Suecia

La derecha sueca normaliza del todo a la extrema derecha y le abre la puerta para formar gobierno

Ulf Kristersson se asegura que volverá a ser el candidato a primer ministro a cambio de carteras para Demócratas de Suecia

A la derecha, Jimmie Åkesson, líder de Demócratas de Suecia, acompañado de la líder de los democristianos, Ebba Busch; el primer ministro, Ulf Kristersson, y la líder de los Liberales, Simona Mohamsson.
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BarcelonaTodavía faltan cinco meses para las elecciones en Suecia, pero la maquinaria electoral ya ha comenzado a ponerse en marcha. Y esta semana ha habido un anuncio relevante que rompe definitivamente un tabú histórico en el país. El líder del partido conservador (Partido Moderado) y actual primer ministro, Ulf Kristersson, ha dejado aún más claro que el partido de extrema derecha Demócratas de Suecia ya se considera un socio tan legítimo como cualquier otro y formará parte del próximo gobierno si el bloque de derechas gana. Lo anunció en una rueda de prensa acompañado del líder de Demócratas de Suecia, Jimmie Åkesson, que por primera vez ve como una opción real que su partido tenga responsabilidades al más alto nivel.

"Después de las elecciones, formaremos un gobierno mayoritario de cuatro partidos", dijo Kristersson. La actual coalición de gobierno está formada por moderados, democristianos y liberales. De cara a los próximos cuatro años, el objetivo del bloque de derechas es sumar también Demócratas de Suecia (SD, por las siglas en sueco), un partido populista de extrema derecha y xenófobo. Kristersson, sin embargo, dejó claro que el candidato a primer ministro será él. De esta manera, el líder conservador ofrece ministerios a la ultraderecha a cambio de asegurarse el cargo si su bloque gana, sea cual sea el partido más votado.

Ya hace años que la fragmentación política hace que la única solución para gobernar en Suecia sea formar coaliciones o gobernar en minoría con el apoyo de socios externos. En las últimas elecciones, Demócratas de Suecia consiguió por primera vez hacer el sorpasso  al Partido Moderado y quedó como segunda fuerza en el Parlamento, solo por detrás de los socialdemócratas. Ahora, las encuestas auguran el mismo escenario, aunque, de momento, colocan por delante al bloque de centroizquierda.

"Aunque hace tiempo que queda claro que Jimmie Åkesson no tiene ninguna opción de obtener apoyo parlamentario para convertirse en primer ministro, esto ha servido como moneda de cambio", explica el analista político del diario Dagens Nyheter Tomas Ramberg. "Åkesson se ha reservado el derecho de plantear esta cuestión para negociar después de las elecciones si Demócratas de Suecia continúan por encima de los moderados", argumenta.

Demòcrates de Suècia és un partit amb orígens neonazis i té encara diversos membres vinculats a grups ultres. Des que Åkesson es va convertir en líder del partit el 2005, ha promogut una imatge més moderada de la formació, tot i que segueix basant el seu discurs en la criminalització dels immigrants, a qui assenyala com la font de tots els problemes i com a amenaça per a l’estat del benestar suec.

Canvi radical de postura

El denominado cordón sanitario ya se rompió hace cuatro años durante las negociaciones para formar el actual gobierno: durante esta legislatura, Demócratas de Suecia no ha sido un socio formal de la coalición de gobierno, pero sí que ha tenido una influencia muy significativa en el ejecutivo, sobre todo en lo que respecta al endurecimiento de las políticas migratorias. En aquel momento, fue clave la negativa de los liberales a la entrada de la SD en el ejecutivo. Ahora, este partido –cada vez más minoritario– también ha cedido. De hecho, el anuncio de los liberales de que aceptarán formar parte de un gobierno en el que también haya la extrema derecha, hace tres semanas, supuso un cambio político más destacado que el de esta semana. "Después de la decisión valiente de los liberales, las condiciones parlamentarias han cambiado en nuestra banda política", admitió Kristersson en la rueda de prensa.

Las manifestaciones del primer ministro sueco de esta semana suponen un cambio radical respecto al discurso de sus inicios. En 2017, cuando Kristersson acababa de ser elegido líder del partido conservador, aseguró: "No tendremos ninguna conversación ni negociación ni nada con Demócratas de Suecia. No creo que sea tan complicado". Entonces, un gobierno con la ultraderecha era impensable. El miércoles, incluso se atrevía a hablar de ministerios concretos: "Ambos consideramos natural que un partido que ha dedicado tantos esfuerzos a las políticas migratorias sea específicamente responsable de esta cartera".

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