Mujeres en la manifestación del 8-M de este domingo en Barcelona.Lucia Pardo
G.G.G.
08/03/2026
5 min
BarcelonaCon los datos más altos de jóvenes que desprecian el feminismo y la ofensiva de los discursos de la extrema derecha contra las políticas igualitarias, este domingo ha arrancado en Barcelona –puntualmente, a las 11:30 h– la manifestación por el 8-M. Este año, el movimiento feminista ha querido hacer frente a la ola reaccionaria y alertar del auge de la extrema derecha y del conservadurismo, que envía mensajes contrarios a los derechos humanos que hasta ahora se creían blindados. "Salgo por los mismos motivos que siempre, pero ahora es más necesario que nunca: el mundo, lo que ha llegado y lo que puede llegar, da miedo", explica Teresa, una de las 24.000 manifestantes —según los cálculos de la Guardia Urbana— que ha salido a las calles de Barcelona.
En esta ocasión, el Día Internacional de las Mujeres es un domingo, un día poco amigo de grandes movilizaciones, y las cifras de participación así lo atestiguan. Además, la lluvia ha amenazado al inicio de la jornada -aunque, salvo algunas gotas, ha respetado sobradamente la convocatoria- y, por segundo año consecutivo, el colectivo ha salido dividido con una doble manifestación por las diferencias en dos cuestiones: cómo hacer frente a la prostitución (regular o prohibir) y el reconocimiento de personas. Sin embargo, para muchas mujeres la manifestación ha servido para enviar un mensaje: el retroceso en los derechos de las mujeres es un peligro real y evidente.
Sara explica que ha ido por ella, pero sobre todo por su hija Ainara, de cuatro años. "¿En qué mundo sin derechos quieren algunos que vivan nuestras hijas?", se pregunta levantando la mano con la que sujeta la de la pequeña. "El 8-M siempre ha sido importante para mí, pero ahora han hecho que lo sea más, y no sólo por los derechos que todavía no tenemos, sino porque la ultraderecha amenaza con borrar todo lo que nuestras madres y abuelas consiguieron", asegura.
Toñi y Xènia, también madre e hija, se han marchado desde paseo de Gràcia hasta Arc de Triomf y alertan de los riesgos que supone que las generaciones más jóvenes, que han nacido y se han criado en "ideas y valores avanzados", acepten "acríticamente" postulados contra los de trato, y banalicen la violencia machista y sexual. "No es momento de detenernos: debemos seguir saliendo a las calles, y sobre todo deben hacerlo las jóvenes, para reclamar y defender más que nunca los derechos de las mujeres, los que ya tenemos, pero sobre todo los que todavía no tenemos", apunta Toñi.
Dos mujeres pintándose la cara, este domingo, en la manifestación unitaria del 8-M.Lucia Pardo
"Vivimos un momento muy complicado. Los archivos de Epstein, el comportamiento de Trump o la forma en que muchos hombres que quieren volver al franquismo hablan de las mujeres y se aprovechan nos tiene que sacar a la calle y, sobre todo, ir a votar cuando haya elecciones: tenemos que decidir quién manda y este tipo de hombres no pueden decidir por nosotros, las mujeres", afirma. Y se pregunta: "¿Dónde están los hombres que no quieren la cosificación de la mujer, que no recurren a la prostitución y que frenan y rebatan comportamientos machistas? ¿Necesitamos aliados!".
Para Raquel, que se ha manifestado con tres amigas, parece que se ha avanzado mucho, pero se viven tiempos convulsos y "queda mucha lucha": "Muchas mujeres viven superadas: tenemos una lucha abierta en casa por las tareas y los cuidados que quedan invisibilizadas mientras somos todas las trabajadoras que los hombres". "Sobre todo a la vista de los graves abusos hacia la infancia que se están produciendo en el mundo", añade Laia, que también ha acudido a la manifestación con su hija.
El eco de las guerras y el ICE
"Nos queréis encerradas en casa, pero somos mujeres, feministas y libres", "El machismo mata, el feminismo protege" o "Cansado de sentirnos? Nosotros de repetirnos" son algunos de los lemas que han podido leerse en las múltiples pancartas que lucían las participantes. Las manifestantes han hecho consignas para reclamar responsabilidad a los hombres ya las administraciones –muchas apelaban directamente a la Unión Europea– en cuestiones como los cuidados y las tareas domésticas –que en un 90% de los casos siguen recayendo en ellas–, la equiparación salarial y el consentimiento sexual, así como mensajes de solidaridad con las mujeres de Irán, Gaza.
