La muerte de Isabel II

Los retos de Carlos III: reducir la familia real y mantenerse neutral en un país cada vez más polarizado

El nuevo rey de Inglaterra hereda el trono en un momento especialmente convulso

BarcelonaEl heredero de Isabel II hacía siete décadas que se preparaba para este momento. Pero a pesar de la dilatada instrucción, sustituir a la reina más longeva de la historia requerirá un gran esfuerzo. El paso del príncipe de Gales a Carlos III llega en un momento especialmente convulso, no solo en el Reino Unido (que también), sino a escala global. El principal reto al que se enfrenta es saberse mantener neutral, una característica crucial de su madre como monarca y la que los analistas coinciden en señalar como la clave de la estabilidad de la monarquía británica.

"Carlos hereda una sociedad mucho más polarizada que la que había cuando empezó el reinado de Isabel II", apunta Enrique Feás, investigador principal del Real Instituto Elcano, que señala el Brexit como uno de los principales elementos que han dividido a la población del Reino Unido. Ligado a esto, el nuevo rey probablemente tendrá que liderar el país en momentos políticos convulsos en los que aparecen "ciertas amenazas a la misma unidad del Reino Unido", como un nuevo referéndum de independencia en Escocia. El analista también señala Irlanda del Norte como otro foco de inestabilidad, "donde el Brexit ha generado tensiones y donde encuestas recientes muestran que están creciendo los jóvenes partidarios de la reunificación".

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"El rey llega en un momento especialmente complicado en Escocia. Allí la reina Isabel generaba una simpatía que no es evidente que también genere Carlos", indica Feás. "Le será difícil no tomar partido o no manifestar opiniones en cuestiones tan relevantes como estas, pero es precisamente lo que tiene que hacer", insiste.

La necesidad de mantener la imparcialidad y la discreción de su madre es un requisito que señalan varios analistas. "Carlos III tiene pasiones intelectuales, se ha posicionado respecto a cuestiones como el cambio climático. Pero a partir de ahora tendría que ser mucho más prudente en cuanto a lo que dice públicamente", afirma Francis Ghilès, investigador sénior asociado de el Centro de Estudios y Documentación Internacionales en Barcelona (Cidob). "Es muy importante, y especialmente en estos momentos en el que el Reino Unido tiene un gobierno muy radical. El rey no tiene que intervenir", subraya. Coincide con el rol destacado que puede ejercer el monarca en un momento de convulsión política en Escocia: "Puede tener un papel de unidad, de calma, que puede ser muy relevante si hay crisis".

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Además, Feás admite que Carlos III se enfrenta a otro problema que Isabel II no tuvo cuando ascendió al trono: "La relación con los medios de comunicación no es comparable. El escrutinio ahora es mucho más elevado, y dificulta esta tarea de mantener la popularidad".

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Una casa real menos costosa

En esta nueva era que empieza en el Reino Unido, Carlos III también tendrá que hacer algunos gestos para modernizar (y abaratar) la institución, según señala Ghilès. "Es ridículo que la casa real tenga tantos miembros", considera el experto, que cree que también haría falta que la familia real se desprendiera de algunas propiedades. "Menos costoso y con menos privilegios", resume Ghilès, que recuerda que Carlos ya manifestó la intención de hacerlo cuando era príncipe –coincidiendo con la caída en desgracia de su hermano, el príncipe Andrés, acusado de presuntos abusos sexuales a una menor en 2001.

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"El modelo tendría que asemejarse un poco a las monarquías escandinavas", afirma Ghilès. El rey Gustavo de Suecia anunció en 2021 una reducción de la familia real, de forma que solo siguen siendo parte los hijos del príncipe heredero y no sus otros nietos.