Unión Europea/ Relaciones España-Reino Unido

El Peñón de Gibraltar se incorpora de pleno derecho al espacio Schengen y seguirá las reglas de la UE

Madrid y Londres hacen público el texto jurídico del acuerdo post-Brexit del año pasado, que derribará definitivamente la valla

Una imagen del aeropuerto de Gibraltar
26/02/2026
5 min

LondresPrácticamente, diez años después del referéndum del Brexit, Gibraltar vuelve al mercado único, cae definitivamente la valla y, si bien sigue bajo soberanía británica, el Peñón cede el control fronterizo de puertos y aeropuertos a la policía española. El futuro de Gibraltar ya tiene una hoja de ruta legal definida según el texto completo del acuerdo entre Bruselas, Londres y Madrid, que los ministerios de Asuntos Exteriores de España y Reino Unido acaban de hacer público esta mañana del jueves. La formulación legal –un texto de más de 1.000 páginas– pone negro sobre blanco el acuerdo político al que las tres capitales implicadas en la negociación, además de la propia Gibraltar, llegaron en junio del pasado año.

El Peñón, pues, se encamina hacia una "una nueva etapa de convivencia y oportunidades", de acuerdo con la valoración del ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, y pone fin a las fricciones de las últimas décadas. Igualmente, termina así con el limbo jurídico en el que el enclave quedó con posterioridad a la salida efectiva del Reino Unido de la Unión Europea, hace ya poco más de seis años.

La esencia del pacto es poco más que una pieza de orfebrería de retórica jurídica: mientras que la soberanía seguirá en manos de Londres, y en último extremo, de los ciudadanos del Peñón, en la práctica funcionará como una extensión de la Unión Europea en materia de circulación de bienes y personas. Fabian Picardo, ministro principal, ha asegurado que el tratado "protege de forma inequívoca nuestra posición en materia de soberanía, salvaguarda nuestra economía y aporta la certeza de que nuestra ciudadanía y nuestras empresas necesitan".

Desde el punto de vista de la soberanía, sin embargo, el acuerdo se ha blindado para evitar que ninguna de las partes tenga que renunciar a sus aspiraciones históricas. En concreto, el artículo 2 especifica que nada de lo firmado servirá como base para cualquier afirmación o denegación de soberanía sobre el territorio. El Reino Unido, por su parte, mantiene el control absoluto de sus operaciones militares y en base a la Royal Air Force.

A cambio de esta queridamente ambigua arquitectura política, Gibraltar acepta, de muy grande, porque era lo que quería su gobierno, alinearse con las reglas del mercado único de la Unión Europea y, por tanto, quedará bajo la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE. Esto pondrá fin al paraíso de los llamados productos estancados: el tabaco y el alcohol se encarecerán al aplicarse los tipos impositivos mínimos europeos a partir del 10 de abril.

Albares, Šefčovič, Lammy y Picardo, felicitándose por el acuerdo, en junio del pasado año, en Bruselas.

Hasta ahora, eran mucho más baratos que al otro lado de la valla, ya que Gibraltar no aplicaba el IVA ni los impuestos especiales de la UE. Para evitar la competencia desleal y el contrabando hacia España, el Peñón se obliga a aplicar las citadas tasas mínimas a las que obliga Bruselas. En otras palabras, el contrabando de tabaco y alcohol acabará a partir del 10 de abril. Los consumidores del territorio lo notarán en su precio.

Fuera la valla: ¿cómo se entrará?

El cambio más visible para los ciudadanos de toda la zona del Campo de Gibraltar será la desaparición de la frontera terrestre y la famosa valla levantada por el franquismo en 1969. Los 15.000 trabajadores y residentes que atraviesan a diario entre La Línea y el Peñón ya no tendrán que sellar sus pasaportes. Se establece, pues, una especie de frontera invisible y la valla física, símbolo de tensión durante generaciones, será eliminada por permitir una circulación fluida de personas y mercancías. Además, la nueva situación permitirá que desde el aeropuerto de Gibraltar puedan operar vuelos directos con las capitales comunitarias, abriendo así la conectividad a los 300.000 habitantes del Camp de Gibraltar.

Sin embargo, la seguridad y los controles no desaparecen, sino que se trasladan. Gibraltar se convierte efectivamente en parte de la zona Schengen, lo que obligará a mover los controles en sus puntos de entrada exteriores: el aeropuerto y el puerto. Éste es el punto más sensible del tratado: ¿quién tiene la clave del Peñón? El acuerdo establece un sistema de control "dual" para las llegadas por aire y mar. Los viajeros británicos o de terceros países tendrán que mostrar su pasaporte dos veces: la primera ante un oficial gibraltareños y la segunda ante un oficial español.

Es en este punto donde la influencia de España crece exponencialmente. Según el texto legal, los agentes de las fuerzas policiales y fronterizas del Estado tendrán la última palabra sobre quién entra en el territorio y, lo que es más relevante, podrán realizar detenciones y tomar medidas coercitivas dentro de las instalaciones fronterizas de Gibraltar. Este modelo se inspira en el sistema que utiliza la policía francesa en la estación de St. Pancras en Londres para los pasajeros del Eurostar.

Para evitar el contrabando y la competencia desleal, Gibraltar entrará en una unión aduanera a medida con la UE. Esto permitirá el libre movimiento de mercancías con España, pero con una condición: los controles aduaneros para las mercancías que entren en el Peñón se realizarán en puntos designados en territorio español, específicamente en Algeciras, La Línea y Sagunto. Además, Gibraltar introducirá por primera vez un impuesto sobre las transacciones de importación del 15%, que subirá al 17% en 2028, terminando con la ausencia histórica de IVA en la colonia.

Los derechos de los trabajadores fronterizos

Una de las novedades más relevantes que detalla el documento es el blindaje de los derechos de los trabajadores fronterizos. El tratado garantiza que las contribuciones a la seguridad social, prestaciones y pensiones se puedan gestionar sin interrupciones, proporcionando un marco laboral seguro que sostiene el mercado de trabajo integrado entre Gibraltar y la región circundante. Además, el acuerdo establece un mecanismo financiero inédito: un fondo de cohesión destinado a promover la convergencia económica. Las partes financiarán iniciativas conjuntas en ámbitos como la educación y la formación, asegurando que el crecimiento económico de Gibraltar revierta directamente en el bienestar social de toda la comarca.

Este tratado no sólo cambia la geografía política de la región, sino que asegura que, mientras la bandera británica todavía ondee en la Roca, el corazón económico y social de Gibraltar latirá al ritmo de España y de Europa. Madrid se da por satisfecha sabiendo que ha logrado lo máximo que podía sin traspasar la línea roja de la soberanía, vital para Gibraltar y Londres. Otra cosa habría sido un suicidio tanto para el Peñón como para el Camp de Gibraltar, que habría seguido teniendo una isla y un paraíso fiscal a su alrededor.

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