Internacional 30/11/2021

Ahora sí, Suecia ya tiene a una mujer liderando el gobierno

Magdalena Andersson encabezará un ejecutivo socialdemócrata en minoría hasta las elecciones de 2022

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La primera ministra sueca, Magdalena Andersson, después de la segunda votación de investidura

BarcelonaMagdalena Andersson ha tenido que esperar, pero finalmente ya puede decir con toda seguridad que se convertirá en la primera mujer que asume el cargo de primera ministra de Suecia. Después del fiasco inesperado del pasado miércoles, cuando la líder socialdemócrata tuvo que dimitir pocas horas después de ser investida, este lunes sí lo ha conseguido.

El Parlamento sueco ha dado luz verde al nombramiento de Andersson, que ha recibido 101 votos a favor, 75 abstenciones y 173 votos en contra (hacían falta 175 para parar su investidura) y prevé presentar el nuevo gobierno este martes. Será un ejecutivo formado exclusivamente por socialdemócratas (cosa que no pasaba desde hace quince años), que tendrán que gobernar en solitario y con todavía más minoría (101 diputados de los 349 totales) después de que los Verdes abandonaran la coalición, cosa que forzó la imprevista dimisión de Andersson la semana pasada.

El motivo que esgrimieron los ecologistas –socios de los socialdemócratas desde el 2014– fue el rechazo de la propuesta de presupuestos del gobierno en el Parlamento, en una votación que coincidió con el día de la investidura. Por el contrario, se aprobaron las cuentas diseñadas por los tres partidos de derechas de la oposición, incluido el partido populista y antiinmigración Demócratas de Suecia, un hecho histórico. Así pues, el nuevo ejecutivo tendrá que gobernar con el presupuesto de la derecha en la recta final de la legislatura, puesto que las elecciones serán en septiembre del año que viene.

Andersson defendió después de su primera investidura que el presupuesto aprobado utiliza la propuesta del gobierno como base (es una contrapropuesta) con "ajustes marginales". Pero lo cierto es que tendrá que implantar medidas que van en la línea opuesta a lo que proponía el ejecutivo rojo y verde, como la rebaja del impuesto sobre los carburantes, mientras que la intención era subirlo. Aún así, los partidos de derecha no han incluido en sus cuentas medidas concretas en cuanto a cuestiones polémicas como la inmigración, a pesar de que apuntan a una reforma profunda después de las elecciones. "Alguien tiene que ser primer ministro en este país, y no parece que haya ninguna otra alternativa", ha dicho Andersson en rueda de prensa este miércoles cuando le han preguntado cómo controlará un presupuesto que no ha presentado ella, y ha insistido en que respetarán "lo que ha decidido el Riksdag [Parlamento]".

Más técnica que política

Pero ¿quién es la mujer que pasará a la historia de Suecia? Nacida en Uppsala en 1967, ha dedicado su carrera a la política, a pesar de que ha mantenido siempre un perfil mucho más técnico que político. Nadadora de élite y estudiante diligente en su juventud, se inició en la política a los 16 años, como miembro de las juventudes socialdemócratas (SSU) en su ciudad natal y fue elegida presidenta de la rama local pocos años después. Mantuvo su compromiso con el partido durante su época universitaria en la Stockholm School of Economics, cuando fue escogida presidenta de la Asociación de Estudiantes Socialdemócratas.

Cuando acabó los estudios (después de pasar por Viena y la Universidad de Harvard) empezó su carrera en la política estatal. Entre el 1996 y el 2004 trabajó en la oficina del primer ministro, Göran Persson, primero como asesora y después como directora de planificación. Y ya no ha abandonado nunca ni la órbita socialdemócrata ni la política de alto nivel: secretaria de estado en el ministerio de Finanzas, directora de la agencia tributaria sueca, portavoz económica del partido socialdemócrata y, finalmente, ministra de Finanzas durante toda la etapa de su predecesor, Stefan Löfven, desde el 2014 y hasta este mismo lunes.

El politólogo de la Universidad de Södertorn Nicholas Aylott destaca que, además de tener un perfil muy técnico, Andersson es una "desconocida" desde el punto de vista ideológico o estratégico. "Nunca ha estado realmente involucrada en campañas electorales, nunca ha formado parte de gobiernos locales ni regionales. Fue elegida diputada en 2014, pero dejó el escaño inmediatamente para convertirse en ministra de Finanzas, y es el único ministerio que ha ocupado", explica al ARA. "No sabemos muy bien si es conservadora o radical hacia la derecha o hacia la izquierda. Sabemos que se toma seriamente la disciplina fiscal y el equilibrio presupuestario, pero, más allá de esto, poca cosa", añade.

"Recuperar el control democrático"

Después de ser elegida líder de los socialdemócratas, afirmó que quería "recuperar el control democrático" de las escuelas, la sanidad y la atención a la gente mayor y alejarse de la privatización en el estado del bienestar. También dijo que pretendía hacer de Suecia un modelo a seguir a escala mundial en la transición climática, y prometió acabar con la segregación, así como con los tiroteos que afectan al país desde hace años, generalmente debido a las bandas que luchan por el mercado de la droga y que afectan principalmente a los barrios desfavorecidos con una gran población inmigrante.

A pesar de mantenerse en una segunda línea, Andersson asegura que siempre ha tenido clara la vocación de liderazgo. "Siempre me ha gustado decidir. Cuando era pequeña, soñaba con ser gerente de Konsum –una de las grandes cadenas de supermercados de Suecia–, que también es una posición de liderazgo", decía en una entrevista al diario Expressen. "Si quieres cambiar el mundo, necesitas influencia", decía en la misma entrevista. Ahora le tocará demostrar esta influencia y su poder, sobre todo de negociación, teniendo en cuenta la fragilidad política de un Riksdag más fragmentado que nunca y a pocos meses de las elecciones.

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