¿Por qué tu deseo sexual funciona como un coche?
Muchas veces cuando nos falta deseo pensamos que es porque no hay cosas que nos estén excitando. Porque nuestra pareja ya no nos atrae, porque somos asexuales –¡ay, cuántas veces habré oído esta palabra utilizada erróneamente!–, porque no nos interesa mucho el tema… Pero hay una cosa que no vemos, y es que cuando hablamos de deseos no todo va sobre impulsos, sino también sobre frenos.
Una metáfora que funciona muy bien para explicar cómo funciona el deseo –tal como hace la educadora sexual Emily Nagosky–, es a través de un coche automático. En este coche tenemos dos pedales: uno de aceleración y uno de freno. De la misma manera, en lo que respecta al deseo, tenemos un sistema de activación (lo que sería el acelerador), y un sistema de inhibición (lo que serían los frenos).
Los aceleradores pueden ser: sentir confianza, una pareja atractiva, sentirse deseado, señales eróticas explícitas, etc.
Por otra parte, los frenos: culpa, preocupación por el cuerpo, estrés, miedo a sentirte utilizada, miedo a un embarazo no deseado, ansiedad por performance, etc.
Aquí es importante entender que el deseo es una cosa que está relacionada con prácticamente todo lo que nos pueda pasar; si estamos estresadas, tenemos conflictos en el trabajo, con la pareja, con las amistades, no estamos durmiendo bien, comiendo bien, etc. Todo esto puede influir, y la lista es infinita.
Así que en lugar de centrarnos en por qué no tenemos el acelerador pisado, quizás debemos empezar a detectar cuáles son las cosas que están pisando los frenos.