Los expertos ven poca racionalidad económica desde el punto de vista petrolero en el golpe de la Casa Blanca contra Maduro
El estado decrépito de la infraestructura petrolera de Venezuela provoca, como se ve en la imagen, de 2022, graves episodios de contaminación ambiental, en este caso en el lago Maracaibo.EFE
LondresEl golpe de Washington contra el régimen de Nicolás Maduro ha sido contundente. Pero no es la primera vez que aviones y helicópteros de Estados Unidos han operado sobre el espacio aéreo venezolano. En junio de 1958, en un país sediento por una sequía extrema, desde Panamá llegó "un convoy de aviones cargados con tambores [bidones] de agua" destinado a socorrer a la población de Caracas. Lo explicaba Gabriel García Márquez, Gabo, en "Caracas sin agua",publicado en Obra periodística, volumen 4, pág. 609.
Siete décadas después de aquel episodio, la naturaleza de la intervención de la Casa Blanca, a la luz de la nueva estrategia de seguridad de Estados Unidos, no podría ser más distinto. No existía ninguna emergencia humanitaria, o no como la de entonces, ni tampoco –pese al relato oficial– un combate contra el narcotráfico. Menos aún hay un horizonte creíble de democratización a corto plazo para los venezolanos. ¿El motivo es el petróleo? Sí, pero no exclusivamente. También hay otros factores en juego: por ejemplo, echar a China del patio trasero de Washington.
"EEUU no necesita el petróleo venezolano, ya son los reyes del mundo. Son los que más producen y los que exportan más", afirma Mar Reguant, investigadora especialista en energía del ICREA-CSIC y profesora en la Universidad Northwestern, de Illinois. Según elEnergy Information Administration, en septiembre del 2025 Estados Unidos produjo 13,8 millones de barriles diarios, muy por encima de los 9 millones de Arabia Saudita, el primer productor de la OPEP, la organización de países productores, de la que Venezuela fue cofundador en 1960. Un vistazo a las cifras de producción del país muestra el verdadero estado de una industria en decadencia: algo más de 920.000 barriles diarios en el 2024. En los años 90 la producción superaba los tres millones.
La excusa del petróleo venezolano no es, pues, la cuestión. "Se trata más de geopolítica. Cuba no tendrá ni para comer", afirma Reguant. Entre otras razones, porque lo que aporta el país caribeño al mercado global no supone ni el 1% de la extracción total y en términos de negocio es despreciable. Lo decía también hace unos días Martijn Vlaskamp en ese mismo diario. El profesor Ramón y Cajal en el Instituto Barcelona de Estudios Internacionales (IBEI), investigador en política de los recursos naturales, escribía que "a pesar de tener un potencial enorme, Venezuela es actualmente un actor secundario en el mercado global, con problemas de infraestructura importantes".
Un momento de la reunión en la Casa Blanca, este viernes por la noche, entre el presidente de Estados Unidos y su equipo y los jefes de las más importantes pertroleras con intereses en el caribe.Reuters
Pauline Heinrichs, del King's College de Londres, especialista en estudios de la guerra sobre clima y energía, incide: "Los argumentos económicos para los combustibles fósiles son débiles en el contexto de Venezuela". Lo afirmaba durante una sesión informativa organizada esta semana por Global Strategic Communications Council (GSCC). Otra prueba es que la eliminación de Maduro del Palacio de Miraflores no ha alterado los precios del crudo. Los mercados han asumido el golpe con tranquilidad, como ha recordado también el analista Julian Popov, exministro de Medio Ambiente de Bulgaria, que intervino en la misma sesión del GSCC: "Después del ataque a Venezuela apenas ha habido reacción del mercado petrolero, ni espero que tenga efecto significativo alguno".
