Estados Unidos

La retirada del candidato demócrata a Maine por acusaciones de agresión sexual condensa todos los males del partido

Los demócratas obviaron otras polémicas en favor del valor simbólico de Graham Platner

Graham Platner en un acto de campaña
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WashingtonEl ascenso y caída de Graham Platner como candidato demócrata de Maine al Senado ha dejado ver las costuras de la cúpula del partido. Platner retiró su candidatura el viernes, después de que una mujer con la que había salido la acusara de haberla agredido sexualmente, lo que complicaba las opciones de los demócratas de recuperar el Senado este noviembre. La crisis, sin embargo, va más allá: la revelación del caso ha sacado a la luz que el partido decidió hacer caso omiso de otras informaciones sobre Platner solo porque encajaba con el arquetipo de clase trabajadora que quieren recuperar.

Maine es una de las pocas elecciones al Senado donde hay competencia y donde los demócratas tenían opciones de conseguir el cuarto escaño que necesitan para romper la mayoría republicana actual. A la hora de elegir quién podía ser el rostro para la carrera, los demócratas eligieron a Platner, un veterano de Irak que había rehecho su vida con una granja de ostras y que era bastante conocido. Su figura cumplía todos los requisitos de lo que debía ser un candidato de clase trabajadora que representase a los hombres blancos y de zonas rurales que los demócratas querían atraer. Con su barba y las camisas de cuadros, Platner tenía la dosis de masculinidad que el partido busca para desterrar las acusaciones de woke.

Pero, una vez más, los demócratas han repetido las dinámicas de 2024: han sobreestimado el peso de los símbolos. En lugar de construir una candidatura basada en las propuestas, los demócratas en Maine la hicieron alrededor de lo que representaba Platner en el ámbito personal. El valor del candidato era lo que los votantes veían en él y no tanto lo que les proponía. Lo mismo pasó en las últimas presidenciales, cuando la candidatura de Kamala Harris estuvo marcada por el horizonte de tener a "la primera mujer negra" presidenta. Durante la convención demócrata en Chicago para formalizar su candidatura, una conductora de Uber negra dijo sobre Harris: "Dejémoslo solo en la primera mujer presidenta, no digas la parte de negra. No nos ayudará". No fue la única mujer negra que durante la campaña hizo este comentario.

La estrategia de Maine es totalmente opuesta a la que jugaron los socialistas en Nueva York con Zohran Mamdani. Aunque no se puede negar el peso del carisma del actual alcalde neoyorquino en su victoria, la campaña del socialista no insistió en si representaba a un grupo concreto o si su relato encajaba con lo que debería ser la clase trabajadora. Mamdani vivía con naturalidad su identidad, sin necesidad de performarla constantemente.

Los demócratas veían en Platner una especie de héroe de clase y esperaban que se produjera un efecto similar al que consiguió Donald Trump. El republicano convenció a muchos de sus votantes por aquello que ellos querían ver en él, un hombre de negocios exitoso –aunque ignoraban que heredó la fortuna de su padre–. En consecuencia, algunos sectores del Partido Demócrata restaron importancia a elementos que podían perjudicar el relato sobre el candidato. En primer lugar, Platner era hijo de un abogado graduado en Dartmouth College y nieto de un notorio arquitecto de Connecticut. Fue este entorno el que le permitió graduarse en un instituto privado y el que le ayudó económicamente, aunque los demócratas defiendan que Platner sobrevivía gracias a los subsidios del gobierno.

Comentarios machistas

Pero estas contradicciones y omisiones solo son un síntoma de las oscuras dinámicas que se vivieron en la cúpula. A raíz de la denuncia, avanzada por Politico, el New York Times ha revelado que mucho antes de este escándalo ya se habían filtrado otras conductas cuestionables y machistas de Platner que las altas esferas decidieron obviar. Por ejemplo, la actual pareja de Platner informó al equipo de campaña de que su marido había intercambiado mensajes de índole sexual con otras mujeres.

En octubre, medios norteamericanos encontraron una serie de posts de Platner de entre 2009 y 2021 con comentarios despectivos sobre las agresiones sexuales en el ejército. Janet Mills, su principal rival en las primarias demócratas, difundió anuncios contundentes con estos comentarios sobre las mujeres y la violación, pero el efecto que tuvieron en el rumbo de la carrera fue muy limitado. El partido que en 2024 se enorgullecía de ser el más feminista, internamente evitaba tomar medidas sobre esta situación.

Del mismo modo, el partido que había puesto el grito en el cielo por los tatuajes vinculados con el nacionalismo blanco del actual secretario de Defensa, Pete Hegseth, había pasado de puntillas por el tatuaje que Platner tenía en el pecho, que se parecía mucho a la Totenkopf de las SS. La polémica por el tatuaje, una de las primeras en estallar, se cerró con una excusa de Platner diciendo que no era consciente y haciéndose un tatuaje encima para cubrirlo.

Ahora, cuatro meses antes de las elecciones, las contradicciones han sido demasiado grandes para seguir obviándolas. Más allá del coste personal de toda esta aventura para Platner, la tragedia refleja que una parte de los estrategas del partido todavía continúan perdidos en la crisis de representación que se desató con la derrota de 2024.

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