Meloni, Netanyahu o Abascal: la ultraderecha global hace un llamamiento para votar a Orbán
El primer ministro húngaro hace frente a las elecciones del 12 de abril en un clima de desencanto ciudadano y muy por detrás de las encuestas
BarcelonaLo mejor –o lo peor– de cada casa de la ultraderecha global ha unido fuerzas esta semana para apoyar a uno de sus faros, ahora en horas bajas, Viktor Orbán, el líder de la Unión Europea que más tiempo lleva en el poder. Con una música tan repetitiva como anodina, el primer ministro húngaro, en el cargo desde 2010, ha publicado en su cuenta de X un vídeo en el que aparecen su homóloga italiana, Giorgia Meloni; Alice Weidel, de Alternativa para Alemania, y el español Santiago Abascal, entre otros, alentando a los húngaros a votarle en las elecciones generales, que tendrán lugar el 12 de abril.
Participan también el argentino Javier Milei, que al final llama al inevitable "¡Viva la libertad, carajo!"; Matteo Salvini; la francesa Marine Le Pen, o el líder austríaco Herbert Kickl, jefe del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ). Sorprende en este contexto que se haya sumado el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien afirma que "la seguridad no se puede dar por hecha, hay que ganar". proteger a su país. Con sus elogios, Netanyahu pasa por alto el boicot oficial de Israel a dos de los partidos de extrema derecha europeos que están presentes en el vídeo –el AfD alemán y el FPÖ austríaco– a causa de sus raíces antisemitas También se suman el primer ministro checo, Andre el ex primer ministro polaco Mateusz Morawiecki.
Aunque no aparece en el vídeo, el 10 de enero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió una carta al primer ministro húngaro deseándole "la mejor de las suertes" en las elecciones y expresándole su deseo de visitar el país donde, to destacó "la era dorada" de las relaciones entre Budapest y Washington.
Los comicios de abril llegan en un momento de debilidad para Orbán. Fidesz, su partido, está entre 10 y 12 puntos por debajo en las encuestas de intención de voto. Pero la mala noticia es que la alternativa no parece mucho mejor. Tisza (Respeto y Libertad), formación política creada en 2024 y liderada por Péter Magyar, se ha convertido en el principal desafío al gobierno.
El movimiento no se define ni como partido de izquierdas ni como socialdemócrata, sino como una plataforma transversal centrada en la lucha contra la corrupción, la restauración del estado de derecho y la normalización de las relaciones con la Unión Europea. Es uno de los grandes rasgos que le diferencian de Orbán, hasta ahora un verdadero quebradero de cabeza para Bruselas y las políticas de apoyo a Ucrania. Porque Orbán es, en la práctica, el caballo de Troya de Vladimir Putin en la Unión.
El discurso de Magyar, de 45 años, evita el eje clásico izquierda-derecha y pone el acento en el deterioro institucional, el estancamiento económico y el mal funcionamiento de los servicios públicos. De hecho, este abogado es un antiguo alto cargo de Fidesz que quebró con el partido gobernante denunciando prácticas clientelares y abusos de poder. Su perfil, de derecha muy moderada pero no iliberal, le permite, en principio, criticar el sistema desde dentro y atraer a votantes desencantados con Orbán. Su campaña se centra en reformas internas y en desbloquear los fondos europeos congelados, evitando los marcos ideológicos tradicionales y presentándose como alternativa de regeneración política.