Eleccions en Italia
Internacional  /  Europa 12/09/2022

Meloni aspira a conquistar el norte de Italia, feudo de Berlusconi

La candidata ultraderechista, favorita en todos los sondeos, intenta dar una imagen de moderación

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Giorgia Meloni, líder  del partido de extrema derecha Germanos de Italia, asiste a una manifestación a la plaza del Duomo antes de las elecciones anticipadas del 25 de septiembre, a Milà, Italia, el 11 de septiembre de 2022.

MilàLa ultraderechista Giorgia Meloni tiene todas las cartas a su favor para ganar las elecciones legislativas que se celebrarán en Italia el 25 de septiembre. La líder de Hermanos de Italia, que encabeza una coalición de derechas con la Liga de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi, podría lograr el 25% de los votos, 19 puntos más que el Partido Demócrata (PD), según los sondeos electorales del viernes, el último día en el que la ley italiana permite su publicación. Sería un triunfo “histórico” si fuera confirmado por las urnas, advierten los analistas. Pero la política romana no se ha relajado ni un solo día desde que arrancó la campaña.

Este domingo, después de pasearse por el circuito de Monza, donde se celebraba el Gran Premio de Fórmula 1, Meloni se ha presentado ante sus simpatizantes en la plaza del Duomo de Milán, donde desde primera hora de la tarde se han concentrado miles de personas con banderas italianas y camisetas azules en las que se podía leer "Meloni presidente". La líder de Hermanos de Italia es la única en esta campaña electoral que se ha atrevido hasta ahora a convocar un mitin en la simbólica plaza milanesa, capital de la región de la Lombardía y feudo histórico de la Liga y Forza Italia. Ni siquiera sus aliados al bloque conservador, Salvini y Berlusconi, que son además originarios de esta ciudad, han osado reservar el escenario para agrupar a sus simpatizantes, muchos de los cuales votarán por ella en esta ocasión.

"Yo votaba a Salvini, pero cambié de idea cuando apoyó a Draghi. Ha sido una gran decepción. Giorgia es más coherente”, dice el Francesco, un hombre de mediana edad que exhibe con orgullo una enorme bandera tricolor. No es el único exliguista presente en la plaza. Hermanos de Italia fue el único gran partido italiano que se mantuvo en la oposición durante el gobierno de unidad nacional presidido por Mario Draghi desde febrero del 2021 hasta julio. Una apuesta arriesgada que, a la luz de los sondeos, le ha salido redonda.

Imagen suavizada

Meloni se sabe ganadora, pero ante sus simpatizantes disimula y les anima a ir a votar igualmente para evitar el peligro de que “la izquierda pueda gobernar sin ganar en las urnas”. También sabe que su discurso genera inquietud fuera de las fronteras italianas. Por eso en las últimas semanas ha intentado suavizar su imagen y presentarse como una líder moderada capaz de gobernar, a la vez que reivindica sus propuestas en materia migratoria, económica o de derechos civiles de siempre. Una metamorfosis calculada que busca hacer olvidar la herencia postfascista de su partido y rascar votos entre el electorado conservador menos radical. Doctor Jekyll y Mister Hyde. “En Europa están preocupados por lo que pasará cuando Meloni llegue al gobierno. Yo os digo qué pasará: que Italia se pondrá a defender sus propios intereses, como hacen los demás...”, ha lanzado desde el palco, para después añadir: “...buscando soluciones comunes”.

Durante casi una hora, Meloni ha intercalado su receta para “volver a levantar Italia” –reduciendo la presión fiscal, relanzando la marca Italia, que defiende las excelencias empresariales transalpinas, y persiguiendo a los inmigrantes que llegan al país de forma irregular– con críticas a sus adversarios políticos, especialmente los socialdemócratas del PD, a quien ha acusado de querer presentarla como un monstruo.

Solo los gritos de un grupo de estudiantes que protestaban con banderas LGTBI han hecho que se parara unos segundos. “No les hagáis caso, estos han acabado las vacaciones, se han bajado del yate de su padre y han venido aquí a molestar”, ha replicado con desprecio, despertando los aplausos de los asistentes. Como los de Roberto, un obrero que cree que la líder de Hermanos de Italia es la única que representa a los trabajadores: “El PD, que ya no es de izquierdas, ¿qué programa tiene?”, se pregunta. A su lado Giancarlo, un funcionario jubilado que había ido con su mujer desde la vecina provincia de Bérgamo para escucharla, añadía: “Solo espero que no nos decepcione y no se deje masacrar por el sistema”.

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