Caribe
Internacional 14/07/2021

Los cubanos intentan burlar la censura de internet a través de VPNs

Se mantiene el pulso con el régimen, mientras muy pocos han conseguido recuperar los datos en sus móviles

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Cuba

Barcelona"El primer vídeo lo vi en Twitter el domingo a las 11 de la mañana: un grupo de veinte personas hacía sonar cazuelas en medio de un apagón nocturno, aparentemente en Holguín. Duraba menos de 10 segundos y lo reproduje varias veces. Al cabo de poco rato se hacían virales las transmisiones en directo a través de Facebook de centenares de personas en las calles de San Antonio de los Baños, gritando «Libertad», «No tenemos miedo» y «Fuera la dictadura». Era tan impactante como inverosímil. Tardé en convencerme de que todo aquello era real. Enseguida pensé que en pocos minutos cortarían el internet en Cuba. Este pensamiento ya es automático", escribe en el portal independiente Periodismo de Barrio Geisy Guia Delis, desde La Habana.

"Todo el mundo en la isla sabe el protocolo, porque es una lección que aprendimos el 26 de noviembre de 2020, cuando el ministerio del Interior y el único proveedor de servicios telefónicos en Cuba, Etecsa, inhabilitó el acceso a internet porque agentes de la seguridad del estado, vestidos como personal médico, irrumpieran en la residencia del artista Luis Manuel Otero Alcántara, que es también la sede del Movimiento de San Isidro", recuerda la periodista cubana. Se refiere al ataque en el centro del grupo opositor formado por artistas e intelectuales que reivindican libertad de expresión, y que son sistemáticamente perseguidos desde entonces, en una situación de arresto domiciliario de facto, según ha denunciado Amnistía Internacional.

Pero en las redes duró lo suficiente, el vídeo de las protestas de San Antonio de los Baños, precursoras del movimiento del 11 de Julio, una movilización popular sin precedentes desde la revolución de 1959 que reclamaba tanto mejoras en las condiciones de vida como libertades al régimen de La Habana.

Las imágenes corrieron por todo el país, y a continuación estallaron manifestaciones en decenas de localidades. Justo cuando se esparcía la pólvora hacia Santiago de Cuba, llegaron las primeras noticias de caída de WhatsApp, Facebook y Telegram. Algunos usuarios de Twitter dijeron que fallaba. Varias personas, que estuvieron conectadas más tiempo a través de VPN, consiguieron subir imágenes del Malecón de La Habana y otros lugares desbordados del pueblo y gritos de "Patria o vida". La consigna se inspira en la popular canción que contrapone el eslogan del régimen, "Patria o muerte".

Precisamente este miércoles reconocidos artistas cubanos se han solidarizado con la revuelta popular, que ya ha dejado al menos un muerto y centenares de detenidos: el jazzista Chucho Valdés ha dicho que "duele mucho ver las condiciones infrahumanas en las que subsiste la gente en Cuba". Y el guitarrista Leo Brower ha criticado "el abuso de poder" del gobierno de Miguel Díaz-Canel, que ha tildado a los manifestantes de "mercenarios".

Trucos para saltarse el control

La conexión en internet móvil en Cuba se ha restablecido este miércoles a media tarde, pero tres días después del inicio de las protestas, silenciadas y reprimidas con la movilización de personas afines al régimen desplegadas con palos por las calles, no hay acceso a las redes sociales a través de los dispositivos celulares.

Una minoría ha recuperado los datos en el móvil y otros han conseguido acceder a la red con plataformas VPN, pero el apagón sigue siendo generalizado, porque son muy pocos en la isla los que se pueden permitir una conexión fija en su casa. Los más jóvenes se espabilan para recurrir a servicios como Psiphon o Thunder para acceder a las redes 3G y 4G, esquivando la censura del monopolio estatal. El sistema funciona activando los datos y la VPN y poniéndola en la región de los Estados Unidos.

Los cortes con los que el gobierno pretende silenciar las protestas también están generando problemas, porque debido a la pandemia en algunos sectores se ha generalizado el teletrabajo. En la escuela, por ejemplo, las clases son telemáticas. La falta de comunicaciones también ha alarmado a la diáspora cubana, que tiene dificultades para contactar con sus familiares en la isla. El régimen, por su parte, no ha admitido los cortes y se limita a hablar de "interrupciones en la electricidad", y el ministro de Exteriores, Bruno Eduardo Rodríguez, ha reconocido que "faltan datos, pero también medicamentos".

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