Energía
Economía 10/07/2022

¿Cómo se prepara España para un invierno con poco gas?

La amenaza rusa de cerrar el grifo de este combustible está obligando a los países a tener reservas y buscar otros proveedores

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Barcelona cuenta con una de las seis plantas de regasificació propiedad de Enagas que tiene el Estado .

Madrid“Tenemos que estar preparados para más interrupciones en el suministro de gas, incluso para un corte total por parte de Rusia”. Estas palabras las pronunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la semana pasada y son el aviso claro de que este otoño e invierno el mercado internacional del gas y, por lo tanto, la obtención de este combustible fósil no vivirá unas condiciones favorables. Europa ya ha visto como Rusia no solo ha disminuido la cantidad de gas que envía, sino que directamente ha cerrado el grifo de este combustible a países como Polonia, Finlandia o Dinamarca como represalia a las sanciones contra la invasión en Ucrania, poniendo entre las cuerdas su seguridad energética.

Precisamente, el temor a que la lista de países afectados crezca revive este lunes. El gasoducto Nord Stream, el más grande de Europa y que conecta Alemania con Rusia, se para unos días por motivos de mantenimiento. La incógnita es si lo estará más del previsto. "Es una posibilidad que tenemos que contemplar", reconoció el viernes la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, asumiendo que una situación así produciría "máxima tensión, ya no en otoño, sino las próximas semanas", y en particular en países como Alemania, que depende con diferencia del gas ruso.

Por todo esto, los Estados miembros hace semanas que se están preparando. También España. A pesar de que energéticamente el Estado no depende tanto de Rusia (por ahora, es el cuarto proveedor de gas de este 2022 aportando el 10,1% del total del combustible que ha llegado, según los últimos datos publicados por Enagás), las tensiones que pueda haber en otros países se traducen en una presión sobre los precios, que ya se han multiplicado por cinco el último año. "Necesitamos consolidar proveedores variados, pensar en un consumo más inteligente y en tener reservas por si necesitamos contribuir en otros países de la Unión Europea", destacó Ribera.

Reforzar el almacenamiento 

La principal medida es tener suficiente gas guardado para afrontar el consumo del otoño y el invierno, cuando la demanda crece por el frío. Aquí, España juega con mucha ventaja porque cuenta con el 40% de las plantas de regasificación de gas natural licuado (GNL) de toda Europa (es el país que más plantas tiene). Además, tiene los deberes muy avanzados.

Con el primer plan de choque aprobado para hacer frente a la guerra, el Gobierno español introdujo la obligatoriedad de almacenar gas natural en los almacenes subterráneos. En concreto, según los últimos datos aportados por Enagás al ARA estos están a un 72,9% de su capacidad total (el tercer país de la Unión Europa con más reserva, solo por detrás de Polonia y Dinamarca). España ha sido capaz de guardar tanto gas natural gracias a la capacidad de regasificación del GNL que compra en países como Estados Unidos, Nigeria o Rusia. Por otro lado, para facilitar la recarga, el Gobierno español rebajó los peajes que tienen que pagar las compañías durante el proceso.

Las diferentes plantas de regasificación permiten guardar gas en superficie. Para acelerar el aumento de reservas de GNL, este mes de junio Rusia se ha convertido en el segundo proveedor de España, aportando el 24,4% del total del combustible que ha llegado al Estado (tanto en forma de gas natural como de GNL). España cuenta con seis plantas de regasificación repartidas por todo el territorio, que ahora mismo también están al 70% de su capacidad, según Enagás. El objetivo marcado por el Gobierno español es que los almacenes subterráneos lleguen al 90% el 1 de noviembre y las plantas de regasificación al 80%.

Reactivación de la planta El Musel

Se espera que Bruselas anuncie a finales de esta semana un marco general para toda la Unión Europea con el objetivo de establecer "mecanismos de solidaridad" en caso de que algún país necesite abastecerse de gas con urgencia. En este sentido, el ejecutivo español ha decidido reactivar la planta de regasificación del Musel, en Gijón (Asturias) con una capacidad para recibir unos 100 barcos metaneros de GNL al año.

Esta sería la séptima planta de regasificación en el Estado, aumentando hasta el 50% la capacidad de regasificación de toda Europa. Ahora bien, su uso será sobre todo "logístico", tal y como se contempla en el documento europeo REPowerEU. Es decir, la apertura de la planta del Musel –que Enagás estima para principios de 2023– no está pensada para inyectar combustible en la red, sino para que barcos metaneros de GNL descarguen combustible y otra embarcación lo pueda enviar a un país tercero. Como una especie de puerto. De hecho, el gas que se guarda en las plantas de regasificación es más fácil y rápido de transportar. Es una alternativa a las pocas interconexiones con Francia, la otra vía a través de la cual España puede enviar gas al resto del continente.

Este modelo energético de España, sin embargo, no es flor de un día. En Alemania, a pesar del despliegue de las interconexiones, se depende de un comprador, que es Rusia, y de la llegada por tubo de su gas. Además, no cuenta con una gran capacidad de regasificación. España, en cambio, ha construido un modelo "de isla energética" similar al que tienen Japón o Corea del Sur. Las islas o penínsulas han tenido que reforzar la capacidad de almacenamiento para "evitar situaciones de emergencia", comenta una fuente del sector.

Eficiencia energética

Aun así, el Gobierno español también ha empezado a trabajar en medidas más "cotidianas", dirigidas al ahorro y la eficiencia energética. En el ámbito público, el ejecutivo ha aprobado una batería de medidas para ahorrar hasta un 20% de lo que se consume. Por otro lado, está estudiando cómo "reforzar" el plan de actuación invernal que aprueba cada año, explican fuentes del ministerio de Transición Ecológica al ARA, y en particular aplicar posibles medidas de contingencia. Este plan recoge cómo garantizar el suministro de gas ante situaciones imprevistas como por ejemplo un aumento de la demanda o, incluso, una pérdida sobrevenida del combustible o una avería en las infraestructuras.

Pero, ¿qué quiere decir "contingencia"? Si bien desde el ministerio de Transición no entran en detalles concretos, Ribera ya ha indicado que se trata de "consejos de toda la vida". "Si pensamos mejor cuando utilizar el coche, el termostato del hogar... Son medidas que no generan grandes molestias, pero que nos sirven para reducir el consumo a nivel nacional", dijo la ministra. Aun así, fuentes del ministerio que dirige Ribera reiteran que "es prácticamente imposible que [en España] tengamos un corte en el suministro de gas" y remarcan que en el caso español "no es un problema de cantidad, sino de precio". Las mismas fuentes, sin embargo, también apuntan a otro factor: "Si Alemania de golpe tiene que parar las fábricas por falta de gas, esto [económicamente] también nos afectaría".

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