Internacional 27/09/2021

Berlín vota a favor de expropiar a las grandes inmobiliarias

La ciudad propone la medida para frenar el precio de los alquileres

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Una instalación artística recuerda el fin de la vivienda a un precio asequible en la capital alemana.

BerlínBerlín sigue siendo pionera en la lucha para frenar el precio de los alquileres: con poco más del 70% de los votos escrutados, el 57% de los berlineses habían votado a favor de expropiar a los grandes tenedores que poseen más de 3.000 inmuebles y solo el 38% lo ha hecho contra. Los impulsores, que no forman parte de ninguna formación política, consiguieron las más de 175.000 firmas que necesitaban para poder llevar a cabo la votación en pocos días y han llegado a registrar 364.000. Aún así, solo los apoyan de manera abierta La Izquierda y algunos miembros de los Verdes, que se han mostrado más equidistantes. El SPD, que ha vuelto a ganar las elecciones locales de la capital alemana, y la oposición están completamente en contra.

Una de las vecinas que ha votado a favor es Iris Pacholke, que vive en uno de los grandes complejos de pisos populares que la gran inmobiliaria Vonovia, hasta hace una semana, tenía en Sonnenalle, un barrio habitado sobre todo por alemanes de origen turco y magrebí. En la última semana, la empresa ha vendido deprisa y corriendo solo en esta ciudad más de 2.000 pisos a una compañía estatal. “Yo no he tenido ninguna mala experiencia con Vonovia, pero todo está viejo y sucio porque, al fin y al cabo, quieren sacar el máximo provecho de tu piso. Además, he vivido en edificios de gestión pública durante muchos años y todo funcionaba mejor”, asegura Pacholke, que ha votado a la CDU.

Philippe —prefiere no decir su nombre real— se encuentra en una situación parecida. Hace unos diez años que vive en el barrio de clase trabajadora de Kiehlufer en un piso de Akelius, otra gran compañía. La entrada del edificio está deteriorada, en las rendijas de las baldosas crecen malas hierbas y hace tiempo que a la fachada le hace falta un repaso. Sorprende, en cambio, que las cañerías sean tan nuevas y brillantes. “Les pedí que me las cambiaran, porque ya lo veía a venir, se negaron y, un día que llovió mucho, reventaron y se me inundó todo el piso”. También critica que la empresa propietaria no invierta casi nada en renovar su casa y que, en pocos años, haya pasado de pagar 700 a 1.000 euros de alquiler al mes. A pesar de que al principio no quería responder por qué opción se había decantado, en el último momento no ha podido evitarlo: “La verdad es que los odio bastante, por eso he votado que les expropien mi piso”.

Christian Kersten considera que la propuesta del referéndum es “populista” y en ningún caso solucionaría el aumento del precio de los alquileres. “Mi piso es de una cooperativa, tiene 100 metros cuadrados y pago 700 euros. ¡Está muy bien de precio! Lo que tiene que hacer el estado es ceder más terrenos e inmuebles a estas cooperativas”, responde Kersten, que trabaja de periodista y ha votado a los Verdes.

De hecho, si la medida acaba prosperando, la cantidad de dinero que se tendría que desembolsar el estado para comprarles los 240.000 inmuebles que se calcula que se expropiaría a las grandes empresas es uno de los aspectos más polémicos de la propuesta. Los impulsores del referéndum aseguran que serían indemnizadas con un precio “muy inferior al valor de mercado”, cosa que no queda claro que jurídicamente sea viable. Las empresas afectadas también cuestionan que el hecho de expropiar solo a las compañías que tienen más de 3.000 inmuebles tenga base legal. En todo caso, el consistorio de la capital alemana tendrá que intentar elaborar una ley que hiciera legal la expropiación a los grandes tenedores privados. Hay que recordar, sin embargo, que el Tribunal Constitucional ya tumbó en abril la ley que preveía congelar durante cinco años los alquileres y poder optar a una reducción del precio si era mucho más alto que la media de la zona.

Desde hace unos años, Berlín ha dejado de ser un oasis dentro de Alemania en cuanto a las problemáticas de acceso a la vivienda y desde el 2009 hasta ahora el precio de los pisos ha aumentado hasta un 90%. Actualmente, el precio del metro cuadrado se acerca a los 14 euros y encontrar un piso asequible se ha convertido en una odisea. Más allá de la especulación inmobiliaria, una de las causas de la burbuja es el crecimiento de la población, que no ha ido acompañado de un aumento del parque de vivienda, y el hecho de que Alemania haya pasado de tener, desde principios de siglo hasta ahora, tres millones de viviendas sociales a poco más de un millón.

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