Cúcuta, la pequeña Venezuela en Colombia: una frontera de guerrilleros y migrantes

Venezolanos que atravesaron una de las fronteras más peligrosas del mundo, entre grupos criminales y contrabando, aspiran ahora a volver a casa

Un soldado al paso fronterizo de Cúcuta, en Colombia en la frontera con Venezuela.
06/01/2026
3 min

Cúcuta (Colombia)En el rancho de Cecilia no pudieron celebrarlo con abundancia, por la precariedad de su situación económica, pero a la familia no faltaron las ganas de brindar con la mejor botella de la casa. Desde su ventana casi puede adivinar lo que ocurre en Venezuela, ya que la tiene a pocos kilómetros, pero un día tuvo que hacer las maletas para buscar una vida mejor. "Llegué hace cinco años", explica al ARA contenta de tener un horizonte para su futuro. Porque, ahora que Nicolás Maduro ya no está en el poder, ella y su familia tienen pensado volver a Trujillo, de donde tuvieron que marcharse por la precariedad. "Comía panela con agua ya los niños les cocinábamos papaya verde", explica para describir su situación.

Un cuadro macroeconómico en declive, la hiperinflación y la escasez de alimentos y medicamentos lanzaron a millones de venezolanos al exilio. Y el colapso de Venezuela de Maduro se ha notado, en gran parte, en zonas como Cúcuta. La ciudad colombiana llegó a tener, según datos del propio gobierno regional de Norte de Santander de 2021, hasta un 10% de los venezolanos que se quedaron en Colombia. En cuanto a las cifras de exiliados totales en el mundo, el Observatorio de la Diáspora Venezolana dijo haber abandonado el país hasta 9,1 millones de personas.

Cecilia optó por instalarse en Colombia, a pesar de tener el sueño de poder volver algún día. "Me ofrecieron mil dólares, pero nunca vendimos la casa que tenemos ahí", afirma. Probablemente sea un lugar mejor que la zona en la que vive ahora mismo. En el barrio de La Esperanza se fraguó el informal barrio que todo el mundo conoce con el nombre del país que tienen delante, Venezuela. Pequeñas parcelas hechas de ladrillo para quienes tienen suerte y chapa para quienes no pudieron pagar unos muros más anchos.

Esta pequeña Venezuela emergió hace siete años, con el éxodo de 2018. Miles de personas llegaron con una mano delante y otra detrás. Poco a poco, los recién llegados del vecino país fueron montando viviendas gracias a la concesión –o buena fe– del propietario de una montaña que hoy se ha convertido en un nuevo barrio. Carabobo, Valencia, Trujillo o Mérida: el barrio no oficial de Venezuela representa el mapa más precario de quien tuvo que huir cuando el hambre era el pan de todos los días en la Venezuela de Maduro. Pero la zona es una montaña donde la noche suelta historias que nadie quiere decir en voz alta. "Es mejor encerrarse en casa", afirma Cecilia.

Frontera peligrosa

Parte de esa diáspora no ha tenido más remedio que pisar una frontera que podría ser un campo de minas. El valle de Cúcuta es un territorio con presencia de varios grupos armados, como las disidencias de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) o el Tren de Aragua. Y éste último, en los últimos años, ha ganado una fuerte presencia en la frontera para sacar financiación con el tráfico ilegal de mercancías.

En 2021 el grupo inició un pulso con el ELN y lo ganó. Por eso, el paso fronterizo no oficial conocido como La Parada, en el barrio de Las Margaritas, está controlado por la organización criminal. Según un informe del Proyecto de Información sobre Crimen Organizado y Corrupción, el Tren de Aragua "impuso su poder de fuego y logró establecerse en la zona como el máximo controlador de la economía ilegal".

Latrocha, como se conoce este tipo de pasos fronterizos para el contrabando, es una de muchas y en las inmediaciones del río Táchira la actividad es constante. Pero el silencio llena cada sitio.

No es difícil observar grupos de hombres que, presuntamente, operan para el grupo o, directamente, forman parte de ellos. Por su parte, la Fiscalía colombiana ya ha apreciado varios asesinatos relacionados con la organización criminal. En una zona donde las líneas rojas son muy difusas, ir a la acera de enfrente puede significar estar en el lugar equivocado, controlado por el Tren de Aragua o por el ELN. Por eso, un peatón que atraviesa un camino embarrado destaca que la orilla que tiene a 50 metros es una zona prohibida para él: "Yo allí no puedo ir. Si vosotros lo hace, es responsabilidad vuestra".

Todo el mundo sabe de quiénes son lastrochas.Varias investigaciones de inteligencia señalan que el Tren de Aragua ha utilizado la presencia de migrantes venezolanos y rutas fronterizas para cobrar extorsiones, incluyendo cobros a migrantes en tránsito a través de Cúcuta.

Cecilia y su familia fueron unos millones, pero ahora que Venezuela cambia de dueños, tiene claro que volverá. Mientras sostiene un gato negro y le acaricia, lo deja claro: "Él también vendrá con nosotros, no dejaremos ningún animal nuestro en la calle".

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