Cuatro días de guerra en Oriente Medio: ataques desde el Líbano al Golfo mientras Israel despliega más tropas en su frontera norte
Dos drones golpean la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudí y Teherán contabiliza casi 800 muertos
BeirutEl conflicto que se inició hace cuatro días entre Irán, Estados Unidos e Israel ha adquirido una dimensión regional, con múltiples frentes abiertos, desde el sur del Líbano hasta el golfo Pérsico, y con impactos en la política, los mercados y la vida de miles de civiles. A primera hora de este martes las Fuerzas de Defensa de Israel han desplegado brigadas adicionales en el sur del Líbano y unidades a lo largo de la frontera, que según el ministro de Defensa, Israel Katz, tienen como único objetivo "prevenir ataques contra civiles y sedes estratégicas". Katz subrayó que no es una "operación terrestre" clásica, aunque los analistas la interpretaron como una ampliación del conflicto fuera de los escenarios iraníes. La movilización ha generado preocupación por posibles escaladas, mientras que la ONU advierte que ya existen decenas de miles de desplazados dentro del Líbano.
Hezbollah ha reivindicado el lanzamiento de cohetes y drones contra posiciones militares en el norte de Israel, incluida la base aérea de Ramat David, en respuesta a los ataques contra Irán. Las sirenas antiaéreas sonaron en ciudades como Haifa y localidades de Galilea, mientras la aviación israelí bombardeaba más de setenta objetivos en el sur de Beirut. En concreto, atacó el cuartel general de Jamaa Islamiya en la ciudad de Sidó, lo que provocó la destrucción del edificio y al menos dos muertos y varios heridos. Los equipos de rescate y fuentes locales reportaron víctimas civiles y nuevos desplazamientos hacia el interior del país. El sur del Líbano, especialmente la franja cercana al río Litani, se ha vuelto a convertir en zona de tensión, con movimientos de blindados y artillería que, según las fuerzas de paz de la ONU, rompen el equilibrio de contención mantenido desde el 2024. Mientras los misiles atravesaban los misiles atravesaban. La prensa oficial, que citó a la Media Luna Roja, elevó a 787 los fallecidos desde el inicio de los ataques conjuntos, y detalló que los bombardeos impactaron en al menos 153 localidades. En Hamadan cinco personas murieron y unas 25 resultaron heridas, y en Kerman trece miembros de la Guardia Revolucionaria perdieron la vida. Desde Teherán los Guardianes han emitido una advertencia: "Las puertas del infierno se abrirán para quienes continúen con estas operaciones", lo que implicaba que la respuesta iraní se intensificaría en múltiples frentes. Además, los portavoces oficiales señalaron que Irán podría apuntar de forma más sistemática a activos estadounidenses y aliados en toda la región, lo que haría crecer la incertidumbre sobre la duración y alcance del conflicto.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) confirmó, mediante imágenes de satélite, daños en edificios de acceso de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, sin consecuencias radiológicas. Estados Unidos e Israel han justificado la operación militar diciendo que el objetivo es degradar el programa nuclear iraní, una afirmación que Teherán rechaza. En paralelo, medios internacionales han destacado que la escalada amenaza con complicar la supervisión de la AIEA y las inspecciones futuras en otras instalaciones críticas.
Por otra parte, la guerra se ha extendido al golfo Pérsico. En Arabia Saudí Irán ha atacado la embajada de Estados Unidos, que se ha incendiado. Riad ha condenado el ataque y ha subrayado que se reserva el derecho a responder. También se han declarado incendios en zonas petroleras en Emiratos Árabes Unidos y en el puerto comercial de Duqm, en Omán, donde se han reportado daños atribuidos a drones o misiles.
En Qatar, los ataques han intentado llegar a instalaciones civiles, incluido el aeropuerto de Doha, aunque han sido interceptados. El portavoz del gobierno qatarí, Majed al Ansari, aseguró que el país "dispone de sistemas de intercepción suficientes" y subrayó que Qatar no mantiene contactos diplomáticos con Irán, por lo que descarta vías de negociación directa en medio de la guerra. La tensión ha dejado atascados a más de 8.000 pasajeros en Doha, alojados temporalmente por el gobierno en hoteles de la ciudad, y mientras tanto en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, se reduce el tráfico y se eleva la incertidumbre en los mercados energéticos globales. La inestabilidad se ha traducido en pérdidas financieras. El CAC 40 de París ha caído cerca del 3% y el DAX de Frankfurt en torno al 4%, especialmente en sectores de energía, transporte y banca, afectados por la volatilidad de los precios del crudo y el gas natural y el riesgo de interrupciones en el Golf.
Washington ha ordenado este martes la salida de personal no esencial y sus familiares de Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Jordania, Irak y Bahréin, y ha anunciado que la embajada de Kuwait se cerrará temporalmente. El departamento de Estado estadounidense ya pidió ayer lunes a sus ciudadanos que se marcharan inmediatamente de catorce países de Oriente Medio debido a los "graves riesgos", aunque las opciones para marcharse de estos países son muy limitadas. Las autoridades estadounidenses también advirtieron sobre la posible vulneración de infraestructuras críticas, incluidas bases militares y puertos estratégicos, e intensificaron los sistemas de alerta y defensa regionales.
El conflicto también se ha extendido hasta Irak, donde un ataque aéreo ha golpeado un campamento de milicias proiraníes en la región de Jurf al Nasr, causando bajas entre los combatientes locales.
Netanyahu dice que la guerra va a durar "un tiempo"
En Washington y Tel-Aviv, los discursos oficiales transmiten determinación y cautela. El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, ha dicho que la guerra de EEUU e Israel contra Irán podría durar "un tiempo", pero que no durará años. El presidente Donald Trump proyectó el lunes que la guerra iba a durar entre cuatro y cinco semanasPero añadió que podría alargarse más, y desde entonces ha intentado justificar una guerra amplia y de duración indefinida contra Irán. Además, aseguró que algunos de los nombres que Washington consideraba posibles nuevos líderes iraníes habrían muerto en la ofensiva aérea de EEUU e Israel, y advirtió de que el peor escenario sería que quienes ahora asuman el poder resulten "tan malos" como sus predecesores.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha defendido la operación como una acción preventiva de EEUU: "Sabíamos que habría una acción israelí y sabíamos que eso precipitaría una acción contra las fuerzas estadounidenses, y que si no actuábamos de forma preventiva antes de que lanzaran estos ataques. Rubio también ha dicho que los "golpes más duros" del ejército estadounidense aún tenían que llegar. Expertos militares coinciden en que en los próximos días definirán si el conflicto se mantiene focalizado o se expande a nuevos territorios y actores.
En el centro de Beirut, donde los ecos lejanos del conflicto ya se sienten demasiado cercanos, la vida cotidiana se entrelaza con la tensión regional. La plaza de los Mártires ofrece una imagen que resume el impacto humano de días de guerra. Familias con bolsas improvisadas y mantas dobladas; algunos niños jugando entre maletas abiertas, otros durmiendo sobre cartones. "Pensábamos que esta vez no nos tocaría", dice Rami, llegado de Bir Hassan tras los bombardeos nocturnos del lunes. Voces tradicionalmente fieles a Hezbollah expresan ahora sus dudas en público: "Que Irán luche su propia guerra; nosotros ya tuvimos la nuestra", continuaba Rami. Otros defienden la resistencia, aunque la evidencia del sufrimiento civil y la fractura en barrios y familias es palpable. La plaza refleja la tensión y vulnerabilidad de una población atrapada entre agendas regionales que la superan y el temor constante a un nuevo conflicto.