El Celta le recuerda al Girona que no puede vivir a todo trapo
El conjunto gerundense se adelanta con un gol de Vanat, pero el conjunto gallego le hace tener los pies en el suelo con una remontada
GeronaIba a toda prisa, el Girona, que en el descanso se creía todopoderoso para ir ganando al Celta. No importaba que fuera el único disparo que había hecho, ni que los gallegos hubieran estrellado dos balones contra el palo. Los gerundenses se veían capaces de todo, pero cuando llegó el acierto visitante, el sueño llegó al final y tocaron con los pies en el suelo (1-2). Esa mentalidad habla bien del Girona, claro. Y con todo lo que ha tenido que pasar este curso, quién es nadie para decirle cómo sentirse ahora que está bien.
Seguramente, como todo en la vida, existe un punto medio entre la pésima situación inicial del Girona en la Liga y el rendimiento actual, más parecido al de un conjunto que sueña por un puesto en la Liga de Campeones que en el de uno que está poniendo algo más que los codos para ligar la permanencia. En la transformación también tiene un peso importante la confianza, porque los gerundenses han pasado de jugar con miedo y angustia a soltarse y atreverse. Un proceso que no se entendería sin la figura de Míchel Sánchez, que ha logrado que los mismos que le ponían fecha de caducidad rueguen para que renueve contrato, porque lo acaba en junio, por lo que alarga la mejor historia que el entrenador y el club tendrán nunca.
La jornada era propicia de escaparse aún más de la zona de peligro, comprobando que la mayoría de los rivales directos habían resbalado, pero el Girona también acabó pinchando. Eso sí, era impensable prever que, en estos momentos, tendría seis puntos de margen respecto al descenso, el más elevado de la temporada. También era difícil imaginar que sobreviviría a la propuesta ofensiva de un Celta que tardó mucho en hacer justicia en el marcador. Los palos escupieron los lanzamientos de Mingueza y de Fer López, y Gazzaniga rehizo un error propio a pies de Jutglà. El sexto clasificado demostró por qué lo es.
La estrategia funciona
Pero como a los rojiblancos todas, o casi todas, le ponen, fue llegar y moler. La diana con la que se adelantó fue calcada en el primer gol del lunes ante el Alavés: en un saque de esquina, Witsel peinó en el primer palo y Vanat apareció de la nada para rematar en la red. Con problemas a la hora de generar juego en estático y después de acumular algunos defectos en detalles aparentemente sencillos como un último pase, un desmarque o un control, lo que funcionó fue la estrategia. Bienvenida sea.
Lo que ocurrió después fue lo que habría tenido que ocurrir en condiciones normales. El Celta, superior también en la reanudación, añadió acierto a su repertorio de virtudes. Y ahí, con los goles de Jutglà y Vitor Reis en propia portería, finalizaron las esperanzas de un Girona que rozó el empate con Ounahi, pero que ni recuerda la última temporada que transcurrió sin sobresaltos en el corazón. Ésta no será la excepción.
- Gerona: Gazzaniga, Rincón (Joel Roca, 81'), Vitor Reyes, Blind, Arnau, Witsel (Echeverri, 73'), Fran Beltrán, Lemar (Iván Martín, 64'), Tsygankov, Bryan Gil (Ounahi, 64'), Vanat (A4). Entrenador: Míchel Sánchez.
- Celta: Radu, Javi Rodríguez, Aidoo, Carlos Domínguez (Fernández, 85'), Mingueza (Javi Rueda, 85'), Carreira, Moriba, Román, Fer López (Abdellaoui, 73'), Hugo Álvarez (Williot, 59'). Entrenador: Claudio Giráldez.
- Goles: 1-0 Vanat (35'), 1-1 Jutglà (58') y 1-2 Vitor Reis, en propia (70').
- Árbitro: Miguel Ángel Ortiz (Comité Madrileño).
- Tarjetas amarillas: Jutglà (42'), Echeverri (81'), Arnau (89') y Williot (89').
- Tarjetas rojas: Ninguna.
- Estadio: Montilivi, 11.371 espectadores.