Cabaret Pop

Calvin Klein y Kevin Baker: 10 años de una relación que no deja de levantar polémica

Después de levantar un imperio en la moda que le sobrevivirá, el diseñador es noticia a día de hoy por su relación sentimental con un hombre 46 años más joven

El diseñador Calvin Klein con una modelo que lleva uno de sus diseños en una imagen del año 2001.
08/08/2026 - 18:41 h.
5 min

BarcelonaComo mucha gente lo ignora, hay que explicitarlo: Calvin Klein no son unos calzoncillos, es una persona. Concretamente, un hombre de 83 años al que se le puede atribuir la instauración del minimalismo en el vestir como un elemento deseable y al cual puede considerarse perfectamente como uno de los mayores emblemas de la moda norteamericana de todos los tiempos. Sin embargo, en los últimos tiempos el señor Klein ha sido más noticia por cuestiones relacionadas con su vida privada que por algo relativo a su huella en la vertiente más pop de la historia de la moda.

Y es que el veterano fundador de la firma homónima mantiene una relación sentimental –que este 2026 ha cumplido diez años– con un hombre de 37 años y eso siempre acaba convirtiéndose en motivo de debate (¡por no decir de ataque!). Siempre que aparecen juntos en un acto, los medios que se hacen eco o en las redes sociales, la avalancha de comentarios contra él, contra su novio o contra los dos es muy notable. Se ve que los 46 años que se llevan no es algo soportable para amplias capas de la sociedad. Una cifra que, mira por dónde, no molesta tanto a esta misma gente cuando separa a un señor de edad madura y una mujer que se encuentra en la flor de la vida. Y eso que en muchos casos esta distancia de más de 40 años de edad en el mundo heterosexual tiene lugar cuando la joven quizá tiene menos de 20 y no 37. Entonces, reina el silencio, pero cuando esto ocurre entre dos hombres adultos que mantienen una relación homosexual tienen opiniones muy agresivas.

Décimo aniversario

La relación de Klein y su novio, Kevin Baker, se conoció públicamente en el año 2016, cuando la pareja acudió junta a The Mint Luxury Conference en Mumbai y, al cabo de relativamente poco, al American Theatre de Nueva York, donde posaron juntos oficialmente por primera vez. Baker era entonces un modelo de profesión que había estado intentando abrirse camino en el mundo de la moda y que también se dedicó al cine pornográfico bajo seudónimo mientras intentaba triunfar en su sector en la capital americana de la moda.

En aquel momento, Klein llevaba 10 años divorciado de su segunda esposa, Kelly Rector (a.k.a. Kelly Klein por su matrimonio), a la cual había conocido mientras trabajaba para él como asistente. Se habían casado en 1986 en Roma y habían estado 20 años unidos. A pesar de que entonces él ya había vendido la empresa y había conseguido una suma monumental, no hubo ninguna gran lucha pública entre ellos y el divorcio resultó pacífico. Al menos de puertas afuera.

Junto al creador, Kelly se convirtió en una de las mejores embajadoras de todos los tiempos del minimalismo de la firma de su marido. De hecho, también fue en aquellos momentos cuando la empresa fichó ni más ni menos que a Carolyn Bessette como relaciones públicas, cosa que la catapultó posteriormente al estrellato, como todo el mundo bien sabe actualmente, después de la serie Love Story, centrada en la relación de Bessette con John Fitzgerald Kennedy Jr. Las personas que conocen más en detalle el mundo de la moda suelen hablar de la influencia de Kelly en Bessette en lo que respecta a la moda hasta convertirla en el icono del minimalismo que hoy en día todo el mundo recuerda, aplaude y emula.

Padre de una hija

Previamente, Calvin Klein había estado casado con Jayne Centre, una amiga de toda la vida a la que conoció cuando eran dos niños en su Bronx natal. Con ella, Klein se convirtió en el referente que hoy en día todo el mundo conoce. Con ella estuvo casado desde 1964 a 1974. Cuando comenzaron su relación él estudiaba ya en el New York's Fashion Institute of Technology para fundar en 1968 su empresa, que antes de que se separasen ya había incursionado en el prêt-à-porter femenino y había lanzado su exitosa línea de tejanos. Con Centre tuvo su única hija, Marci Klein, de 58 años y conocida por su labor de productora en el programa Saturday Night Live, labor por la que ha ganado varios Emmys.

Marci Klein, la única hija de Calvin Klein

Klein, de origen judío húngaro, nunca hizo una salida del armario como gay ni como bisexual. Los rumores habían existido siempre a su alrededor –también en épocas en las que estaba casado– pero el diseñador nunca quiso darles más importancia hablando de ello en los medios. Aun así, con el paso de los años sí que ha hecho algunas declaraciones públicas sobre sus orientaciones sexoafectivas. De hecho, justamente en el momento en que se divorció de Kelly concedió una entrevista a Vanity Fair en la que dijo que había "realizado muchas fantasías". "He experimentado el sexo con hombres y mujeres. Me he enamorado de mujeres, me he casado con mujeres y he formado una familia", dijo en aquella entrevista.

Cuatro años después de aquella entrevista, Klein comenzó a dejarse ver públicamente con el modelo Nick Gruber, la primera pareja homosexual pública que tenía. Sin embargo, la relación fracasó en 2012 después de que Gruber fuera arrestado por un altercado con agresión y en el que le encontraron cocaína. El diseñador le ayudó a rehabilitarse, pero no continuaron juntos.

Su relación más discreta

Después de todo este currículum y de haber empezado muy tarde a vivir su vida libremente, Calvin Klein inició la relación que aún mantiene con Kevin Baker. Quizás con la lección bien aprendida del especial interés que despiertan sus relaciones, es que ha decidido que no hablará más ni tendrá ningún gesto más con la prensa. Solo se dejan ver juntos en actos que son públicos y no hay más contenido que este. No conceden entrevistas ni se exponen en las redes. Tanto es así que, cuando hay paparazzis, circulan como dos peatones independientes el uno del otro para no regalar nada a una esfera pública que sienten que tan poco les ha facilitado las cosas.

Realmente, resulta comprensible. Cuando estaba en el armario (para el gran público) no se dejaba de especular sobre su vida privada y cuando hizo públicas sus orientaciones sexoafectivas tampoco ha encontrado ningún apoyo. Al contrario, más bien se ha tenido que enfrentar a nuevas críticas por cualquier otro motivo cada vez que se muestra tal como es. ¿Por qué seguir intentando vivir en función de la sociedad, entonces? Es difícil de justificar. Sobre todo si sabes que, además, cada gesto que tengas de puertas afuera solo servirá para eclipsar tu verdadero legado, el de una firma de moda que te sobrevivirá y que cuando se vendió alguien consideró oportuno pagarle alrededor de 700 millones de dólares. A veces, a algunos famosos se les perdona todo y a otros se les pide el cielo. Quizás deberíamos plantearnos con quién hacemos qué...

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