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¿Qué es el 'food design'? La disciplina para diseñar la comida del futuro

El grado en Diseño para los Sistemas Alimentarios de Elisava y el CETT forma a profesionales capaces de repensar la producción, el consumo y la experiencia de la comida desde una mirada creativa y sostenible

Proyecto de alumnado del grado en Diseño para los Sistemas Alimentarios de Elisava, Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona (UVic-UCC), que explora nuevas formas de entender la alimentación desde el diseño.
12/03/2026
3 min

Imagina un utensilio de cocina diseñado para aprovechar al máximo los restos de verduras, un nuevo producto alimenticio creado a partir de sobras de pan o el rediseño de un comedor escolar para que genere menos residuos y ofrezca menús más saludables. Todas estas ideas tienen algo en común: son ejemplos de food design, una disciplina que aplica el pensamiento del diseño en el mundo de la alimentación.

Lejos de limitarse a la estética de un plato, el food design aborda todo lo que rodea la comida: desde la producción y la transformación de los alimentos hasta la forma en que se distribuyen, consumen o gestionan los residuos. El objetivo es repensar el sistema alimenticio para que sea más sostenible, eficiente e inclusivo. En Cataluña, esta disciplina ya puede estudiarse a través del grado en Diseño para los Sistemas Alimentarios de Elisava de la Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona (UVic-UCC) y del CETT, Barcelona School of Tourism, Hospitality and Gastronomy (UB), que forma a profesionales capaces de conectar el diseño con la gastronomía, la tecnología y la sostenibilidad.

"El sistema alimentario es uno de los grandes responsables de la crisis climática, de las desigualdades sociales y de la salud pública", señala Cristina Taverner, decana de la Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona Elisava (UVic-UCC). Por eso, defiende la necesidad de formar profesionales capaces de abordar estos desafíos desde múltiples disciplinas. "Se necesitan perfiles híbridos que puedan intervenir a la vez en ecología, cultura, economía y gastronomía, y rediseñar la cadena alimentaria de forma más justa, circular e inclusiva", continúa.

¿Qué aprenden los alumnos?

Durante el grado, el alumnado trabaja en torno a retos reales vinculados a los sistemas alimentarios contemporáneos. El programa combina conocimientos de diseño, gastronomía y tecnología para analizar toda la cadena de valor de los alimentos, desde la producción y transformación hasta la distribución, consumo y gestión de los residuos. "Entendemos el food design como la capacidad de leer y rediseñar toda la cadena de valor de los alimentos: producción, transformación, distribución, consumo y gestión de residuos”, explica Cristina Taverner.

En la práctica, esto se traduce en proyectos aplicados muy diversos. Algunos consisten en rediseñar sistemas alimenticios locales para analizar el recorrido de un producto del campo al plato y detectar puntos críticos en la logística, la comunicación o la gobernanza. Otros se centran en la creación de nuevos productos, utensilios o servicios vinculados a la comida, así como en el desarrollo de herramientas digitales o experiencias gastronómicas que mejoren la relación de las personas con la alimentación.

El grado también incorpora proyectos de economía circular que buscan dar una segunda vida a subproductos o residuos alimenticios para convertirlos en nuevos productos o modelos de negocio. Los alumnos también trabajan en el rediseño de comedores escolares, hospitales o residencias con el objetivo de hacerlos más saludables, sostenibles e inclusivos. "Realizan proyectos que pueden ir desde el rediseño de un sistema alimenticio local hasta la creación de nuevos productos o experiencias gastronómicas que conecten sostenibilidad, cultura y tecnología", añade Taverner.

La demanda laboral, al alza

"El food design tiene una demanda creciente y genera salidas profesionales muy diversas", apunta la decana. Una de las más evidentes es la industria del diseño y del producto, donde pueden participar en la creación de nuevos alimentos, utensilios, packaging o experiencias de usuario para marcas, empresas alimentarias o estudios de diseño. También existen oportunidades en el sector de la restauración y la hostelería, donde pueden intervenir en la conceptualización de restaurantes, la innovación de servicios gastronómicos o la mejora de la experiencia de los comedores colectivos. A este abanico se le suma el campo de la consultoría en sostenibilidad e innovación alimentaria, así como la comunicación y el diseño de experiencias gastronómicas. El grado en Diseño para los Sistemas Alimentarios se suma a la oferta formativa de Elisava, que también imparte el grado en Diseño y el grado en Ingeniería de Diseño Industrial.

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