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La IA, una realidad en auge en los despachos profesionales

7 de cada 10 asesores ya utilizan la inteligencia artificial en su día a día. Así lo revela el último 'Barómetro de la Asesoría' de Wolters Kluwer

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Redacció
05/07/2026
4 min

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta cotidiana en las asesorías: 7 de cada 10 despachos profesionales ya la utilizan en su día a día, según la última edición del Barómetro de la Asesoría, de Wolters Kluwer, proveedor tecnológico líder de soluciones de software, información y servicios para despachos profesionales y empresas.

Los datos del informe ponen de manifiesto que la profesión se encuentra inmersa en un proceso de transformación sin precedentes en el que la inteligencia artificial se ha convertido en la última palanca de cambio. Esta evolución es especialmente significativa si se analiza con perspectiva: el Barómetro de la Asesoría llega este año a su quinta edición, lo que permite observar con claridad cómo ha evolucionado el sector en un período marcado por la aceleración de la digitalización.

La transformación del sector

La tecnología ha entrado de lleno en los despachos y se ha integrado en todo tipo de procesos, acelerando la transformación del sector y redefiniendo el papel del asesor profesional. Si durante los primeros años la conversación tecnológica se centraba en la automatización de procesos, el debate ha evolucionado hacia la consolidación del trabajo en la nube para ganar eficiencia y competitividad y hoy gira en torno a cómo la IA puede transformar la manera de trabajar, la relación con los clientes y el propio modelo de negocio de las asesorías. La IA es una realidad que está transformando la manera de trabajar de organizaciones de todas las dimensiones y sectores, también de los despachos profesionales. Y los datos son elocuentes: el 70,5% de los asesores afirman utilizar la inteligencia artificial en su actividad diaria, un 66,3% más que en 2025. 

Porque el interés real de este fenómeno no radica únicamente en el porcentaje de adopción; lo más relevante es entender para qué se utiliza la IA y qué consecuencias tendrá para la profesión. La principal conclusión que emerge del informe es que la inteligencia artificial no está sustituyendo al asesor, sino transformando la naturaleza de su trabajo: la tecnología está asumiendo tareas repetitivas, administrativas o de bajo valor añadido, lo que permite a los profesionales dedicar más tiempo a actividades que requieren análisis, criterio y conocimiento experto. De hecho, el 50,9% de los asesores considera que su actividad se centrará en el asesoramiento gracias a la implantación tecnológica, más de la mitad de los despachos (54,8%) considera que la tecnología mejora el servicio de asesoramiento que ofrecen a sus clientes y una parte muy significativa también destaca su capacidad para optimizar procesos internos y aumentar la eficiencia operativa (46,4%). Así pues, la tecnología está impulsando una transformación más profunda que la simple mejora de la productividad: está acelerando la evolución del mismo rol del asesor.

Una oportunidad de mejora

Este cambio de rol no es casual. Tradicionalmente, buena parte de la actividad de los despachos ha estado vinculada al cumplimiento de obligaciones administrativas y normativas. Aunque estas funciones continúan siendo esenciales, la tecnología está reduciendo progresivamente el tiempo necesario para llevarlas a cabo. Como consecuencia, los profesionales pueden dedicar cada vez más esfuerzos a actividades de mayor valor añadido, como el acompañamiento a las empresas en la toma de decisiones, la interpretación de escenarios complejos, la planificación y anticipación o la identificación de oportunidades de mejora. Esta es, precisamente, una de las tendencias más consistentes que ha identificado el Barómetro de la Asesoría durante sus diferentes ediciones y que se consolida con fuerza en 2026: la evolución del asesor hacia un rol cada vez más estratégico.

Esta transformación resulta especialmente relevante en un contexto marcado por una complejidad regulatoria creciente; de hecho, el 94,9% de los asesores consultados afirma que las novedades legislativas incrementan su carga de trabajo. Las empresas se enfrentan a cambios constantes en ámbitos como el laboral, el fiscal o la facturación, lo que refuerza la necesidad de contar con profesionales capaces de aportar criterio y orientación. En este escenario, la tecnología deviene un aliado clave, ya que permite procesar información, agilizar tareas y facilitar el acceso al conocimiento, liberando tiempo para que el asesor pueda concentrarse en las actividades que generan más valor para el cliente.

Nuevos retos

Sin embargo, el sector afronta algunos retos: la captación y desarrollo de talento se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la profesión y el 56,5% de los despachos reconocen dificultades para captar profesionales. Los negocios han de incorporar perfiles cada vez más preparados para trabajar en entornos digitales, combinando conocimientos técnicos con competencias tecnológicas y adaptándose a una velocidad de cambio que probablemente continuará aumentando. Porque la adopción de la inteligencia artificial no solo está transformando los procesos de trabajo, sino también las competencias que requerirá la profesión en los próximos años.

Cinco años después del nacimiento del Barómetro de la Asesoría, la fotografía es clara: la tecnología no está redefiniendo únicamente cómo trabajan las asesorías; está redefiniendo cómo será el asesor del siglo XXI. Un proceso de transformación que, lejos de haber llegado a su punto final, apenas acaba de empezar.

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