Y, aun así, Donald Trump ha insistido a lo largo de la semana, en entrevistas y declaraciones de todo tipo, que con el control sobre el crudo de Venezuela, y la promesa del entrega forzada bajo amenaza de entre 30 y 50 millones de barriles, los precios bajarán. Igualmente, también ha afirmado que volverá a hacer rentables los pozos venezolanos: "Nuestras grandes compañías, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares, arreglarán infraestructuras dañadas y empezarán a generar dinero para el país". La misma idea ha transmitido casi a bocajarroeste viernes por la noche en las cabezas de las grandes petroleras, a quien ha citado en la Casa Blanca para casi exigirles inversiones de hasta 100.000 millones de dólares para reflotar la industria del país. De momento, parece más una petición con la pistola sobre la mesa que un plan con eres y udos que entusiasme a todo el mundo.
La maldición de la abundancia… y de las cifras
El diagnóstico del presidente, y sus expectativas, no parecen demasiado reales. Al menos por el momento. Parafraseando a Gabo, puede decirse que desde que en 1914 se empieza a explotar industrialmente el oro negro en Venezuela, el país ha sido moldeado por una riqueza tan repentina que ha acabado sustituyendo al desarrollo por la ilusión de la abundancia. Y en esa abundancia ilusoria reside, en parte, su desgracia.
Oficialmente, según los datos de la OPEP, Caracas dispone de 303.000 millones de barriles en reservas. Esto supondría una cifra cercana al 17% del total mundial, por delante incluso de Arabia Saudí, que cuenta con 263.000 millones de barriles. Este crudo existente bajo el subsuelo de Venezuela equivale a 41 años y medio de consumo de Estados Unidos al ritmo actual: unos 20 millones de barriles diarios. Con este dato, oficial según la Energy Information Administration de EE.UU., se puede constatar la irrelevancia del citado anuncio de Trump de que los precios bajarían con la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles diarios. "Es su populismo habitual", dice Reguant. Porque, en la práctica, la cantidad no daría ni para tres días, siempre que el consumo se mantuviera estable en los 20 millones de barriles citados.
Reserves i exportacions de petroli
Pero el concepto de reservas petrolíferas "no es estable", explica el profesor en sistemas de energía Adi Imsirovic, de la Universidad de Oxford. La OCDE distingue con rigor entre reservas probadas, probables, posibles y contingentes. Las reservas probadas no son una constante: son el petróleo que puede extraerse de forma económicamente rentable con la tecnología existente ya los precios vigentes.
La OPEP consolidó la cifra venezolana en el 2008, cuando el barril rozaba los 140 dólares. El crudo que se extrae se vende con un descuento de unos 25 dólares frente al Brent, en torno a los 35 dólares el barril. Algunas informaciones recientes de la agencia Bloomberg incluso apuntaron a que Caracas llegó a enviar crudo a Pekín al precio de 14 dólares el barril. Todo ello implica que, con los costes actuales de extracción y refino, en parte por el estado deficiente de la infraestructura, y la inversión que debería acometerse para recuperar ritmos de producción anteriores, las reservas realmente rentables podrían situarse por debajo de los 100.000 millones de barriles, "menos de un tercio del total que también se cita".
El sueño del Virrey
A esto hay que añadir la naturaleza del crudo. El petróleo venezolano es extremadamente pesado, rico en azufre y costoso de producir. Hay que diluirlo con nafta o gasóleo y eliminar su azufre con hidrógeno, un proceso caro que sólo pueden asumir refinerías muy sofisticadas, sobre todo en la costa del Golfo de EE.UU. –Texas y Luisiana– y en algunas plantas nuevas en India, China o Oriente Próximo. No es casual que se venda con grandes descuentos.
Xi Jinping y la presidenta de Perú, Dina Boluarte, en noviembre del 2024, cuando se inauguró el puerto de Chancay.EFEImagen de archivo del puerto de Chancay, en Perú, construido con financiación de China.5
A este contexto hay que añadir otro factor que explicaría la política de Trump: se trata del petróleo de Guyana y Surinam, hoy mucho más rentable que el venezolano. De hecho, Trump ha buscado no sólo reordenar el tablero político en Caracas, sino asegurar la hegemonía energética de Estados Unidos en el nuevo epicentro petrolero del Caribe y el Atlántico Sur, que se ha desplazado de Venezuela a estos dos territorios. De rebote, quiere alejar a China del hemisferio, donde en los últimos años ha hecho grandes inversiones, especialmente en Perú, donde el presidente Xi Jinping inauguró a finales de 2024 el nuevo puerto de Chancay, con un coste de 1.300 millones de dólares, para descongestionar el del Callao y hacer un hub para el comercio entre América Latina y Asia.
