Estados Unidos

Trump dejó miembros del gobierno dentro del Air Force One que hacía de cebo ante la amenaza de un atentado iraní

El presidente estadounidense evita responsabilizarse de las decisiones tomadas por el servicio secreto: "Tengo que hacer lo que dicen"

Los periodistas subiendo a bordo del Air Force One que hacía de señuelo para los iraníes en Ankara el pasado 8 de julio
13/08/2026 - 18:09 h.
3 min

WashingtonLos periodistas que acompañaban al presidente estadounidense, Donald Trump, en el vuelo de regreso de Turquía no fueron los únicos que se quedaron dentro de el Air Force One de señuelo mientras el republicano cogía a escondidas otro avión. Miembros del gobierno estadounidense siguieron a bordo de la aeronave que hacía de señuelo, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, según han revelado fuentes del gobierno estadounidense al New York Times.Normalmente, cuando el presidente estadounidense sube a uno de los diferentes jets que tiene la Casa Blanca, pasa a ser oficialmente el Air Force One. Pero en esta ocasión, cuando el republicano abandonó clandestinamente el viejo Boeing para subir al Air Force C-32, el nombre no se cambió. Aunque Trump no estaba a bordo de la aeronave, el modelo antiguo siguió siendo llamado Air Force One porque así funcionase de señuelo para los iraníes.

Además de Rubio y Bessent, también había otros miembros de la administración en el avión que hacía de señuelo: el jefe adjunto de gabinete Stephen Miller; el director de comunicaciones, Steven Cheung; el secretario de personal, Will Scharf; el asesor adjunto de seguridad nacional, Michael Needham y el jefe adjunto de personal, Richard Walters, así como personal de los equipos de trabajo de la Casa Blanca. Los periodistas y algunos miembros del gobierno que se quedaron en el viejo Air Force One no sabían que el presidente había marchado por la puerta de atrás con el camión del catering. No queda claro si los altos cargos como Rubio, Bessent o Miller habían sido informados de la situación.

Esta mañana Miller entraba en la Casa Blanca evitando responder a las preguntas de los periodistas sobre la revelación de la operación del servicio secreto y la decisión de exponerlos a todos ellos a la amenaza de un posible atentado.

Trump ya confirmó ayer la existencia de la misión y se desentendía de la gestión que se hizo. "Me dejo guiar por el servicio secreto y por los militares. Querían que cogiera un vuelo diferente, un avión diferente", dijo el magnate a los periodistas. "Simplemente tengo que hacer lo que me dicen", insistía ayer mientras crece el malestar ante la decisión de dejar tanta gente dentro del Air Force One amenazado por los iraníes.

La administración estadounidense todavía no ha dado detalles sobre cuál era la amenaza en cuestión, pero funcionarios del gobierno han revelado al New York Times que detectaron una "amenaza específica que decía que se lanzase un misil tierra-aire contra el Air Force One". Además, según el mismo medio, la seguridad del mandatario recibió un aviso de que se había visto a una persona "en los alrededores de la cumbre de la OTAN con un lanzador de misiles portátil en el hombro".

Todo junto, fue suficiente para que el servicio secreto pusiera en marcha la operación. Después de que Trump haya sufrido tres intentos de asesinato, la eficacia del cuerpo de seguridad ha sido puesta en cuestión en diversas ocasiones. Así pues, el cuerpo de seguridad decidió trasladar al magnate al Air Force C-32, donde voló acompañado del secretario de Defensa, Pete Hegseth.

Coincidiendo con la polémica operación, ayer la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció que dejaba el cargo para poder dedicarse a su familia. La secretaria de prensa, la más joven de la historia con 28 años, recientemente tuvo su segundo hijo y ya había estado de baja por maternidad. Trump fue quien anunció inicialmente su salida y aún no ha propuesto ningún nombre para sustituirla a finales de mes, cuando abandone oficialmente el cargo. La salida de Leavitt no deja de ser una sorpresa dada la buena consideración que el magnate tiene de ella.

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