De hecho, el manifiesto de la manifestación se ha posicionado en contra de la "persecución migratoria de Trump y su ICE criminal; el brutal intervencionismo contra Venezuela, Cuba y Groenlandia; la escalada del conflicto bélico en Ucrania, el genocidio en Palestina, el o Congo, en Sudán o en Nigeria". "Llamamos alto y claro no a las políticas de ultraderecha, al racismo, a los discursos de odio, al antifeminismo y al LGTBTI-fobia", afirmaron las activistas que leyeron el manifiesto, que defendieron los feminismos como el espacio de resistencia a los pensamientos más conservadores. También la consejera de Igualdad y Ferminsos antifeministas" ya conseguir la "igualdad real".
Desde la manifestación principal, Menor admitió que todavía quedan "muchas brechas y desigualdades por superar" y alertó del "riesgo" de retroceder en los derechos de las mujeres. En una línea similar, la portavoz del PSC, Lluïsa Moret, hizo contención" contra "la ultraderecha machista". De hecho, en esta jornada han participado representantes de todos los partidos, excepto del PP, Vox y Aliança Catalana. La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ha reivindicado el feminismo ante los "machos alfa" que toman "decisiones testosteronicas desde los despachos", y "políticas valientes" y que estén dotadas de los "recursos necesarios" para hacer frente a los "discursos de odio contra el feminismo".
su portavoz, Su Moreno, pidió combatir los "debates impuestos, estériles y falsos" de la derecha y la extrema derecha. En cambio, en un acto en Castelldefels, la eurodiputada del PP Dolors Montserrat acusó al presidente español, Pedro Sánchez, de haber llevado a las mujeres al "pit más, en la ley del sólo sí es sí.
Doble convocatoria
En Barcelona, como ya ocurrió el año pasado, había dos convocatorias. La más multitudinaria (22.000 participantes) ha sido la de la Asamblea 8-M, que reúne a un numeroso y variado número de entidades de mujeres a favor de la diversidad de orígenes, racial, sexual y de clase: aquí se encuentran desde las mujeres con discapacidades hasta las madres con criaturas dependientes, las migrantes+. También cuenta con el apoyo del Govern, y el de partidos como el PSC, Junts, ERC, Comuns y la CUP.
La otra manifestación es la que convoca el Movimiento Feminista, abolicionista de la prostitución y contrario al colectivo trans, que ha salido a las 12 h del mediodía de la plaza Catalunya y ha hecho un parlamento de supervivientes de la prostitución, una performance del colectivo Somos Ellas sobre feminicidios, y una lectura del manifiesto para derogar las leyes trans. En esta movilización participaron unas 1.400 personas que hicieron proclamas como "Ser mujer no es un sentimiento", marcaron distancias con la movilización unitaria.
La cabecera de la manifestación del 8-M que reivindica la abolición de la prostitución.Albert Hernàndez Ventós / ACN
En Tarragona, la manifestación también se realizó por la mañana, pero en este caso fue unitaria (1.500 participantes) y las consignas centrales fueron contra el racismo y la extrema derecha. Las mismas reivindicaciones esgrimidas por el movimiento en Girona, que se movilizó por la tarde con 1.800 asistentes.
Como en Barcelona, en otras grandes ciudades en el Estado el movimiento ha salido en manifestaciones diferenciadas, como Bilbao, Sevilla y Madrid. En la capital española, se han movilizado a unas 34.000 personas, y es el quinto año consecutivo que temas como la prostitución, la ley trans o el uso del burka divide al colectivo, si bien en ambas han reivindicado el fin de la violencia machista y vicaria —en toda España, desde enero, ha habido diez inicios— salarial y educativa y el "No a la guerra". En otras capitales europeas no ha habido doble convocatoria, si bien se han celebrado actos o concentraciones puntuales diferenciadas. Por ejemplo, en Londres, París y Roma ha habido una única manifestación y todas ellas tenían como objetivo denunciar la amenaza del fascismo y el auge de la extrema derecha a las libertades y derechos de las mujeres.
Calentando motores
En vísperas del 8-M, este sábado entidades feministas calentaron motores para el gran día con distintas actividades. También en Barcelona, el colectivo Se Va a Armar la Gorda volvió a las calles en la plaza Charles Darwin, junto al paseo Marítim de la Barceloneta.
También el Sindicato de Madres en la Diversidad Funcional convocó un "manifestación reivindicativa" bajo el lema "El cuidado no se detiene"por denunciar el abandono de las administraciones y la vulneración de derechos de las mujeres cuidadoras de familiares dependientes. El punto de encuentro era la plaza Espanya con la avenida Paral·lel, y la marcha pasó por delante de las sedes de la dirección general de Prevención y Protección de la Infancia y la Adolescencia (DGPPIA), la Oficina de la Vivienda de Ciutat Vella y el Consorcio de Educación de Barcelona.