Burnham pide a su gobierno que se centre en "reducir el coste de la vida" de los británicos
El nuevo 'premier' anuncia la supresión del IVA de la electricidad doméstica a partir del 1 de octubre, una medida poco menos que simbólica
LondresAndy Burnham ha querido dejar las cosas claras de antemano. En la primera reunión de su gobierno, este martes en Downing Street, el nuevo premier británico ha pedido a sus ministros que se centren en buscar "todas las vías posibles" para ayudar a las familias que sufren por el elevado coste de la vida. Seis horas antes, la maquinaria informativopropagandística del gobierno ya había marcado cuál debía ser el rumbo del nuevo ejecutivo y, sobre todo, cómo quiere que se perciban sus primeras acciones, tras anunciar una supresión total del IVA para la energía eléctrica doméstica a partir del 1 de octubre, que hasta ahora estaba en el 5%. Burnham acompañaba el anuncio con un mensaje en las redes diciendo: "Dije que quería aliviar la presión que sufren las familias, y esto es lo que anuncio en mi segundo día como primer ministro".
La medida, sin embargo, es poco más que simbólica, porque en términos reales es mínima. Solo supondrá un ahorro anual de unas 50 libras (menos de 60 euros) para cada hogar, si se toma como referencia un consumo estándar de unas 1.600 libras (1.870 euros). El ahorro quedará reducido a la mitad si se tiene en cuenta que el mismo día en que entrará en vigor se actualizarán también los precios de la energía, que se prevé que suban el 3,1%. Y posiblemente volverán a subir el 1 de enero, de acuerdo con todos los expertos.
Dirigiéndose a sus ministros, ante las cámaras de televisión, que han registrado los primeros minutos de la primera sesión de su ejecutivo, Andy Burnham les ha dicho: "¿Qué podemos hacer para reducir la presión que soporta la gente? ¿Qué podemos hacer para que tengan la sensación de que la ayuda está cerca, para que recuperen un poco la esperanza de que las cosas pueden empezar a mejorar? Esta es la misión que nos debemos fijar juntos. Debemos ser un gobierno centrado en reducir el coste de la vida, en hacerlo bajar, explorando todas las vías posibles para conseguirlo."
Según Downing Street, la supresión del IVA se financiará con la cancelación del programa que, a lo largo de los tres años, debía sufragar la implantación de una tarjeta de identificación digital, presupuestada en 1.800 millones de libras. Pero el anuncio ya ha recibido el primer jarro de agua fría. Minutos después de que la oficina del primer ministro lo anunciara, Darren Jones, exsecretario del gobierno de Keir Starmer, y uno de sus hombres de máxima confianza, ha tuiteado que, a pesar de la buena noticia, "el programa de identidad digital no tenía financiación asignada. El gobierno deberá explicar cómo pagará sus nuevas políticas en los presupuestos".
Jones ha disparado así contra la línea de flotación no solo de una primera medida económica, por más simbólica que sea, sino también de la voluntad expresada por el primer ministro de reunir a todos los sectores del partido bajo su liderazgo y poner fin a las guerras fratricidas entre las diferentes facciones del laborismo.
Burnham ha prometido nuevos anuncios en la misma dirección de la supresión del IVA a la electricidad para los próximos días. Mientras no se concretan, las primeras reacciones de la opinión pública británica son alentadoras, mucho mejores que con Keir Starmer. La consultora Deltapoll ha publicado una nueva encuesta basada en las respuestas de 2.027 adultos británicos, a los cuales se les preguntó por su intención de voto entre el 17 y el 20 de julio, los días en que Burnham fue coronado líder laborista y en el momento de entrar a Downing Street como primer ministro. La encuesta muestra que los laboristas suben ocho puntos en comparación con un sondeo anterior hecho entre el 12 y el 15 de junio, y empatan con el Partido Reformista del ultra Nigel Farage, ambos con el 28% de apoyo.