La creixent regió petroliera de l’Amèrica del Sud
Els països del continent n’estan incrementant l’extracció, amb el Brasil, l’Argentina i Guyana al capdavant. Aquestes són algunes de les zones destacades d'exploració i de producció
Zones d’exploració o de producció
Zones d’estudi o reservades
Bloc Stabroek
Aquest descobriment petrolier del 2015 ha transformat Guyana en l’economia amb un creixement més ràpid del món.
Regió Foz do Amazonas
El Brasil ha autoritzat l’estatal Petrobras a fer perforació exploratòria en part d’aquesta zona d’alta sensibilitat ecològica.
Veneçuela
GuYana
Colòmbia
Equador
riu Amazones
Perú
BRASIL
Bolívia
oceà
Atlàntic
Paraguai
Xile
oceà
Pacífic
Regió del presal
Més del 75% de la producció petroliera del Brasil prové de reserves ubicades sota gruixudes capes de sal antiga.
Uruguai
Argentina
Vaca Muerta
Jaciment d’argila fullada a l’Argentina que podria produir més d’un milió de barrils de petroli al dia per al 2030.
Conca de Pelotas
Una potencial nova àrea petroliera per al Brasil i l’Uruguai.
Zones d’exploració o de producció
Zones d’estudi o reservades
1
2
Veneçuela
GuYana
Colòmbia
Equador
riu Amazones
Perú
BRASIL
Bolívia
oceà
Atlàntic
Paraguai
oceà
Pacífic
Xile
3
Uruguai
Argentina
5
4
1. Bloc Stabroek
Aquest descobriment petrolier del 2015 ha transformat Guyana en l’economia amb un creixement més ràpid del món.
2. Regió Foz do Amazonas
El Brasil ha autoritzat l’estatal Petrobras a fer perforació exploratòria en part d’aquesta zona d’alta sensibilitat ecològica.
3. Regió del presal
Més del 75% de la producció petroliera del Brasil prové de reserves ubicades sota gruixudes capes de sal antiga.ecològica.
4. Conca de Pelotas
Una potencial nova àrea petroliera per al Brasil i l’Uruguai.
5. Vaca Muerta
Jaciment d’argila fullada a l’Argentina que podria produir més d’un milió de barrils de petroli al dia per al 2030.
Zones d’exploració o de producció
Zones d’estudi o reservades
1
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Veneçuela
GuYana
Colòmbia
Equador
riu Amazones
Perú
BRASIL
Bolívia
oceà
Atlàntic
Paraguai
oceà
Pacífic
Xile
3
Uruguai
Argentina
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1. Bloc Stabroek
Aquest descobriment petrolier del 2015 ha transformat Guyana en l’economia amb un creixement més ràpid del món.
2. Regió Foz do Amazonas
El Brasil ha autoritzat l’estatal Petrobras a fer perforació exploratòria en aquesta zona d’alta sensibilitat ecològica.
3. Regió del presal
Més del 75% de la producció petroliera del Brasil prové de reserves ubicades sota gruixudes capes de sal antiga.ecològica.
4. Conca de Pelotas
Una potencial nova àrea petroliera per al Brasil i l’Uruguai.
5. Vaca Muerta
Jaciment d’argila fullada a l’Argentina que podria produir més d’un milió de barrils de petroli al dia per al 2030.
