Expira el plazo dictado por Trump para el bloqueo naval del estrecho de Ormuz

El petróleo vuelve a superar los cien dólares mientras Washington y Teherán escalan una retórica ante el anuncio del presidente del bloqueo naval

Washington/LondresPasadas las 10 de la mañana en Washington (las cuatro de la tarde, hora catalana) se supone que ha entrado en vigor el bloqueo en el estrecho de Ormuz decretado por Donald Trump. Sin cambios significativos en los primeros minutos, la región y los mercados contienen el aliento a la expectativa de una nueva escalada de la guerra. El presidente estadounidense ordenó el bloqueo naval el domingo, después de que encallaran las negociaciones en Islamabad y como medida de presión contra Irán. La acción afecta a todos aquellos barcos que se dirijan o zarpen desde puertos iraníes. Por su parte, los ayatolás ya han advertido que ningún puerto en el Golfo Pérsico será seguro si se intenta frenar sus naves.

Según fuentes de la administración norteamericana citadas por The Washington Postestas instalaciones de los países del Golfo, vitales para su poblaciónestas instalaciones de los países del Golfo, vitales para su población.

Cargando
No hay anuncios

El bloqueo –que en teoría afectará a cualquier barco que entre o salga de puertos iraníes– sitúa una de las arterias energéticas del planeta en territorio de riesgo y, en la práctica, totalmente cerrado. Cerca de una quinta parte del petróleo mundial pasa por Ormuz, y los mercados no han tardado en reaccionar este lunes: el crudo ha subido con fuerza después de una semana de relativa calma gracias a un alto el fuego que ahora parece papel mojado. El barril de Brent se sitúa ya por encima de los 103 dólares.

La incertidumbre no es solo económica. Es, sobre todo, estratégica. Interceptar buques de terceros países –chinos, indios o pakistaníes– podría convertir una operación de presión en un conflicto de dimensiones más amplias, consideran diferentes analistas. En términos estrictos de derecho internacional, abordar una embarcación puede ser interpretado como un acto de guerra. Irán, por su parte, asegura que cualquier nave en las aguas de Ormuz supondrá en la práctica una ruptura del alto el fuego y será tratada en consecuencia. Teherán denuncia que el bloqueo es un acto de "piratería". Y ha advertido que la seguridad en el golfo Pérsico será "para todos o para nadie". La advertencia, en una región ya extremadamente tensionada, no parece retórica.

Cargando
No hay anuncios

Distancia europea

Europa, a su vez, de momento marca distancias. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha calificado este lunes la situación de "profundamente perjudicial", y ha reiterado que el Reino Unido no se sumará a la operación norteamericana: "No nos veremos arrastrados a una guerra que no es de nuestro interés nacional", ha declarado al programa de radio BBC Live 5, al regresar de una breve gira por los países del Golfo. Londres apuesta por una misión multinacional para garantizar la libertad de navegación por el estrecho, una iniciativa que impulsa conjuntamente con la Francia de Emmanuel Macron. El mensaje es claro: desescalar o, al menos, no contribuir a la escalada. De momento, sin embargo, es más un deseo que una realidad.

Cargando
No hay anuncios

Y en medio de todo ello, el factor Trump añade una capa adicional de incertidumbre. Pocas horas antes de confirmar el bloqueo, el presidente publicaba en Truth Social una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparecía en una escena de curación milagrosa, rodeado de simbología patriótica y figuras casi angelicales. Una representación deífica bastante ejemplificadora de su papel en los asuntos mundiales.

En paralelo, los primeros datos apuntan a una ralentización aún mayor del tránsito marítimo y a una alteración de las rutas. Algunas embarcaciones evitan identificar claramente origen o destino, mientras que otras reconsideran directamente el trayecto. El resultado es un aumento de los costes logísticos y de seguros que, como suele ocurrir, acaba trasladándose al precio final de la energía.

Cargando
No hay anuncios

El problema no es solo el petróleo. El paso por Ormuz es vital también para el gas licuado, especialmente el de Qatar, y para las exportaciones de varios países del Golfo. En estos momentos, buena parte de este flujo está condicionado o directamente reducido o parado. Según estimaciones del sector, la guerra ya ha recortado en unos ocho millones de barriles diarios el flujo global de crudo, una cifra suficientemente significativa para tensionar los mercados.

El caso de la Saudi Arabian Oil Company (Aramco) ilustra bien la situación: los envíos previstos a China se han reducido a la mitad en un mes, según fuentes de la misma compañía. Otros actores regionales tienen aún menos margen de maniobra. Kuwait e Irak encuentran dificultades para exportar su producción, mientras que los Emiratos Árabes Unidos solo pueden desviar parcialmente el flujo por rutas alternativas. Qatar, clave en el mercado global de gas, ve también limitadas sus capacidades de salida.

Cargando
No hay anuncios

Esta compresión del tránsito convive con una paradoja de mercado: mientras el precio de referencia del petróleo supera los 100 dólares por barril, el crudo físico en Asia se negocia ya muy por encima, alrededor de los 150 dólares, lo que refleja el coste real –y el riesgo– de hacerlo llegar a los destinos comprometidos. Es la diferencia entre un mercado que especula y una logística que se atasca, apuntan fuentes de la City de Londres.

Este equilibrio refleja una realidad más amplia: nadie quiere asumir el coste de un cierre completo de Ormuz, pero tampoco nadie parece capaz de garantizar su apertura. El resultado es una situación intermedia, inestable, en la que el tránsito no se para del todo, aunque se reduce a la mínima expresión, y deja de ser fiable. Entre amenazas creíbles, gestos simbólicos e intereses globales en juego, Ormuz sigue siendo una vez más en el punto donde la geopolítica deja de ser teoría y se transforma en un riesgo altísimo. Y cualquier error o accidente puede volver a encender la mecha de los misiles.