Europa

¿Por qué la AfD es la extrema derecha más temida en Europa?

Otras formaciones radicales se han distanciado del partido alemán por sus posicionamientos especialmente radicales y el vínculo con Moscú

Los copresidentes de AfD, Tino Chrupalla y Alice Weidel, y el candidato en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, en una rueda de prensa el 7 de septiembre.
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Bruselas / BarcelonaEn el año 2012, cuando Europa estaba inmersa en plena crisis de la deuda, un grupo de economistas, académicos y abogados contrarios a los rescates bancarios impulsaron la plataforma Wahlalternative 2013, que al año siguiente desembocaría en la fundación de Alternativa para Alemania (AfD). Lo que había comenzado como un movimiento crítico con la unión monetaria enseguida cambió de rumbo. La crisis de los refugiados de 2015 aceleró su deriva hacia la derecha radical y desplazó su discurso hacia la inmigración, el nacionalismo y el rechazo del orden liberal europeo.

Paradójicamente, una de las primeras plataformas que dio proyección a la AfD fue el Parlamento Europeo. Su euroescepticismo le permitió ocupar un espacio político que entonces todavía estaba poco explotado en Alemania y en 2014 el partido consiguió entrar en la Eurocámara. Desde entonces, la formación ha pasado de cuestionar sobre todo la moneda única a poner en duda toda la arquitectura política europea.

Más de una década después, la AfD se ha convertido en una de las fuerzas que más cuestionan el proyecto europeo desde dentro. La lista de propuestas del partido contrarias a la UE es interminable. Defienden abandonar el euro y que Alemania recupere su propia moneda, el marco; la salida de Alemania de la OTAN; apoyan al Kremlin y no solo exigen limitar el poder de las instituciones comunitarias, sino que su sector más radical tiene como objetivo la "desaparición controlada" de la UE.

Aislamiento en la Eurocámara

A raíz de sus posicionamientos más radicales, fuerzas de la extrema derecha europea se han ido distanciando de la AfD. Es el caso de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, formación que durante años compartió espacio político con el partido alemán. Mientras que el partido francés ha abandonado la idea de salir del euro y ha rebajado sus posiciones más euroescépticas para presentarse como una fuerza de gobierno, la AfD se ha escorado hacia posiciones cada vez más radicales, sobre todo en materia migratoria. La ruptura se consumó en 2024 a raíz de unas declaraciones polémicas del entonces candidato del partido Maximilian Krah, que blanqueó el nazismo.

El aislamiento de la extrema derecha alemana también es visible en la Eurocámara. A nivel europeo, la extrema derecha se cobija bajo tres grandes paraguas. Por un lado, está Patriotas por Europa, donde conviven los franceses de RN, el partido del exprimer ministro húngaro, Viktor Orbán, la Lega italiana y VOX. Por otro, los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), donde se sitúan los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y el polaco Ley y Justicia. Y, finalmente, Europa de las Naciones Soberanas (ESN), el grupo más pequeño y radical, encabezado por la AfD. Este verano, el Parlamento Europeo abrió una investigación para determinar si ESN respeta los valores fundamentales de la UE. La iniciativa advertía de posibles incompatibilidades entre el comportamiento de algunos de sus miembros y los principios democráticos de la Unión.

Un eventual gobierno de Alternativa para Alemania en Sajonia podría bloquear la aplicación de normativas europeas en su territorio, pero no tendría un gran impacto legislativo en las instituciones europeas. Ahora bien, sí debilitaría al gobierno de Friedrich Merz y, posiblemente, le invitaría a adoptar posturas más duras en Europa en temas clave como la inmigración —tal como ya ha hecho hasta ahora— o la guerra de Ucrania. En palabras de la analista alemana Tabea Schaumann del European Policy Center, el triunfo de AfD en Sajonia "configura el entorno político en el que Berlín negocia los expedientes de la UE".

La relación con el Kremlin

Uno de los puntos clave que ayuda a entender el distanciamiento de buena parte de la extrema derecha europea con el AfD es su postura prorrusa, incluso después de la invasión de Ucrania. Alternativa para Alemania se sitúa mucho más próxima a Rusia y a sus intereses, hasta el punto de que los rumores sobre vínculos directos entre miembros del partido y del Kremlin han sido habituales en los últimos años. Hasta ahora no se ha podido demostrar un vínculo directo, pero sí que se sabe que ha habido contactos puntuales entre la extrema derecha alemana y el espacio ideológico favorable a Vladímir Putin.

Los servicios de inteligencia checos apuntaban en mayo de 2024 a sobornos de un empresario ucraniano partidario del Kremlin a Petr Bystron, miembro destacado del AfD. Ya años antes, en 2019, una investigación de Der Spiegel y la televisión ZDF afirmaba que el gobierno ruso daba apoyo material y mediático a Markus Frohnmaier, en aquel momento diputado en el Bundestag. Son solo dos ejemplos, dilatados en el tiempo, de casos que han hecho saltar las alarmas, entre los cuales también hay encuentros y viajes de militantes alemanes a Rusia, también después de la invasión de Ucrania.

Las propuestas euroescépticas de la AfD y la batalla de la formación contra pilares de la actual Alemania son especialmente útiles para el Kremlin. "Para el putinismo, la AfD es un balón de oxígeno porque desestabiliza Alemania y, por tanto, desestabiliza el apoyo militar que recibe Ucrania", retrata Josep Puigsech, profesor agregado del Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la UAB. La formación es contraria a seguir contribuyendo a la defensa de Kiev y, en dirección contraria a lo que defiende el gobierno de Friedrich Merz y la Unión Europea, propone retirar las sanciones a Moscú.

Las caras de la AfD

Quienes encabezan la defensa de estas propuestas son Tino Chrupalla y Alice Weidel, copresidentes de la AfD. Chrupalla, que nació y creció en la RDA, representa al sector del partido más arraigado en el este de Alemania y es uno de los principales defensores del concepto de 'remigración'. Weidel, que pertenece al sector más radical de la formación, es una figura controvertida. Mientras su partido rechaza el matrimonio homosexual y defiende la mano dura contra los inmigrantes —también contra aquellos que han llegado al país de forma legal o que son descendientes de inmigrantes—, la líder de la AfD está casada con una mujer que nació en Sri Lanka y fue adoptada por un matrimonio suizo. De hecho, Weidel pasa buena parte de su tiempo fuera del país, en Suiza, junto con su mujer y los tres hijos adoptivos que tienen en común.

De izquierda a derecha, Alice Weidel, Ulrich Siegmund y Tino Chrupalla celebrando el resultado en Sajonia-Anhalt que pronosticaban los sondeos el domingo al cierre de los colegios electorales.

Dentro del partido, otra de las personalidades con más peso interno e incidencia pública es Ulrich Siegmund, el candidato que este fin de semana arrasó en el estado de Sajonia-Anhalt. El diario Der Spiegel lo definió como "el hombre más peligroso de Alemania", una etiqueta que Siegmund se ha hecho suya. Más allá de la posibilidad de que llegue a gobernar, lo que preocupa especialmente de Siegmund es su equipo de confianza, del cual forman parte diversas personas con un pasado común como exmiembros de la Heimattreue Deutsche Jugend (HDJ), una organización neonazi prohibida en el año 2009.

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