Másters y posgrados: estudiar para avanzar

¿Por qué estudiar un máster? Los motivos principales, en cifras

Los datos de AQU Catalunya muestran que el 93% de los titulados de máster trabajan, que más de la mitad han mejorado su situación laboral y que las empresas valoran cada vez más la especialización

Estudiantes en un aula de la Universidad Autónoma de Barcelona, en una imagen de archivo
30/04/2026
3 min

Un trabajador mira el sueldo de la última nómina y se pregunta cómo puede dar el salto a una categoría más alta. Una chica recién graduada encadena los primeros trabajos y busca una especialización que le abra nuevas puertas. Una profesional con años de experiencia nota que su sector ha cambiado y que necesita actualizarse. Los motivos para estudiar un máster no son siempre los mismos, pero a menudo comparten una misma idea de fondo: mejorar la posición profesional en un mercado laboral cada vez más exigente.Los datos indican que optar por cursar un máster puede ser una vía clave para conseguirlo. Actualmente, el 93,5% de las personas tituladas de máster tienen trabajo, según el estudio La inserción laboral de los titulados y tituladas de máster de las universidades catalanas, elaborado por la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU Catalunya). Además, más de seis de cada diez realizan funciones específicamente relacionadas con el máster cursado, y una parte importante de las personas que ya trabajaban antes de cursarlo aseguran que han mejorado la categoría profesional, la retribución o el tipo de contrato.El peso de estos estudios dentro del sistema universitario catalán también es relevante. Este curso, las universidades catalanas están impartiendo 702 másteres, que suman alrededor de 50.000 estudiantes, una cifra que sitúa esta formación como una pieza central de la especialización universitaria y del aprendizaje a lo largo de la vida. “Queremos un sistema universitario que sea palanca de progreso y ascensor social, capaz de ofrecer oportunidades a todos para que ningún talento quede por el camino por razones económicas”, defendió la consejera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat, en la inauguración del curso universitario que ahora ya llega a su fin.De cara al curso 2026-27, el departamento de Investigación y Universidades trabaja en una ochentena de nuevos proyectos entre grados, másteres y programas de doctorado, muchos todavía en proceso de autorización. A estas alturas, ya hay autorizados, al menos, 16 másteres universitarios. La planificación mira especialmente hacia sectores estratégicos y emergentes, como la inteligencia artificial, la biomedicina, las TIC, la salud, las ingenierías o las artes cinematográficas. El Departamento también prevé la actualización de diversos grados y másteres ya existentes para adaptar sus contenidos a las nuevas demandas profesionales.Los másteres: fuente de progreso y oportunidades

Una de las datos más claras es la mejora profesional que declaran las personas que ya trabajaban antes de cursar el máster. Según AQU Catalunya, un 65,6% han mejorado la categoría profesional y un 64,6% tienen una retribución más alta que antes de obtener el título. También hay impacto en las condiciones laborales: un 52,1% han mejorado el tipo de contrato y un 45,2% han mejorado la dedicación o la jornada. Esto no quiere decir que el máster garantice automáticamente una promoción, pero sí que los datos muestran una relación clara entre especializarse y progresar profesionalmente.Ahora bien, para que esta vía de progreso sea realmente efectiva, el precio también es determinante. En esta línea, el Departamento ha igualado el coste de todos los grados y másteres habilitantes públicos con el precio más bajo y ha aplicado una nueva rebaja del 30% para el resto de másteres no habilitantes.Trabajos más vinculados a la formación

Otro argumento que juega a favor de los másteres es la adecuación entre los estudios y el trabajo. Según el informe de AQU Catalunya, un 64% de las personas tituladas realizan funciones específicas relacionadas con el máster que han cursado. El porcentaje se eleva hasta el 86% si se incluyen también las funciones vinculadas a la titulación universitaria previa. En otras palabras: en la mayoría de casos, el máster no queda como una credencial desconectada del día a día profesional, sino que tiene una traducción directa en las tareas que se acaban asumiendo.Esta adecuación es especialmente relevante en un momento en que muchas personas no solo buscan tener trabajo, sino también hacer un trabajo más alineado con su perfil, sus intereses y sus expectativas profesionales. De hecho, el mismo estudio muestra que la satisfacción global con el trabajo entre los titulados de máster se sitúa en el notable, con una valoración media de 8 sobre 10. La clave, sin embargo, no es cursar cualquier máster, sino elegir una formación alineada con el momento profesional, el sector y las competencias que demanda el mercado laboral.

Los beneficios de cursar un máster, en porcentajes

Los datos de diversos estudios de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU Catalunya) permiten dimensionar el impacto laboral de los másteres universitarios. Más allá de la especialización académica, los resultados muestran niveles elevados de empleo, una mejor adecuación entre estudios y trabajo y mejoras profesionales para una parte importante de los titulados.

  • Un 93,5% de los titulados tienen trabajo.
  • Un 65,6% han mejorado la categoría profesional respecto al trabajo anterior.
  • Un 64,6% tienen una retribución más alta que antes de cursarlo.
  • Un 52,1% han mejorado el tipo de contrato respecto al trabajo previo.
  • Un 45,2% han mejorado la dedicación o la jornada laboral.
  • Un 90,1% de las personas ocupadas trabajan a jornada completa.
  • Un 64% realizan funciones específicas relacionadas con el máster cursado.
  • Un 71% volverían a cursar el mismo máster.
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