¿Qué pasa cuando el sexo duele?
Hay una frase que me gustaría que dejáramos de repetir de una vez: "Es normal que el sexo duela". Nos la han vendido de muchas maneras: que la primera vez es así, que si hace tiempo que no tienes relaciones es normal que moleste, que ya pasará, que solo hay que relajarse... Y, sin darnos cuenta, hemos acabado asumiendo que el dolor forma parte del sexo.
Pero no. Que sea habitual no quiere decir que sea normal.
Como psicóloga y sexóloga, una de las cosas que más me preocupa es ver cómo muchas personas aguantan este dolor durante años sin contarlo a nadie. Algunas porque piensan que "es lo que toca". Otras porque les da vergüenza o porque nadie les ha dicho nunca que esto tiene solución.
El dolor puede tener muchas causas. A veces hay un origen muy físico –infecciones, cicatrices, etc.– pero también puede aparecer por miedo, culpa, o una educación sexual que nos ha enseñado a vivir el sexo desde la alerta más que desde el placer. Y esto, lo que puede provocar es una tensión que se traspasa de manera involuntaria a la musculatura del suelo pélvico, y que puede provocar dolor durante la penetración. Y aquí aparece otra consecuencia de la que se habla poco: el deseo. ¿Cómo vamos a tener ganas de repetir una experiencia que nuestro cerebro ha etiquetado como desagradable?
Así que si el sexo te duele, no lo normalices. Escucha esta señal y busca ayuda. Las fisioterapeutas especializadas en suelo pélvico, junto con profesionales de la psicología y la sexología, pueden ser grandes aliadas. Porque el sexo no debería ser una experiencia que soportamos. Debería ser un lugar donde sentirnos seguras, conectadas y, sobre todo, donde haya espacio para el placer.