Más de 13.000 multas en tres meses por los nuevos radares del centro de Girona
Los cuatro dispositivos, instalados en puntos sensibles con una velocidad máxima de 30 y 40 km/h, pretenden reducir la accidentalidad, pacificar la ciudad y disminuir la contaminación
Gerona13.276 sanciones. Éste es la impactante cifra de multas que, entre los meses de septiembre y noviembre, han impuesto los cuatro nuevos radares fijos de velocidad instalados en el centro de la ciudad de Girona. Esto supone una media de 4.425 multas mensuales, casi 150 al día. El Ayuntamiento colocó los radares el pasado mes de agosto en puntos considerados conflictivos, con alta concentración de accidentes, cercanos a entornos sensibles como escuelas, donde se habían registrado quejas vecinales por el ruido o el exceso de velocidad. El objetivo es mejorar la seguridad vial, pacificar el tráfico y reducir la contaminación acústica y del aire, justo en el mismo momento en el que también se ha implantado en la ciudad la nueva zona de bajas emisiones. Ahora bien, aunque la señalización es visible, muchos conductores todavía no se han acostumbrado a sacar el pie del acelerador y han tenido que pagar sus consecuencias en forma de sanción.
De los cuatro aparatos, dos tienen un límite máximo de 30 km/h. Son el de la calle Pedret, a la altura del número 146, en la vía que bordea el río Ter en la entrada y salida de Girona por el barrio de Pont Major; y el de la avenida Josep Tarradellas, frente a la escuela Maristes, un tramo recto donde los vehículos a menudo sólo reducían la velocidad a causa de los semáforos. Los otros dos radares, con límite de 40 km/h, se encuentran en la calle del Río Güell, frente al campo del Bèlit, en el barrio de Sant Narcís, y en el cruce entre la calle Barcelona y la calle de la Creu, dos vías muy transitadas.
En todos los casos se trata de calles donde, históricamente, los vehículos circulaban a 50 km/h –o incluso por encima, de forma ilegal– pero donde, tras la pandemia, las normas de circulación se adaptaron a los nuevos límites urbanos de 30 y 40 km/h. Unos límites de velocidad más seguros y menos contaminantes, pero muchos conductores no respetaban. Es por eso que el Ayuntamiento ha optado por poner en marcha esta campaña sancionadora.
Por lo que respecta al importe de las sanciones, son de carácter grave o muy grave y oscilan entre los 100 y los 600 euros, en función de la velocidad superada. Los conductores disponen de veinte días naturales por abonar la multa con un descuento del 50% y las denuncias pueden comportar también la retirada de puntos del carné de conducir. En vías limitadas a 30 km/h, se pierden dos si se superan los 50 km/h, cuatro si se superan los 60 y seis si se superan los 70, teniendo en cuenta el margen de error. En el caso de tramos limitados a 40 km/h, se pierden dos puntos a partir de los 60, cuatro a partir de los 70 y seis a partir de los 80 km/h.
Los radares de Pedret y Maristes, los más sancionadores
Los radares que más sanciones acumulan son los situados en Pedret y frente a la escuela Maristes, ambos con límite de 30 km/h, aunque antes y después de estos puntos hay tramos señalizados a 40, lo que obliga a los conductores a estar alerta. Es fácil despistarse y rebasar el límite, por eso los dos aparatos sancionadores van acompañados de radares pedagógicos que informan a los conductores en tiempo real de la velocidad de cada vehículo justo antes del tramo susceptible de ser multado.
El radar de Maristas, que también es el más transitado, concentra casi la mitad de las multas. En cuanto al de Pedret, a finales de noviembre se registraron 567 sanciones en tan sólo una semana. Sin embargo, los datos muestran una tendencia a la baja, ya que, entre el 8 y el 14 de diciembre, por ejemplo, las sanciones a Pedret disminuyeron ligeramente, hasta los 399.
accidentes, entornos sensibles como el centro cívico de Pedret o la escuela Maristes, y desde que están los radares no tenemos constancia de ningún accidente destacable en estas zonas", explica. Además, según el concejal, aunque inicialmente se han registrado muchas sanciones, "el porcentaje ha ido bajando de forma importante", lo que atribuye a una mayor concienciación de los conductores, y asegura que, desde la puesta en funcionamiento de los radares en agosto, "las asociaciones de vecinos nos transmiten que notan claramente que los vehículos circulan más a poco".
El Ayuntamiento no se plantea modificar los límites de 30 km/h
Por ahora, pese al elevado número de multas, el Ayuntamiento no se plantea modificar los radares fijos de Pedret y los Maristas de 30 a 40 km/h. En el caso del primero, algunos conductores aumentaban la velocidad porque, instintivamente, percibían el tramo como una salida de la ciudad en dirección norte, ya que la concentración de viviendas disminuye y comienzan las naves industriales, pero el concejal insiste en que "es tramo urbano" y "justo después la carretera atraviesa por medio todo el barrio de Pont Major". Sobre los Maristas, el consistorio tampoco tiene intención de realizar cambios, dado que es la salida de un centro educativo donde por las mañanas y por las tardes hay mucho movimiento de familias y niños. Eso sí, aunque ya hay señalización y radares luminosos pedagógicos, el Ayuntamiento estudia reforzar el impacto visual con señales mayores que recuerden la necesidad de reducir la marcha. "Hay que acostumbrar a la ciudadanía a que las velocidades de 50 km/h ya no son las habituales dentro de la ciudad. Ahora hablamos de vías de 20, 30 o 40 km/h, como máximo. Es mucho más seguro y permite favorecer la convivencia entre coches, bicicletas y patinetes", concluye Sánchez.