El optimismo moderado de la Unión Europea en Hungría a pesar de la potencial derrota de Orbán
Las encuestas auguran una derrota electoral del primer ministro húngaro actual, pero el principal opositor se ha mostrado ambiguo con el apoyo a Ucrania
BruselasViktor Orbán se ha convertido en el caballo de Troya y la eterna piedra en el zapato de la Unión Europea. Es el principal aliado del régimen de Vladímir Putin –también de la administración Trump– y el gran dirigente de la extrema derecha más dura y euroescéptica del club comunitario. Por eso, en las instituciones europeas se espera con candilejas la derrota electoral de Orbán que le auguran las encuestas. Ahora bien, el optimismo es moderado. No solo porque obviamente no se quiere cantar victoria hasta que lleguen los resultados electorales, sino también por el escepticismo que despierta su principal opositor, Péter Magyar, que lidera las encuestas. Diversas fuentes diplomáticas consultadas por el ARA dudan hasta qué punto Magyar restablecería los estándares democráticos europeos en Hungría y, sobre todo, si rompería los lazos con Moscú para hacer piña de manera inequívoca con Kiev.
Las fuentes se muestran más bien confiadas en que una victoria de Magyar supondría una reducción de la corrupción y una mejora de los derechos sociales y del respeto al estado de derecho en Hungría. Aun así, recuerdan que el principal opositor de Orbán se ha mostrado ambiguo con las ayudas que la Unión Europea destina a Ucrania y las sanciones que aplica contra Rusia. En este sentido, coinciden en señalar que el primer ministro húngaro actual se ha hecho un país a medida y su discurso euroescéptico ha arraigado profundamente entre los ciudadanos, cosa que no es nada fácil de revertir.
En la misma línea, el experto del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE en política exterior de la Unión Europea y Hungría cree que Magyar tiene la intención de "restaurar la cooperación" entre Bruselas y Budapest, y "no estaría constantemente bloqueando iniciativas" de gran consenso entre los socios europeos. "Se alinearía con el estado de derecho de la UE, [...] pero en cuanto a Ucrania, por ejemplo, se ha mostrado contrario a un proceso de adhesión acelerado y es muy cauteloso a la hora de hablar de la guerra", apunta en una conversación con el ARA. También constata que Magyar se adapta a la opinión pública húngara, que es "bastante escéptica" en cuanto al apoyo europeo a Kiev.
De hecho, el investigador sobre políticas europeas del think tank EPC Eric Maurice añade que el mismo Magyar se ha mostrado contrario a cortar la importación de combustibles fósiles rusos por parte de la Unión Europea. Como eurodiputado, además, a menudo ha votado en el mismo sentido que los representantes del partido de Orbán, Fidesz - Unión Cívica Húngara. "Es muy y muy escéptico sobre el apoyo a Ucrania; si deviene primer ministro deberá clarificar su posicionamiento", dice a el ARA.
Pero todos están de acuerdo en que un cambio de gobierno sería una bocanada de aire fresco para Hungría y podría dar la vuelta a la tendencia cada vez más autoritaria y pro-rusa de Orbán. "La situación actual es realmente mala y la sensación general es que un cambio en Budapest sería positivo, pero habrá que ver hasta qué punto", apunta un diplomático.
El precedente de Orbán y la unanimidad
Orbán ha sido el primer dirigente que ha roto del todo la unidad del bloque europeo y constantemente está vetando iniciativas que cuentan con el absoluto apoyo del resto de socios europeos. El hecho de que en algunos ámbitos, como en el de política exterior, se tengan que tramitar las normativas por unanimidad, le da el poder a Budapest de vetar, por ejemplo, las ayudas a Ucrania o las sanciones a Rusia. De hecho, a estas alturas, el gobierno húngaro mantiene bloqueado el macropréstamo de 90.000 millones de euros, que es clave para la financiación de Kiev tras el abandono de los Estados Unidos, y del vigésimo paquete de restricciones contra Moscú.
Ahora, sin embargo, Hungría ya no está sola: se han sumado a la disidencia países como Eslovaquia y Chequia. Orbán ha marcado precedente y, aunque pierda el poder, hay otros dirigentes que constantemente ponen trabas a la UE y se teme que este club de ovejas negras vaya en aumento. En este contexto, cada vez son más las voces –incluida la misma presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen– que abogan por encontrar la manera de acabar con la unanimidad en algunos aspectos, como en política exterior, y desactivar así la voluntad de encallar el funcionamiento del bloque europeo, sobre todo en plena guerra de Ucrania y la creciente ola internacional de la extrema derecha.