Putin recluta a jóvenes africanos como carne de cañón para Ucrania

Una investigación revela cientos de chicos atraídos por falsas promesas y redes de tráfico de personas

Soldados rusos en la zona ucraniana de Perevalnoe
11/02/2026
4 min

MoscúLa voracidad con la que las operaciones de asalto desangran las tropas rusas en Ucrania ha obligado al Kremlin a buscar soldados más allá de sus fronteras. En África, Rusia aprovecha la influencia cultivada durante años para crear redes de reclutamiento que explotan la desesperación de muchos jóvenes que anhelan una vida mejor. Por primera vez, una investigación del grupo INPACT –que nació para monitorizar los desmanes de los mercenarios de Wagner– ha puesto cifras a este fenómeno: ha documentado cerca de 1.500 casos de chicos africanos enviados a primera línea, de los que 300, uno de cada cinco, murieron.

El informe, al que ha tenido acceso el ARA, destapa que las víctimas sólo sobrevivieron de media seis meses en el frente, aunque hubo una cincuentena que duraron apenas un mes después de alistarse. El grupo de edad más numeroso comprende a los voluntarios de entre 18 y 25 años, provenientes sobre todo de Egipto, Camerún y Ghana, y, según los investigadores, es muy probable que la lista de africanos enviados a Ucrania sea más larga. Vincent, uno de los autores del estudio, asegura en declaraciones a este diario que los reclutas son destinados a "sucesivas oleadas de asalto" en "las zonas de combate más intensas". Todo ello les permite afirmar que son utilizados como "carne de cañón".

Algunos de los chicos fueron reclutados de manera consciente para el ejército, mientras que otros fueron arrastrados con falsas promesas. A todos ellos, en algún punto, les engañaron. Quienes aceptaron firmar un contrato voluntariamente recibieron ofertas de un pago único de entre 2.000 y 30.000 dólares y un sueldo mensual de 2.200 a 2.500, además del billete de avión, alojamiento, traductor, seguro médico, entrenamiento militar y uno de los grandes atractivos: la nacional. Sin embargo, muchos de los reclutas lamentan haber firmado unas condiciones en cirílico, sin entenderlas, haber sido desplegados en el frente sin apenas preparación para el combate y no haber recibido el dinero prometido.

Ofertas de trabajo ficticias

A menudo la oportunidad rusa toma la forma de una beca de estudios o de un trabajo, en campañas agresivas en internet enfocadas a la juventud africana. En Egipto, una agencia de viajes propiedad de un egipcio afincado en Rusia engatusó a varios estudiantes y trabajadores que acabaron yendo a parar al frente de Ucrania. Mientras, en Camerún, una red se dedicaba a publicar falsas ofertas laborales para posiciones poco calificadas. Es el caso de un granjero que llegó a Moscú pensando que iba a trabajar en una fábrica de jabón y fue enviado a las trincheras.

Detrás de algunas de estas situaciones se han destapado redes de tráfico de personas. En Kenia, recientemente, la policía desmanteló a dos empresas que ofrecían vacantes inexistentes en Rusia que, en realidad, eran billetes sin retorno a la primera línea. El martes el gobierno keniano pidió explicaciones al Kremlin por una práctica que calificó de "inaceptable y clandestina". Sin embargo, a excepción de unos pocos países que alzaron la voz, la mayoría de estados africanos hicieron el adorno ante la explotación rusa del desánimo de sus ciudadanos.

Moscú no sólo recluta en origen, sino que también aprovecha la telaraña que es su burocracia para los extranjeros con el fin de atrapar a inmigrantes ilegales detenidos en Rusia. Cuando les caduca el visado, les ofrecen dos salidas: la deportación o firmar un contrato con el ministerio de Defensa. Y, tal y como explican los investigadores, el Kremlin ha encontrado en esta treta "una mina de oro". Un ejemplo es el caso de Lamin Yatta, un gambiano que llegó a Bielorrusia en el 2023 para estudiar, pasó a Rusia, lo arrestaron en mayo del 2024, se alistó y tres meses después murió.

Una mujer con un niño pasando por delante de soldados rusos en una calle de Mariúpol.

La propaganda rusa también se dirige a africanos que viven de forma temporal en países del Golfo ya los que ofrecen huir de unas pésimas condiciones laborales. Marfo Nicholas Kawu, un profesor ghanés que trabajaba en Qatar en la construcción de los estadios para la Copa del Mundo de fútbol del 2022, acabó aceptando la oferta de un reclutador ruso. A finales de abril de 2025, publicó una foto en una ciudad de la región de Yaroslavl, a 300 kilómetros de Moscú. Dos semanas después, su familia recibió unas fotos de él vestido de militar y ya no ha sabido nada más.

Los riesgos para Europa

Los autores de la investigación alertan del riesgo a largo plazo de esta estrategia del Kremlin. Por un lado, porque las autoridades rusas llevan una década de "discreta influencia política, militar y mediática" en África que puede provocar "una fuga de cerebros". Por otro, porque los países europeos "no ofrecen una alternativa". Consideran que Rusia explotará su imagen de tierra de esperanza en contraste con el cierre de Europa, en medio de un creciente clima antiinmigración atizado por la extrema derecha. Además, apuntan, cabe preguntarse si estas mismas redes no se están utilizando también para "otros aspectos de la maquinaria bélica rusa, como el reclutamiento para operaciones híbridas en Europa".

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