Criaturas caminan en medio de la destrucción en ciudad de Gaza, el 28 de enero del 2026.
Experto en Oriente Próximo
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Casi cuatro meses después del alto el fuego, el paisaje de la Franja de Gaza sigue siendo de destrucción casi completa de norte a sur y de este a oeste. Pese a que las promesas de reconstrucción se hacen todos los días, la realidad sobre el terreno es bien distinta y de momento nadie ha movido un dedo para proporcionar alojamientos estables a cientos de miles de palestinos que lo han perdido todo.

El lunes se completó el regreso del último de los cadáveres israelíes que continuaban en la Franja, una circunstancia que se celebró en el país con gran intensidad. Benjamin Netanyahu aprovechó la ocasión para realizar una alocución pública donde aclaró, entre otras cosas, que el siguiente paso será el desarme de Hamás, y no la reconstrucción de la Franja.

Más de dos años después del terrible ataque de las milicias islamistas de octubre del 2023, que causó la muerte de 1.200 israelíes, Netanyahu ha logrado mantener apartada la atención de la mayor parte de la población judía de la investigación de los fallos que cometieron las autoridades, cometieron las autoridades.

Con ansias de continuar en el poder, Netanyahu está impidiendo que la investigación la dirijan los jueces del Supremo, por lo que irá a cargo de una comisión dependiente directamente del gobierno, o sea que será Netanyahu quien se investigue a sí mismo. Las protestas de la oposición no han servido para nada, lo que significa que, con toda probabilidad, la comisión exculpará a Netanyahu.

Volviendo a Gaza, es del todo improbable que Estados Unidos ignore las demandas de Netanyahu. Por tanto, no puede extrañar que el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, haya confirmado desde Davos las palabras del primer ministro israelí diciendo que sin el desarme previo de Hamás no habrá reconstrucción.

Parece que los americanos están buscando una fórmula que aparente un compromiso entre ambos lados, pero respetando los deseos de Netanyahu. Así, es posible que haya algún gesto en alguna parte remota de la Franja donde empiece la reconstrucción, aunque no sea una reconstrucción significativa.

Si Hamás acepta renunciar a las armas, los palestinos perderán cualquier posibilidad de presionar a Israel. El martes, Netanyahu insistió en que en modo alguno permitirá la creación de un estado palestino en Gaza. Y en cuanto a Cisjordania, la anexión sigue día a día con la connivencia de la comunidad internacional, Europa incluida, y no sólo de Estados Unidos.

Dilema dentro de Hamás

Estados Unidos e Israel ofrecen a los dirigentes de Hamás una amnistía y vía libre para exiliarse a Turquía y Qatar a cambio del desarme completo de la organización y de la desmilitarización del conjunto de la Franja. Dentro de Hamás existe un debate sobre esta iniciativa que todavía no se ha resuelto definitivamente en ningún sentido.

Naturalmente, nadie habla de elecciones en los territorios palestinos. Claro que si se abrieran las urnas, Hamás ganaría con una gran diferencia, como ya ocurrió en los últimos comicios de hace dos décadas, no solo en la Franja sino también en Cisjordania.

Para complicar el momento, dirigentes israelíes han dicho que si en un plazo de 3 o 4 meses no se ha producido el desarme voluntario de Hamás, el ejército israelí intervendrá para conseguirlo por la fuerza, circunstancia que envuelve más el desarrollo de la situación a corto y medio plazo.

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