A diferencia del crudo venezolano, el de Guyana es ligero y barato de extraer. Los descubrimientos en el blog Stabroek han convertido a un país de menos de un millón de habitantes en una potencia emergente, si bien es cierto que su población se ha beneficiado muy poco. Guyana produce ya más de 600.000 barriles diarios y podría superar el millón antes de finales de la década. Surinam sigue el mismo camino, con resultados prometedores en su cuenca marítima. El nuevo mapa explicaría por qué Venezuela ha dejado de ser imprescindible y por qué Washington puede permitirse una política más agresiva: el petróleo crítico para los intereses estadounidenses ya no está bajo el Orinoco, sino frente a las costas de Georgetown y Paramaribo.
Por último, el afán expansionista que Maduro ha exhibido a lo largo de su presidencia sobre la región alrededor del río Essequibo (Guyana), donde se calcula que hay hasta 25.000 millones de barriles, quizás ayuda a explicar la verdadera razón del golpe de Trump. Hay que tener presente que sin el petróleo de Caracas La Habana heredera de la revolución castrista podría tener los días contados, y Marco Rubio entraría en la isla donde nacieron sus padres como el nuevo virrey de la perla de Antillas.
El nuevo Eldorado del Caribe: como Guyana y Surinam han desplazado a Venezuela
El mapa energético de Latinoamérica está sufriendo una transformación radical. Donde antes el mundo miraba hacia el lago Maracaibo, hoy las torres de perforación miran hacia el llamado "escudo de las Guayanas". Pero los nuevos yacimientos surgen por todo el subcontinente.
En poco menos de una década, Guyana y su vecina Surinam han pasado de ser rincones olvidados para la industria del petróleo a convertirse en el gran sueño del capital privado estadounidense. En Guyana, el protagonismo estadounidense no es sólo económico, es casi fundacional. El consorcio del llamado blog Stabroek, con distintos yacimientos, liderado por ExxonMobil (45%), ha diseñado una máquina de extraer riqueza de una eficiencia implacable.
Con inversiones comprometidas que superan los 55.000 millones de dólares hasta 2026, la compañía ha blindado seis proyectos clave (como Liza, Payara o Whiptail) capaces de producir crudo con unos costes de explotación de sólo 35 dólares por barril. Una cifra que garantiza beneficios incluso si el precio del petróleo se desplomara. Pese a la rivalidad entre Estados Unidos y China, China National Offshore Oil Corporation tiene una participación del 25% en Stabroek.
Esta tarta es tan golosa que ha provocado movimientos sísmicos en Wall Street. Chevron, la única empresa estadounidense con una concesión en Venezuela, en una operación de 53.000 millones de dólares ratificada en julio del 2025, absorbió a Hess Corporation con un solo objetivo : poner el pie en Guyana. Para Hess, ese país representaba el 70% de su valor futuro; para Chevron, la plataforma para saltar hacia Surinam, donde la alianza entre APA Corporation y la francesa TotalEnergies prepara ya 10.500 millones de dólares de inversión para el proyecto GranMorgu, donde hay al menos dos yacimientos. Sin embargo, en Surinam también ha entrado China, a través de un acuerdo que otorga a Pekín el control mayoritario (70%) de nuevos proyectos de exploración de los bloques 14 y 15 en Surinam, en una alianza estratégica con la estatal Staatsolie.
La clave del éxito y la ambición empresarial no es sólo la geología, sino las reglas del juego. Guyana ha ofrecido uno de los contratos más favorables de la historia: un royalty de sólo el 2% y la posibilidad de que las empresas retengan hasta el 75% del petróleo inicialmente para recuperar sus inversiones. Esto permite un regreso en menos de cinco años. Surinam, siendo más protector con un royalty del 6,25% y la participación de la estatal Staatsolie, mantiene un marco de negocio que también invita a la inversión.
Venezuela es el espejo donde nadie quiere verse reflejado. Con royalties que alcanzan el 33%, una carga fiscal cercana al 50% y la obligación legal de que el estatal PDVSA controle el 60% de cualquier proyecto, el capital extranjero ha huido. Y mientras Guyana y Surinam laten a pleno rendimiento con infraestructuras de última generación, algunos cálculos apuntan a que Venezuela necesitaría más de 100.000 millones de dólares y una década de paz política solo para volver a ser lo que era hace veinte años.