta de nacimiento.

España espera 140.000 millones

España tiene asignados 140.000 millones de euros entre créditos y transferencias y ya ha presupuestado buena parte en las cuentas públicas aprobadas recientemente en el Congreso de los Diputados. ¿Cómo lo hará? El gobierno de Pedro Sánchez los avanzará gracias al endeudamiento público y los compensará de manera retroactiva. Además, el plan de recuperación prevé un adelanto del 10% para el 2021. El departamento de la ministra de Economia, Nadia Calviño, asegura que tiene muy avanzados los documentos que tiene que presentar para poder tener acceso a todos estos fondos europeos, a pesar de que tiene tiempo hasta abril que viene, precisamente por este atraso en su aprobación. Las condiciones ligadas a estos fondos (reformas en lenguaje de Bruselas y recortes para la mayoría de la ciudadanía) pasan por la transformación verde y digital de la economía y la reducción de las desigualdades, pero Bruselas siempre tiene el ojo puesto en el déficit y las pensiones, aunque, de momento, no ha levantado la voz.

LAS CLAVES

1. ¿Por qué Hungría y Polonia vetan los fondos?

Porque la Unión Europea ha acordado que, a partir del 2021, la concesión de todos los fondos europeos irá vinculada al cumplimiento de los valores democráticos y del estado de derecho. Los dos países tienen abiertos expedientes justamente por incumplimientos en este ámbito y se sienten amenazados. Como no pudieron impedir que se aprobara este mecanismo, vetan los fondos que necesitan unanimidad.

2. ¿Cuál es la solución que propone Alemania?

No se retira el mecanismo del estado de derecho como querrían Budapest y Varsovia sino que se añade una declaración política que reafirma sus expectativas y abre la puerta a no activar el mecanismo hasta que se pronuncie la justicia europea si algún gobierno lo recurre. De este modo se retrasa la aplicación en la práctica de un proceso que podría durar meses o más de un año.

3. ¿Qué pasa si levantan el veto?

Todavía no está garantizado, porque no solo hace falta que estén de acuerdo Hungría y Polonia sino que el resto de gobiernos acepten la solución de manera unánime. Si es así, se podrá desbloquear el fondo europeo de recuperación de 750.000 millones y también el presupuesto comunitario de 1,1 billones. Si no, la Comisión ya prepara una alternativa que dejaría fuera a Hungría y Polonia pero implicaría recortes.

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