Presión diplomática internacional para salvar el diálogo entre Irán y los EE.UU.

Islamabad se ofrece como sede permanente mientras Washington y Teherán chocan por las "líneas rojas" del programa nuclear

Imagen alusiva en una calle de Teherán al control que Irán tiene sobre el estrecho de Ormuz.
14/04/2026
3 min

LondresIslamabad, París, Roma, Ankara, Qatar, Londres… La diplomacia internacional continúa trabajando en una carrera contra el reloj para evitar el colapso de la tregua entre Irán y Estados Unidos y para forzar el retorno de los dos países a la mesa de negociaciones. Pakistán se ha vuelto a situar en el centro de este tablero ofreciéndose para acoger una segunda ronda de conversaciones en Islamabad esta misma semana. Según han confirmado fuentes oficiales a Al-Jazeera y a la agencia Reuters, el gobierno pakistaní está dispuesto a ejercer de anfitrión "tantas rondas como sea necesario" para garantizar la paz.

Pero en las últimas horas, los contactos se han intensificado desde las grandes cancillerías europeas, con intervenciones destacadas del presidente francés, Emmanuel Macron, de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y también del gobierno español, con el viaje de Pedro Sánchez a China. Esfuerzos diplomáticos que cuentan con el apoyo activo de países como Turquía, Egipto, Qatar y Arabia Saudita. La tarea es reconstruir los puentes que se rompieron el fin de semana pasado, cuando el primer encuentro de alto nivel se acabó sin un acuerdo sólido sobre el futuro nuclear de la región.

Los datos que salen de Irán sugieren que el régimen de los ayatolás mantiene abierta la vía diplomática con diversos actores internacionales. Con todo, de momento no hay confirmación oficial sobre una nueva cumbre ni sobre una posible ubicación –Ginebra, Ankara o Islamabad–, según fuentes cercanas a las negociaciones, siempre según la cadena qatarí. Teherán, en todo caso, asegura que mantendrá su "compromiso diplomático".

se celebren conversaciones cruciales sobre el LíbanoLa presión externa también llega desde China, que ha calificado el bloqueo naval de Ormuz de "peligroso e irresponsable" y ha advertido que solo sirve para empeorar una situación ya de por sí frágil. El gigante asiático, principal comprador de petróleo iraní, teme que la militarización de las rutas marítimas comprometa la seguridad del paso por Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial.

En este escenario de máxima tensión, las palabras del presidente de los EE. UU., Donald Trump, resonaron ayer con fuerza. A pesar de haber iniciado un bloqueo naval en el golfo Pérsico, Trump afirmó que todavía hay margen para llegar a un entendimiento, y aseguró que los iraníes le habían llamado directamente y que "quieren un acuerdo desesperadamente" para aliviar la asfixia económica.

No obstante, la distancia continúa siendo abismal, según informan diferentes medios de los Estados Unidos. Mientras que Irán propone suspender el enriquecimiento de uranio durante cinco años, la Casa Blanca exige una pausa mínima de veinte años bajo un control férreo de Washington. El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, ha sido contundente en las pasadas horas en una entrevista con Fox News al declarar que el control estadounidense sobre el uranio enriquecido es una "línea roja" infranqueable para la administración Trump.

Por su parte, Teherán acusa a los EE. UU. de "piratería" por el bloqueo del estrecho de Ormuz y cifra las pérdidas de guerra en 270.000 millones de dólares, una factura que aumentaría si las hostilidades continúan.

La comunidad internacional, pues, espera con escepticismo para comprobar si la necesidad de un acuerdo acabará imponiéndose a la retórica de confrontación que domina ambos bandos. Lo que es evidente es que el primer encuentro en Islamabad no ha sido suficiente para romper la gran desconfianza que Teherán tiene con Washington.

Paralelamente, el foco diplomático también se desplazará en las horas próximas hacia Washington, donde este martes se celebran conversaciones cruciales sobre el Líbano. Representantes israelíes y libaneses se reúnen bajo la mediación del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, en lo que supone el primer contacto directo desde 1993. A pesar de la relevancia de la cita, las perspectivas son más que inciertas, ya que Israel mantiene la ofensiva militar en el sur del Líbano bajo el argumento de que el país no formaba parte del acuerdo de tregua con Irán.

stats