Tecnología

Una IA china gana terreno a los modelos más potentes de Claude y ChatGPT

El sector señala la quiebra del proteccionismo tecnológico de Trump y destaca las "debilidades" de los EE. UU. respecto del rival asiático

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman
03/07/2026 - 23:43 h.
3 min

BarcelonaLos grandes modelos de inteligencia artificial estadounidenses, que han dominado cómodamente el mercado desde el lanzamiento de ChatGPT, ya no parecen tan inalcanzables. A mediados de junio, la start-up china Z.ai, una derivada de la Universidad Tsinghua que ha estado al frente de la estrategia tecnológica de Pekín, hizo público su último producto, GLM-5.2. El análisis publicado por la misma compañía lo sitúa a un nivel similar a los principales productos de los laboratorios OpenAI y Anthropic. Analistas del mercado han confirmado su potencial; la empresa de ciberseguridad Semgrep, por ejemplo, ha asegurado: "Tenemos otro Mythos en casa". Los expertos consultados por el ARA reconocen que hay que esperar una valoración independiente general, pero indican que, sobre las especificaciones publicadas, GLM-5.2 estaría "no más de un 1% por debajo" de la competencia estadounidense.

Los analistas tecnológicos alaban la capacidad del ecosistema chino para desarrollar estas herramientas. "Han hecho de la necesidad virtud", comenta el fundador de la consultora WeArtificial, Aleix Valls, en conversación con este diario. Los impedimentos técnicos que aún sufre el tejido innovador chino, con menos capacidad bruta de computación y los chips más avanzados bloqueados por la Casa Blanca, han servido, de hecho, para mejorar aún más su tecnología. Según Josep Curto, fundador de AthenaCore, las restricciones de Washington han espoleado el ingenio asiático y los laboratorios chinos se han centrado en programar "modelos más eficientes", que deben funcionar sobre infraestructuras menos poderosas.

Este avance demuestra, a ojos del experto, los excesos de Anthropic y OpenAI. Como han tenido acceso a capital prácticamente ilimitado, y han podido construir centros de datos a placer, sus modelos "son pura fuerza bruta". "Usan toda la red aunque no la necesiten", insiste. Por contra, Z.ai "cambia piezas del algoritmo que son innecesarias o redundantes", y con ello necesitan muchos menos ordenadores funcionando al mismo tiempo. Gracias a este recorte, GLM-5.2 es sustancialmente más barato que sus competidores, con un precio entre seis y siete veces inferior a los americanos, según fuentes del mercado.

El tiro por la culata de Trump

Según los expertos, la evolución de GLM-5.2 es el resultado del choque de estrategias tecnológicas de China y los EE. UU. Según Curto, el gobierno de Xi Jinping "usa cualquier mecanismo" para eliminar cualquier dependencia tecnológica de su rival geopolítico. Entre otros apoyos, Z.ai ha recibido financiación sostenida de gigantes tecnológicos del nivel de Tencent y Alibaba, que han participado en sus diversas rondas de financiación desde 2020.

Por el contrario, recuerda Valls, la administración Trump ha interpretado que si consigue impedir que la infraestructura para la IA y los LLM más avanzados lleguen al mercado chino, "no podrán alcanzar" la soberanía tecnológica. Una tesis que se ha demostrado completamente errada: sin los chips más avanzados de Nvidia, China ha conectado sus laboratorios de inteligencia artificial con tecnológicas como Huawei para optimizar sus circuitos para los modelos locales.

De hecho, el fundador de WeArtificial identifica una clara intencionalidad política en el ritmo de acceso al mercado de los principales productos chinos. GLM-5.2, hay que recordar, estuvo disponible solo unas horas después de la orden de la administración Trump de bloquear Mythos y Fable, los modelos de vanguardia de Anthropic, para todos los usuarios sin la ciudadanía norteamericana. Lo mismo ha pasado con el GPT 5.6 de OpenAI, que ha quedado limitado a un "pequeño grupo de compañeros de confianza".

La hoja de ruta de Pekín se fundamenta en "buscar las debilidades" de la competencia y explotarlas. "Ante la arbitrariedad que demuestra Trump, los chinos se venden como robustos", observa. Además, las start-ups de IA del gigante asiático no compiten entre ellas, a diferencia de las estadounidense. En EE. UU., "el pastel no es lo bastante grande para todos" en términos de capital, mientras que en China "hay una directriz política" que acelera todo el sector, reflexiona Curto.

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