Infraestructuras

Más allá de las inversiones, es necesario mejorar la gestión y el mantenimiento

La autovía A-2 entre Ribera de Ondara y Cervera, con el asfalto deteriorado, ayer sábado por la mañana
22/02/2026
3 min

Lo que ha pasado en las últimas semanas en Cataluña con el colapso de Cercanías, que recordamos que todavía funciona a medio gas con muchos tramos que deben hacerse con autobuses y una reducción radical de velocidad, es quizás la afectación más grave para los ciudadanos, pero no la única. El caso de la A-2, que ha requerido actuaciones de urgencia entre Cervera y la Panadella que no acabaron hasta ayer, es otra muestra de cómo la falta de mantenimiento está afectando a la movilidad, la vida de los ciudadanos y la economía de muchas empresas. Y, en este último caso, se demuestra que en buena parte lo que ha habido es desidia, es decir, falta de profesionalidad y empuje de los responsables políticos y administrativos que no han estado a la altura de lo que pide el país. Los alcaldes de las poblaciones afectadas llevan tiempo reclamando que se mejore ese tramo de autovía, se sienten abandonados y lamentan que se haya tenido que llegar al punto de ver cómo decenas de coches pinchaban las ruedas por el mal estado del asfalto para que se hayan hecho actuaciones puntuales y se hayan avanzado un poco las obras de mejora.

Ciertamente, y eso no se puede dejar nunca de denunciar, la falta de inversiones crónicas en Catalunya por parte del Estado ha provocado una situación de crisis que está empobreciendo al país y afectando a la calidad de vida de millones de personas. Son responsables tanto el Partido Popular como el PSOE, las dos formaciones políticas que han estado ante los gobiernos que voluntariamente han estrangulado a Catalunya y han negado estas inversiones. Todos ellos se han llenado la boca de unas lluvias de millones que nunca han acabado de llegar o se han ido ejecutando a medias ya una lentitud muy alejada de la celeridad con la que se ha actuado en otras regiones españolas. No tienen excusa, y hasta que lo solucionen no pueden hacer otra cosa que pedir perdón y hacerse responsables.

El problema viene de lejos y, precisamente por ese abandono de los principales partidos estatales y por el maltrato que ha sufrido Cataluña históricamente, surgieron con fuerza el Proceso y la demanda de independencia. Ahora los ciudadanos han perdido la fe en la movilización ciudadana, pero el problema no sólo se mantiene, sino que se está agravando. Y son las principales entidades económicas del país –de Fomento y Pimec en la Cámara pasando por el Círculo de Economía– las que, realmente preocupadas y alarmadas, están levantando la voz reclamando un auténtico plan de choque de infraestructuras que acelere sus inversiones. La economía catalana en su conjunto funciona, los empresarios se sienten cómodos y se están captando inversiones, e incluso este último año volvieron muchas sedes sociales de empresas que se habían ido y se captó más negocio que en Madrid.

Sin embargo, más allá de la inversión, lo que ha fallado también es la gestión. La estructura administrativa para asegurar el mantenimiento y la buena marcha de lo que ya tenemos no está funcionando como tocaría, y en este punto es necesario revisar los protocolos burocráticos y los controles políticos internos y parlamentarios. Las grandes obras dan titulares, pero el día a día es lo que sufre la gente y lo que hay que mejorar para asegurar que el país funcione de forma eficiente y sostenible.

stats