Próximo Oriente
Internacional 19/01/2022

Israel derriba de madrugada la casa de una familia palestina en el barrio de Sheikh Jarrah

Veinticinco personas, incluyendo el padre, Mahmoud Salhiya, detenidas en la operación en Jerusalén Este

ARA
2 min
Policía  israelí junto a la casa destruida

BarcelonaLa policía israelí ha desalojado esta madrugada a una familia palestina de su casa en el barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este, y ha derribado el edificio. La familia Salhiya se había instalado hace dos días en la azotea de la casa amenazando con hacerla saltar por los aires si los obligaban a marcharse.

Sheikh Jarrah se ha convertido en emblema de la presión israelí para forzar a los palestinos a salir de Jerusalén Este. El caso de la familia Salhiya ha sido seguido por diplomáticos y activistas de los derechos humanos. En una declaración, la policía ha asegurado que varias personas han sido detenidas bajo sospecha de infringir una orden judicial y de perturbar la paz. Los testigos han dicho que unos 25 palestinos, incluyendo cinco miembros de la familia Salhiya, han sido detenidos.

La policía ha asegurado en un comunicado que estaba haciendo cumplir una orden de desalojo probada judicialmente, porque se trataba de un "edificio ilegal construido en terrenos destinados a una escuela para niñas con necesidades especiales".

Según ha denunciado la familia, las fuerzas israelíes han cortado el suministro eléctrico y han tirado gases lacrimógenos dentro de la casa antes de irrumpir cuando la familia, con algunos menores, estaban durmiendo. La policía también ha disparado balas de goma contra los manifestantes y los periodistas que seguían los acontecimientos ante la vivienda. Las excavadoras han derribado la casa en tres horas y han dejado un escenario de escombros mezclados con las pertenencias de la familia. "Volveremos a casa, hagan lo que hagan. Nuestro mensaje [a las familias palestinas] es que todo el mundo se quede en casa, que no se marchen, que no las vendan. Estamos perdiendo Palestina palmo a palmo", ha dicho Yasmin Salhiya, hija del propietario de la casa, al portal Middle East Eye. El abogado de la familia ha denunciado que habían presentado un recurso al Tribunal Supremo para frenar la demolición –una política habitual de las fuerzas de seguridad israelíes– que no ha tenido respuesta.

Un largo litigio

La familia ha estado enfrentándose a la expulsión desde 2017, cuando después de 23 años de litigios las autoridades israelíes anunciaron que el terreno que ocupaba la vivienda se destinaría a una escuela para criaturas con necesidades especiales. El 25 de diciembre dieron la última orden de desahucio.

El ayuntamiento israelí de Jerusalén alega que la familia Salhiya no tiene derecho a la propiedad de la tierra, que antiguamente pertenecía al gran muftí de Jerusalén, y que fue confiscada por Israel después de la guerra de 1967 en aplicación de la ley de propietarios ausentes. La familia asegura que ha vivido ahí durante generaciones, desde que fueron expulsados por milicias sionistas en 1948, año de la creación del Estado de Israel.

El barrio de Sheikh Jarrah ha estado en el centro de la atención desde el año pasado, cuando las autoridades israelíes intentaron expulsar a un grupo de familias para instalar a colonos. Esta operación provocó una gran oleada de protestas la primavera pasada, que más allá de Cisjordania inflamaron también a la población palestina que vive en Israel y también en la franja de Gaza.

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