Trump dice que las conversaciones con Irán podrían reanudarse en los próximos dos días
Islamabad se ofrece como sede permanente mientras Washington y Teherán chocan por las "líneas rojas" del programa nuclear
Washington/LondresIslamabad, París, Roma, Ankara, Qatar, Londres… Entre bastidores, la diplomacia internacional trabaja a contrarreloj para evitar el colapso de la tregua entre Irán y Estados Unidos. En este contexto, Donald Trump ha dicho este martes en una entrevista al New York Post que las conversaciones con Teherán podrían reanudarse en las próximas 48 horas y que el escenario probablemente sería Pakistán. A estas alturas es difícil discernir hasta qué punto las palabras del magnate son una previsión real o un deseo, pero van en la línea de informaciones anteriores que apuntan que oficiales estadounidenses están intentando reanudar las conversaciones con los iraníes antes de que expire el plazo del alto el fuego el próximo martes.
El anuncio llega en medio del supuesto bloqueo que Trump ha estado aplicando a Irán desde ayer y después de que el domingo los estadounidenses se levantaran de la mesa de negociaciones con los ayatolás sin haber llegado a ningún acuerdo. Aunque el ejército estadounidense ha informado este martes que ha interceptado seis barcos en las primeras 24 horas, también hay informaciones de dos naves vinculadas con los iraníes que han logrado pasar con éxito el estrecho. Trump ha tenido que llamar dos veces al New York Post para corregirse a sí mismo, ya que en un inicio había descartado que Pakistán, país mediador de la tregua, volviera a acoger las conversaciones. Horas antes, fuentes del gobierno pakistaní habían reiterado que Islamabad está dispuesto a ejercer de anfitrión "tantas rondas como sea necesario" para garantizar la paz.
En su enmienda, Trump ha instado a los reporteros a no moverse de Islamabad, y ha asegurado que "algo podría pasar en los próximos dos días". El motivo de este cambio de opinión sería la figura del mariscal Asim Munir, el jefe del ejército pakistaní, a quien el presidente ha bautizado como "mariscal de campo" y ha calificado de "fantástico". "Está haciendo un gran trabajo", ha dicho. Ahora solo queda por ver si la predicción del magnate será una previsión o quedará solo en un deseo.
Los datos que salen de Irán sugieren que el régimen de los ayatolás mantiene abierta la vía diplomática con diversos actores internacionales. Teherán, en todo caso, asegura que mantendrá su "compromiso diplomático". El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y el presidente del país, Masoud Pezeshkian, han intensificado sus contactos telefónicos en las últimas horas con homólogos de la región y con otros actores internacionales. Pezeshkian ha hablado con el presidente francés, Emmanuel Macron, que a su vez ha hablado también con Donald Trump, para poner de manifiesto la importancia de que el Líbano se incluya en las negociaciones de paz. Según estas mismas fuentes, también han hablado con representantes de Rusia, Egipto, Omán, Arabia Saudí y Alemania.
La presión externa también llega desde China, que ha calificado el bloqueo naval de Ormuz de "peligroso e irresponsable". El gigante asiático, principal comprador de petróleo iraní, teme que la militarización de las rutas marítimas comprometa la seguridad del paso por Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial.
avanzar en la agenda sionista del "Gran Israel"Un cara a cara histórico sin Hezbollah
En paralelo al anuncio del presidente, en Washington también se producía un encuentro histórico para intentar que no descarrille el alto el fuego. Israel y el Líbano se han reunido cara a cara por primera vez desde 1983. La reunión ha sido alojada en el departamento de Estado estadounidense, con el secretario de Estado, Marco Rubio, como principal mediador. Los estadounidenses se ofrecieron a mediar entre los dos países, dado que los constantes bombardeos israelíes sobre el sur del país árabe han hecho tambalear el alto el fuego con Teherán desde su inicio. De hecho, los ataques contra el Líbano han sido un nuevo episodio más de las divergencias de intereses públicas entre Trump y Netanyahu. Ahora bien, a pesar del hito que representa el encuentro, a efectos prácticos tiene poco recorrido, ya que el grupo islamista Hezbolá ha quedado fuera de las mediaciones.
Hasta este mismo mañana el ejército israelí ha seguido atacando el sur del Líbano bajo el pretexto de querer aniquilar a Hezbolá, que durante los últimos días ha contestado lanzando cohetes contra Israel y combatiendo en el terreno a las tropas terrestres israelíes. La ofensiva militar dictada por Benjamin Netanyahu ya ha matado al menos a 2.089 personas, incluidos 165 niños y 87 trabajadores sanitarios, y ha desplazado a más de 1,2 millones de libaneses. El primer ministro israelí está aplicando la misma política de tierra quemada para así avanzar en la agenda sionista del "Gran Israel".
Al inicio de la reunión entre el embajador de Israel en los Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su homóloga libanesa, Nada Hamadeh Moawad, Rubio afirmó que esperaba que las conversaciones pudieran iniciar un proceso para poner fin de manera permanente al conflicto en el Líbano y evitar que Hezbollah, al que calificó de “proxy terrorista de Irán”, amenace a Israel. "Esto es un proceso, no un evento. Esto es más que un solo día. Esto llevará tiempo, pero creemos que vale la pena este esfuerzo", añadió el jefe de la diplomacia estadounidense.
Al acabar el encuentro, que se alargó unas dos horas, el gobierno israelí expresó su apoyo al desarme de todos los grupos armados no estatales –en referencia a Hezbollah– y al desmantelamiento de las infraestructuras que considera "terroristas" en el Líbano. Por su parte, el estado libanés puso el foco en la emergencia humanitaria, e hizo un llamamiento urgente a un alto el fuego inmediato.
Esfuerzos diplomáticos para reconstruir puentes
En las últimas horas, los contactos también se han intensificado desde las grandes cancillerías europeas, con intervenciones del presidente francés, Emmanuel Macron; la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y también del gobierno español, Pedro Sánchez, durante su viaje a China. Esfuerzos diplomáticos que cuentan con el apoyo activo de países como Turquía, Egipto, Qatar y Arabia Saudita. La tarea es reconstruir los puentes que se rompieron el fin de semana pasado, cuando el primer encuentro de alto nivel se acabó sin un acuerdo sólido sobre el futuro nuclear de la región.
El choque entre Roma y Washington por las críticas de Trump al papa León XIV ha acabado de fracturar la relación del republicano con Meloni, vieja aliada de la extrema derecha. La primera ministra italiana, que ya había ido marcando distancias con el republicano, calificó el lunes de "inaceptables" los ataques contra el pontífice. Este martes el presidente estadounidense ha llamado al diario italiano Corriere della Sera para mostrar su "conmoción" por la actitud de Meloni y la ha acusado de no tener suficiente "coraje" para apoyarle en su campaña militar en Oriente Medio.
La comunidad internacional, pues, espera con escepticismo para comprobar si la necesidad de un acuerdo acabará imponiéndose a la retórica de confrontación que domina ambos bandos. Lo que es evidente es que el primer encuentro en Islamabad no ha sido suficiente para romper la gran desconfianza que Teherán tiene con Washington.